UNA CHISPA DEL PASADO - CARMEN SANDIEGO - FANFIC

Me dejo caer en el vagón con el corazón en un puño. Sé que nuestros caminos se vuelven a cruzar. Siento su presencia como la atracción de una luna sobre la marea. Eclipsa el tiempo, conquista la distancia, encripta los sentidos.

 El tren avanza rompiendo el amable silencio de la medianoche. Envueltos en una capa de negrura, los árboles se despiden de la primavera y del aroma embriagador de los sueños parisinos. Las calles duermen bajo melodías que seducen la cuna francesa. Los susurros se acallan a medida que nos alejamos de la ciudad y nos internamos en la frialdad solitaria de las montañas.

 De pronto, la quietud se transforma en un latido. Está cerca. Su pulso se coordina con el mío desde algún rincón de la penumbra.

 Los recuerdos me bañan, pero no es hora de dudar. Ya no importa si pesa más la traición o la hermandad. A veces el cariño solo adopta la piel necesaria para lograr tiempo. O para procurar justicia en cualquier rincón del mundo.

 La cerradura de la puerta sale volando de un golpe seco y su figura aparece tenuemente iluminada por las bombillas del pasillo.

 Aunque cinco años nos separan, el ayer y el mañana aún nos unen.

 Graham se sienta en frente de mí haciendo que sus pies acaricien el suelo con una destreza que ha perfeccionado con la madurez. Una ráfaga de orgullo me recorre el pecho al observar que no ha perdido la agilidad que le otorgó la medalla al mejor cadete de segundo rango en la academia. Él, que fue mitad mentor, mitad aliado, desapareció de mi vida con los ojos ebrios de ambición. Y esas pupilas traviesas ahora me analizan con la distinguida picardía de un ladrón que adora hacer malabares con su destino y el de otros.

 Contemplo su rostro angular, vestido con un carisma eléctrico, y me pregunto si ha rebasado sus propios límites.

 ¿Podemos volver a darnos la mano? Algo hipnótico susurra que su potencial todavía es indómito. Pese a ello, solo él puede comprender su inusual apetito por la vida.

 Doy un salto y desenfundo mi arma.

 No nos hacen falta palabras. No hoy. Fuimos iguales y somos diferentes, y no sé si alguna vez las reglas del juego cambiarán.

 Nos miramos y el planeta se detiene. Una única cosa importa ahora: escapar de los guantes del enemigo.


Ruby Atlas © 



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