lunes, 16 de julio de 2018

La vida de Calabacín (Ma vie de Courgette): Crítica.

   Esta película franco-suiza, nominada a los Óscar como Mejor película animada y Mejor película extranjera, se basa en la novela del mismo nombre de Gilles Paris. 
   Centrada en la técnica de animación stop motion, los estudios Gebeka Films han creado una joya tanto en calidad filmatográfica como artística y narrativa. Empleando un diseño un tanto burtoniano, donde los ojos son los protagonistas de las sensaciones, han conseguido captar el espíritu de los personajes, revelando la vida interna de cada uno y dándoles un aire conmovedor y sensiblemente bello. Además, los detalles están cuidados al máximo y los tonos, la fotografía y la música se adaptan a la perfección a los requerimientos del largometraje. 
   La historia cuenta la vida de Ícaro (quien prefiere el mote de Calabacín por el lazo emocional que lo unía a su madre), un niño de 9 años que se queda huérfano tras un accidente doméstico y se ve obligado a ir a un hogar para menores. Allí, a pesar de la dureza de las circunstancias y del dolor que experimenta ante la pérdida de su familia, conoce a otros niños que, al igual que él, se encuentran en situaciones difíciles y rodeados por los brazos de la soledad y la falta de respuestas a sus cuestiones existenciales, a sus sentimientos y a su futuro incierto. 
   Aunque la trama es sencilla, su mayor logro es no decaer en una atmósfera simple: todos los personajes están dotados de un maravilloso realismo, ajustados a su edad y comportamientos naturales; cada escena está llena de color y significado, y los diálogos brillan gracias a su delicada (y no por ello menos impactante) fidelidad a las reacciones infantiles y adultas del corazón. Los temas tratados sugieren preguntas vitales y construyen un escenario de empatía donde el público puede sentir la dureza, la ternura, el miedo y la tristeza que surgen a partir del desamparo, de la incomprensión del mundo, y también del poder del amor y la amistad. Y todo ello envuelto con una radiante dosis de humor, ética y cariño que sumergen al espectador en un universo de luces y sombras donde la esperanza está al alcance a través del contacto y el apoyo humanos. Las personalidades están perfiladas con gran acierto y el pasado de cada niño refleja la verdad de quienes son hoy. Sin embargo, los hechos que han escrito sus vidas no los limitan, y ellos aprenden poco a poco y a base de esfuerzo que es posible ver brillar el sol pese al invierno que han cruzado, que puede haber bondad en otras almas, y que la fuerza nace del entendimiento, de la aceptación y del valor.

   En mi opinión, esta película del 2016 debería haber merecido un reconocimiento más amplio, pero las productoras y las empresas comerciales suelen ignorar los proyectos independientes y enfocarse en productos que sean económicamente exitosos. De cualquier forma, si quieres adentrarte en la psicología de los niños, experimentar una travesía cargada de emociones y enternecerte con una de las animaciones más bellas y singulares de los últimos años, no te pierdas esta obra única. 


domingo, 8 de julio de 2018

Tumbas de hielo.


La nieve cierra el paso. La ventisca cae sórdidamente sobre el hielo. El aire susurra cantos gélidos frente al amanecer de las sombras. El pueblo apenas se distingue a través de los relámpagos hostiles de la tormenta.
Pero el latido persiste.
Dentro de sus sienes, palpitando como el corazón de un animal encarcelado.
Al fondo de su mente, sembrando la maldición de la duda. Cultivando esa gran devoradora de lo visible e invisible al ojo humano.
La mujer arrastra el cuerpo por las láminas de madera hasta alcanzar la ventana de la cabaña. Busca oxígeno, rastrea espacios sin condenar, y el horizonte solo le devuelve la mirada rígida y vacía del cristal. Su espectro de carne y hueso la vigila.
Allá fuera, en las tierras indias de la liberación espiritual, todavía es palpable el calor de la sangre. Las gotas de la desgracia. El pulso de la intolerancia. Y ella sabe que las almas de los desaparecidos en el agua congelada regresarán noche tras noche para cazar la paz de sus cuerpos inertes.
Tiempo; ya no queda.
Hogar; nunca existió.
La piel seguirá mudando en codicia resistente al averno de los días sin luz y de las madrugadas álgidas.

viernes, 29 de junio de 2018

Os dejo la crítica de Sobredosis que han publicado en VEGAMEDIAPRESS. Espero que os adentre un poco más en la esencia del libro.

http://vegamediapress.com/not/16416/-ldquo-sobredosis-rdquo-de-maria-iglesias-pantaleon/


Para comprar el libro Sobredosis: 
www.elrincondelalectura.es

sábado, 16 de junio de 2018

Blues de Birmingham.

   El hombre apoya el rostro en las rocas del túnel, comprimiendo las miles de voces sin redención, los espectros habitantes de su mente, en un silencio cínico. Estruja las emociones con la fuerza devastadora de la voluntad herida. Pero el aire susurra que la paz sólo toca las almas cuando han aceptado su camino. Cuando abrazan sus huellas de tinta escarlata, su equilibrio eterno entre los límites de la existencia. 
   Su ojo derecho se posa en las aguas del canal. Desea ahogar cientos de imágenes pretéritas en ellas. Anhela pronunciar plegarias jamás defendidas si con el canto de sus pecados logra traer de vuelta a quienes no volverán. No obstante, sabe que debe pagar su cuota de vida.
   Es demasiado tarde para regresar al comienzo. Es demasiado pronto para decir adiós al ayer que todavía es hoy.
   El tiempo sopla los recuerdos entre latidos desolados. Y el tipo sabe que nada le arrebatará su nombre. La esencia envenenada por la visión de la prosperidad, a costa de cualquier demanda, no fallecerá nunca.
   Las hojas caen, la lluvia de sal continúa corriendo dentro de las costillas. 
   No hay puertas al cielo, no hay salidas al paraíso. Únicamente riquezas en años venideros.. Aunque las victorias seguirán vacías del amor de aquellos caídos.
   La guerra del corazón persiste. La guerra interior, para hombres como él, es inextinguible. Ganar y perder van de la mano. Son el mismo trazo.
   El descanso rehuye siempre la sangre de los malditos, de los destinados a sobrevivir a través de las muertes provocadas y los amores perdidos. Esa es la verdad. Las lágrimas a tragar. Las luchas a rememorar.
   Las calles, las paredes, el viento. Todo está manchado con el carmín y el humo del pasado. Las armas que tocaron sus manos permanecerán ensuciadas por el aliento salvaje del poder. La gloria se halla enterrada junto al odio y a la tristeza. Y lo cierto es que no hay triunfo sin sacrificio. No hay acierto sin error. No hay futuro sin una ruta de decisiones que pesen en la conciencia.
   Los párpados del hombre caen en la semioscuridad de la tarde. Se siente embriagado con el perfume de las fábricas, con el sueño que le prometió un día, mientras las noches aún no estaban plagadas de sangre y vendettas, que podría convertirse en alguien. En una sombra, en un fantasma, en un nombre al que el mundo temiera y amara.
   Espira una bocanada de orgullo y desconsuelo a la par.

   La historia está escrita. Y debe proseguir caminando a la luz de sus muertos. 


martes, 5 de junio de 2018

[Puedo dejarte marchar... Y seguir queriéndote].

   "El cielo posa encima de mi cabeza mil estrellas bañadas en mares de incertidumbre y de cariño exiliado al más allá. 
   Aún oigo tus pasos en la eternidad del atardecer. Me aferro al aliento que arrastra el viento cuando imita tu voz bajo las sombras del vecindario. Oteo el negro horizonte de la medianoche en busca de tu verdad, de la historia que guardabas en tu corazón y que te llevaste en silencio. No obstante, aunque todos los secretos se fueron contigo, sé que ninguno murió en esta realidad. Donde quiera que descanses, ese lugar siempre será iluminado con algún destello de los sentimientos que aquí, en esta pequeña ciudad, te acariciaron con honestidad.
   Meses después de tu partida, el peso de tu adiós cae sobre nuestros espíritus con la fuerza devastadora de un pasado todavía presente, de una herida que continúa sangrando tristeza, ira y dolor. Sin embargo, permaneces viva en cada segundo y en cada esquina del barrio, brillando dentro de nosotros con la luz de la bondad. Recordándonos cómo ser mejores. Enseñándonos a humanizar nuestros actos, a acercarnos a nosotros mismos, y a alejarnos de aquello en lo que deseamos no convertirnos. 
   En cierto modo, el universo latirá indefinidamente con el pulso frío del ayer. El rencor ha invadido muchas almas durante los últimos días y devorado no pocas esperanzas acerca de nuevos comienzos y salvaciones finales. El caos ha sumergido los acontecimientos en aguas densas, y cuerpos y mentes luchan sin descanso por encontrar la paz tras saborear el veneno del miedo y de la tristeza. De cualquier forma, a pesar de que la soledad es un espejo de errores y de rostros despojados de disfraces, el reflejo de lo que fuimos y de esa persona en la que anhelamos transformarnos, nos impulsa a mantenernos en pie. Luchando por ti, por todos aquellos que hubieran merecido otra oportunidad para creer en la felicidad y en la benevolencia de la amistad, el amor y el respeto. Mirando hacia el futuro con sueños de vapor que batallan por materializarse.
   Ya no respiras en este mundo. Pero sigues aquí. Dentro de mí. Dentro de ellos. Existiendo.
   Y quizá, eso sea suficiente para estar a tu lado... Desde la distancia."



[En honor a 13 Reasons Why].

lunes, 21 de mayo de 2018

Armas de papel.

   Supongo que el silencio se transformaba en el eco de su muerte. En la música sin vida que gritaba su ausencia. 
   Y qué voz la del otro lado del fuerte humano. Una gota de hastío acariciando el tiempo. Una nota desprendida de la garganta de una ninfa muda. Un beso fúnebre de despedida prendido en los labios del destino. 
   Pero siempre, siempre, fría. 
   Mis ojos cayeron sobre la fotografía del hombre a hombre a quien los análisis médicos atribuían mi paternidad. Los años le habían arrancado la pasión de vivir en paz y el sabor áspero de la longevidad se pronunciaba en su mirada ingrata. La serenidad buscada y jamás hallada se arrastraba en las arrugas de su rostro como un reptil deshidratado por los fracasos. Todo en él parecía vacío. 
   Guardé la imagen en la cartera y entré en la comisaría con los labios sellados. Quizá los errores de cada uno deban enterrarse junto a sus cuerpos.
   ¿Dónde nos volveremos a ver, viejo escudero?