lunes, 16 de diciembre de 2019

El legado de las cenizas.

   Nunca nos gustó aquella casa. 
   En los días de verano, un aliento frío y antinatural bañaba el aire de Trinity. Cuando los invitados se instalaban en ella, las paredes se teñían de sombras y el suelo crujía con lamentos amargos, encubriendo un llanto áspero solo perceptible durante las noches sin estrellas. 
   Pero mi melliza y yo éramos los únicos conscientes de su peligro. Los únicos niños en una familia de adultos frívolos cuyo lenguaje se basaba en el dinero y el alcance de las expectativas sociales. 
La casa había sido heredada por nuestros padres al fallecer el tío Lewis. Era la más solemne e imponente del condado, una golosina ante el hambre de la sociedad, y su valor excedía todos los ahorros que teníamos en el banco. Sus habitaciones se asemejaban a laberintos tallados en caoba, con una identidad tan hierática como exhuberante en su llamada provocativa desde el magnetismo del silencio. Una calma en apariencia pacífica y poderosa dormía en sus raíces, y despertaba en quienes pisaban el lugar un cáncer de locura. Esa quietud era carne de horror transformada en oxígeno maldito. Una huella del mal abandonada en estas tierras para abastecer el apetito de la oscuridad que asolaba a las mentes cegadas por su atracción artificial. 
   Lo supimos porque los chirridos de las puertas se convertían en gritos dentro de nuestros oídos. Porque las tinieblas violaban nuestros sueños con el hedor descompuesto de muertes pretéritas. Porque Trinity nos mostró que, en la desaparición del hermano de papá, sus manos no habían sido las únicas operantes del ahorcamiento. 
   Sin embargo, no nos escucharon. Nadie quería averiguar si los testimonios de unos muchachos estaban hechos de una sustancia diferente a la imaginación. Ningún policía o vecino deseaba observar la casa con otros ojos que no fueran los de la admiración. Con los que Trinity los obligaba a mirarla bajo el influjo insidioso, esa telaraña de apetencias débiles y pecados morales, de su tiniebla encriptada. 
   De modo que las fauces invisibles de aquella faraona de madera hallaron vías para seguir alimentándose de vidas humanas gracias a la ignorancia de las gentes, comenzando por miembros que llevaban nuestro apellido. Década tras década, distintas personas fueron dejando un rastro fúnebre ligado a ella. Cerca o lejos, antes o después, sus caminos se cortaban con golpes que los conocidos denominaban mala suerte, y apenas un par de noticias locales reportaban los incidentes con la insensibilidad hostil de la fatalidad ajena y hosca. 
   Evelyn y yo huimos de allí al cumplir la mayoría de edad. Nos quedamos solos, y estábamos protegidos y castigados al mismo tiempo por una memoria común. No obstante, ese abrazo del vacío era la caricia que más alivio nos produjo al repasar nuestra completa existencia. Y nos dio el coraje necesario para encender las llamas de la libertad y prender fuego a un hogar que jamás se debió pisar. 


miércoles, 20 de noviembre de 2019

Sinopsis y enlaces de mis libros.

¿Queréis nuevos viajes literarios para estas navidades? Podéis conseguir cualquiera de mis libros con los descuentos invernales. Cuelgo la información de las obras. ✍️

• Sinopsis de la novela negra Sobredosis:
   "A causa de los secretos y las circunstancias, un conjunto de personas ven unidos sus destinos. La muerte de un hombre en Madrid inicia una investigación que el agente García deberá liderar para borrar las huellas de su historial, manchado por la violencia y la mezquindad. El Jaguar, uno de los asesinos y narcotraficantes más peligrosos del país, se encuentra en busca y captura ante la posible conexión con el crimen y la sospecha de dirigir una falsa organización benéfica. Y la vida de Nora, una prostituta cuyo pasado y presente se tambalean en una vorágine de pobreza y deshonra, unida a la de su hijo Julio, se halla hundida en un mar tóxico de sentimientos y mentiras. El mismo océano de traiciones que forzará a todos a valorar si el orgullo y los errores cometidos pueden ser perdonados para seguir adelante... O si el odio pesa tanto como para enterrar las esperanzas".

• Sinopsis de la novela young adult/romántica La voz de las sombras:
   "A veces, el pasado es el infierno que llevamos a cuestas. A veces, los recuerdos son el fuego que nos incendia el alma. A veces, nuestro peor enemigo somos nosotros mismos.
   ¿Qué sucede cuando la vida te arrebata todo aquello por lo que merece la pena continuar respirando? ¿Cómo huir del ayer, si no se puede borrar la memoria? ¿De qué forma cambiar el destino una vez la desesperanza es tu única compañera de viaje?
   Estas preguntas recorren la mente de Leslie Stratford noche tras noche, pero el tiempo no va a devolverle a sus padres ni a su hermano, quienes hace años que desaparecieron de su lado. ¿El problema? La muerte siempre encuentra una vía para arrebatarnos a los seres humanos lo que más deseamos, al igual que sabe hallar un modo de nublarnos el corazón con viejos temores.
   La historia de una joven canadiense, cuya rebeldía es símbolo de sus ganas de alcanzar la libertad, que debe enfrentarse no solo a las adversidades que se han cruzado en su camino, sino también a las que aparecerán y la pondrán en peligro a ella y al resto de sus seres queridos, atrapándola en el crudo universo de la mafia, donde deberá demostrarle al mundo su inocencia para salvar a las personas que aprecia y, luchar por comprender el amor que comienza a correr por sus venas mientras las calles de Detroit acunan sus pesadillas…"

• Poemario de corte gótico Vals de medianoche. Una selección de poemas íntimos inspirados en los maestros del terror, el existencialismo y el romanticismo.

Ejemplares disponibles:
✓ La voz de las sombras (Ediciones Vitruvio) (papel) -La Casa del libro.
✓ Sobredosis (Ediciones Ondina) (PDF y papel) - La Forja de las letras
✓ Vals de medianoche (papel) - La Casa del libro


lunes, 4 de noviembre de 2019

El yelmo de espinas.

   El anciano avanzaba hacia el mercado con su pareja de labradores, satisfecho con el aire fresco de aquel amanecer, el cual se erguía en mitad de la pradera de forma cauta. La mañana estaba tranquila, y las penas del siglo pasado, si aún existían dentro de su torpe memoria, se habían desvanecido por completo.
   Al otear el horizonte, vio a un joven agachado al lado de unos troncos. El cabello largo le cubría el rostro y las manos abrazaban sus hombros con un gesto vacío, desprovisto de hostilidad y bañado en dureza.
   El hombre podría haber continuado su camino, mas fue la posición de la figura lo que le impulsó a acercarse. Según se aproximó a esta, pudo comprobar lo que había percibido desde lejos. El aura gélida de un guerrero, entumecida por su propio pesar, lloraba sin lágrimas en el silencio del viento ondeando la hierba.
   El anciano carraspeó y observó con detenimiento al caballero. Debía de haberse despojado de sus armaduras hace escasas horas porque las marcas aún dibujaban surcos rojizos en su piel. Su respiración era calmada, haciendo subir y bajar su pecho con una entereza pacífica, y en su presencia se había extinguido la semilla de la expectación.
   -¿Se encuentra bien, muchacho? ¿Necesita ayuda para ir a algún lugar?
   El oyente levantó la cabeza y en su mirada se reflejaron todas las épocas en un segundo: el frío del futuro, la melancolía del pasado, y el dolor del presente. Sus experiencias se volvían trasparentes a la luz débil del sol e impregnaban sus facciones de alabastro con una determinación latente aunque exacerbada.
   -Llegaré al condado en unas horas. No tengo prisa. Gracias por la preocupación.
   Las palabras salieron de su boca como balas quebradas, heridas a causa de la vida misma.
   El hombre no entendía el tono que las disparaba. No pertenecía a un veinteañero, sino a un alma con mil muertes dentro de sí. Sintió la obligación de insistir en su petición altruista de acompañamiento, no obstante, algo en la quietud metálica de aquella voz, resistía cualquier disputa e indiscreción. Miró sus pómulos perfectamente esculpidos, arañados en un místico conjunto de pequeñas y dignas cicatrices, y se preguntó qué luchas le habrían infundido esa cualidad férrea, luctuosa y distante.
   Sin embargo, pensó que tal vez algunas historias solo descansaran en el interior de cada espíritu, porque en las pupilas de niebla de aquel desconocido, leyó un cansancio profundo. El hastío de quién se sabe capaz de seguir batallando pero cuyos ojos han visto demasiada sangre derramarse. Demasiadas flores marchitas entre los cadáveres de los sueños.
   -Entonces espero que encuentre la dicha en sus pasos. Hasta la vista.
   El anciano silbó y los perros acudieron a sus pies, peleándose por liderar la ruta con la inocencia amable de dos párvulos. Prosiguió su plan inicial y los rayos del sol comenzaron a calentar sus simples y oxidados huesos mientras reflexiones infrecuentes aparecían en su mente. 

   Quizás el corazón respire a un ritmo único e insondable en algunas personas. Especialmente, en las que han sobrevivido a su existencia.



miércoles, 11 de septiembre de 2019

Mariposa nocturna. [Miraculous]

  La luz de la lámpara incide sobre el cuadro con una calidez efímera, acariciando los trazos de color como si venerara la alegría volátil de sus tres protagonistas, la fortuna arrebatada por las gélidas garras del tiempo y de los límites de la vida. Las sonrisas que adornan sus rostros están pulidas por el mayor arquitecto de la felicidad, el amor sincero y natural, y en sus semblantes gobierna la satisfacción y la gratitud por experimentar el equilibrio perfecto entre armonía y afecto.
   Mientras lo observa, el hombre aprieta los puños y sus párpados se cierran con las pestañas cargadas de un dolor mudo y lacerante, una fuerza insaciable y oscura que crece con cada día de soledad. Sus pies caminan en el presente, su voz reina en la capital francesa, pero su corazón continúa anclado en las profundidades del pasado, absorbiendo las partículas de desolación ligadas a la pérdida de un alma gemela.
   Gabriel da la espalda a la pintura y se dirige hacia el jardín con un gesto de férrea determinación congelando sus regias facciones. Recoge un amuleto de su bolsillo y deja que el peso de la responsabilidad, el lastre corrosivo de las consecuencias, recorra su mente en una ráfaga de amarga oscuridad que contamina su conciencia. Sabe que cumplir los anhelos de su espíritu es la única prioridad para salvar el futuro, para construir un nuevo recuerdo que respire por sí mismo y rescate los acordes de armonía enterados en la memoria, porque las semillas del sufrimiento han florecido con espinas fulminantes. La tristeza cabalga libre a través de su ser, retándole a una lucha contra las cenizas de su propia identidad, y necesita llevar a cabo el trabajo, sin importar qué haya que hacer. La máxima injusticia ya está cometida, la muerte ya obtuvo su trofeo años atrás, y nada podrá cambiar el mañana si el hoy sigue siendo una caricatura débil de una desgarradora supervivencia. 
   Alza el mentón hacia la luna llena, que envuelve el cielo con la claridad hechizante de los sueños huérfanos y solitarios, y antes de pronunciar las palabras, su pulso desciende hasta el mínimo, alineándose en un elegante y estremecedor silencio con otra cara de su propia persona. Extiende los brazos hacia los astros, y bajo un abrazo nocturno de promesas y peligros, sus pupilas se encienden con el brillo de las sombras, transformándole en el tornado opaco de sus deseos más humanamente arriesgados y tenebrosos.
   Una nube de polillas violáceas se aproxima a su cuerpo y danza sobre su piel con unos sonidos joviales y extravagantes.
   En su pecho ha renacido un rayo de eléctrica esperanza.



jueves, 5 de septiembre de 2019

Las olimpiadas del caos.

   Corro a través de los pasillos con el aliento prendido por llamas de negra ilusión. Mi figura se camufla entre el resto de voluntarios, mi sombra se pierde entre el conjunto de jóvenes que terminan sobrepasando mi ritmo, y yo continúo el camino que todos los mapas científicos han marcado como sendero significante. Los rostros cansados, los cuerpos fatigados y los jadeos exasperantes se reparten a mi alrededor, pero la energía cargada con el licor de la curiosidad late por encima de las exhalaciones de hastío.
   Adelanto una fila y me siento en la esquina de unas gradas rociadas con una oscuridad solitaria. Los participantes comienzan a ocupar el espacio y pronto advierto su presencia en el fondo del vestíbulo. Se aproxima hacia nosotros con la paz en los bolsillos y la sonrisa muerta por las sombras. En su rostro maduro se leen reinos de viento y fuego que batallan demonios y crímenes, cielos de tinieblas que comparten la misma luz fría que se desprende de la impertinente tormenta de la realidad. Y comprendo que la misma acidez lóbrega que nos quema las entrañas y nos fuerza a emprender la lucha mental, el combate eterno y mortífero contra la inmoralidad inhóspita y huérfana de los asesinatos que asolan la ciudad cada semana, respira en su interior.
   Contemplo el embravecido, hondo y magnético mar de sus ojos, tan hermético como sabio, y, durante unos segundos, el oleaje de su alma sacude mi ser con la fuerza de cien titanes, hundiéndola y devolviéndole un oxígeno perdido en tiempos pretéritos.
   No estamos bajo el mando de cualquier hombre. Él, en nombre de todos los que han partido, frente a la cara del terror cruel y deshumanizado, encarna la supervivencia de una esperanza casi prohibida por la iniquidad . Es un rayo de valentía que ilumina las conciencias de miles de habitantes, reduciendo los incendios emocionales del horror, regenerando el presente e instruyendo a las nuevas mentes investigadoras.
   Llevo las manos al cuaderno y mis dedos repasan las fichas policiales, los retratos esqueléticos de perturbaciones y actos sanguinolentos que nos empujan a precipicios éticos.
   No importa cuánto miedo recorra mis vísceras, apuesto por la vida más allá del peligro de la caída. Voto por la canción que canta mi corazón en las noches sin luna y los días sin sol, cuando el coraje de sus pupilas es la savia de mi espíritu, de nuestra avidez, para avanzar.


domingo, 4 de agosto de 2019

Vuelo ascendente.


   A veces nos dejamos la piel para que nuestro corazón continúe latiendo. Aunque no tengamos certeza alguna de que las estrellas se alinearán y los caminos seguirán una misma senda, de que el viento gélido del atardecer calmará nuestra desazón con una ráfaga de ilusión. Entonces, al borde del acantilado donde nos esperan los más oscuros miedos, aquellos que aguardan a la negrura de la medianoche para devorar cada sueño, es cuando decidimos apostar por una esperanza invisible... Un deseo que quizá haga bombear nuestra sangre con la fuerza de la verdad.
   Pero cuando miremos nuestro reflejo en las aguas saladas que hemos derramado en las solitarias noches embebidas en frío, en los amaneceres inundados por las memorias que no regresarán y los segundos que únicamente vivirán en el pasado, sabremos si los pasos han merecido que las huellas no se borren del alma.
   Porque, en ocasiones, quien nos impulsa a saltar al vacío no es el temor a la incertidumbre, sino que es el propio amor el que nos empuja a través del dolor para sobrevivir de nuevo a la vida, por mucho que debamos luchar a la luz de las sombras.



domingo, 28 de julio de 2019

Reseña de Hermanas gemelas.

La primera novela de Carolina Florensa nos traslada a un pueblo donde los jóvenes protagonistas tendrán que resolver un caso del pasado. Yanira, la chica que comienza la historia, ha perdido a seres queridos, y se enfrenta a una nueva realidad  a través de un cambio de hogar, de amigos y de perspectivas. Entre el ayer y el presente, los hilos del tiempo van cruzándose, los hechos escondidos en el barrio van tornándose menos opacos, y el sentido de la justicia le hará investigar junto a otros compañeros los secretos enterrados en el silencio.


Hermanas gemelas es una historia de misterio, amor y amistad, que enfoca la importancia del valor y la superación de las circunstancias, la perduración de lo humano por encima de las catástrofes. Pero sobre todo, ofrece un pequeño arrojo de luz a la vida, un abrazo al lector desde las aventuras de la adolescencia para llenar de calidez las pérdidas y los lazos entre personas.
Con una narración sencilla y positiva, cuenta un relato con el que sentirse identificado y experimentar cada emoción de forma vivida. No os lo perdáis.

martes, 18 de junio de 2019

Octavo día.

   Las nubes envenenan el cielo con una niebla densa y grisácea. El amanecer se asoma al vacío de las calles, pero no siento alivio al ver la luz del día. Cuando el sol vuelva a ponerse, desapareceremos.
   Levanto la mano y les hago una señal. Salimos corriendo en dirección a la plaza central y nos escondemos en uno de los almacenes, donde las sombras logren camuflar nuestro miedo. Aún hay cadáveres y restos de órganos en las carreteras que conducen a la salida de la capital y en las zonas penumbrosas que proporcionan los grandes edificios. Desvío la vista de los despojos humanos y continúo en marcha con la boca seca y la mente encharcada en imágenes. En mi cabeza, los ríos de sangre bañan lo que encuentran a su paso. Los recuerdos a todos nos azotan despiertos y enjaulados en la realidad; porque nadie duerme. Aunque el sol brille con fuerza. Aunque los reyes de las tinieblas aún no hayan abandonado su morada para alimentarse de nuestras vísceras.
   Llegamos al lugar tras varios minutos sin aliento. Las armas están preparadas y los víveres siguen guardados, así que nos conviene descansar antes de pasar otras doce horas debatiéndonos entre la vida y la muerte. Me acerco a los nuevos integrantes del grupo. Los chicos tienen el rostro desfigurado por el pánico, y los adultos a los que la infección les está arrancando la humanidad de los rasgos físicos, no son capaces de articular una sola palabra. Agarro la mano del hijo de Claire y les indico a los demás que vengan conmigo a explorar la nave comercial. Encontramos un rincón lo suficientemente oculto como para pasar inadvertido en caso de emergencia, y el semblante de los críos se torna cálido al ver una posibilidad de protegerse del exterior. Traemos unas mantas y reparto dos navajas a cada persona. Allí nos refugiaremos durante el día, lejos de las áreas abiertas de la ciudad. A varios kilómetros de las montañas desde donde sus ojos nos observan.
   El chirrido de las puertas traseras hace que el nerviosismo de varios niños regrese. Sus miradas ya no muestran temor, sino un horror frío que les congela los huesos. Un pánico que se extiende más allá de sus cuerpecitos, devorándoles el alma a la mínima señal de peligro. Me llevo un dedo a los labios y les pido silencio. Han sido Jake y Matt quienes han entrado. Al fin han traído las bombonas de gas. Quizá podamos aniquilar la respiración de esos seres si el plan es eficaz.
   Mientras la gente organiza las pocas pertenencias que conservan, intentando conciliar el sueño, camino hasta la puerta principal deshaciendo en los labios el último cigarro que tengo. La luz atraviesa las masas húmedas de gases y polvo y llega a los cristales del almacén, incidiendo en mis pupilas y rogándome que no cierre los párpados.
   Oigo rezos y llantos desde el área donde nos escondemos e imagino las lágrimas de nuestros  hijos cayendo al suelo ennegrecido con la saliva de los monstruos.
    Tal vez no vuelva a ver amanecer el mundo.


jueves, 23 de mayo de 2019

domingo, 19 de mayo de 2019

El apellido sombrío.

  El tiempo se ha detenido en la habitación. Las viejas paredes sujetan el silencio con una gravedad áspera, aguda en las esquinas y pasillos consternados por el frío y la austeridad engendrada a lo largo de los años. Nada parece cobrar vida dentro de este esqueleto de madera reconocido como el más magnífico de los hogares en las afueras de la provincia inglesa. Y estoy de acuerdo en lo referido a la niebla gris que aguarda en su interior, salvo que esta mansión no es un lugar al que pertenecer gratamente. Este palacio de frivolidades enraizadas es una casa de hielo donde recluirse entre antiguos fantasmas y absorber engaños. 
  De pronto, unas notas rompen la oscuridad de la tarde, que mancha el oxígeno con tedio, y una chispa de vitalidad se aproxima a mi estancia desde las alturas. La suave música del piano asciende a través de las sombras y traza dibujos invisibles manchados por la fatalidad y la ira. La melodía dulce transmuta en una danza de sentimientos que luchan por sobrevivir, por encontrar su espacio a pesar de las condenas, las pérdidas y la tristeza, y el ritmo va evolucionando hasta alcanzar un clímax en el que la fuerza humana, la hija de la pasión y el dolor más puros, es el motor de la canción.
  Me incorporo de un salto y tomo una de las velas con el fin de alumbrar las escaleras. Solo conozco a una persona capaz de vertir con semejante magnetismo su sangre y sus ilusiones sobre un instrumento. Él.
    Subo los peldaños con cuidado mientras la calma gélida se retiene en su propia opresión, como si el poder del arte fuera demasiado veraz y sólido como para derrocarlo. Cuando abro la puerta del salón, Colin toca una última nota impregnada de furor, y después posa sus dedos encima de las teclas con aire compungido a la vez que sereno, retraído de manera leve en una melancolía volátil. Dos seres habitan en él desde que le conozco: un hombre bravo dispuesto a batallar por sus ideas, y un cazador de emociones cuya risa irónica es la defensa de un corazón hecho pedazos por la muerte y la soledad. Y en medio de este caos impuesto por el legado de la familia, yo comprendo a ambos.
‌  Me acerco al piano, pero antes de llegar a su lado, sus manos me reciben cálidamente, aún envueltas por la vivacidad del sonido y las chispas de la audacia. No abre los labios, lo cual me sorprende dada su facilidad cotidiana para la elección de palabras serias y sardónicas al mismo tiempo, a su común baile de máscaras en el acto de la comunicación, pero consigo sentir su conflicto espiritual. Entonces reconozco en su gesto meditativo, bajo su tacto grácil y amable, una confianza resuelta entre sombras y fanfarronerías superficiales que también se hallan tatuadas en su nombre. Está sufriendo, derramando certezas en el vasto mar de la sensibilidad. 
  Alza la mirada, y en sus ojos claros y selváticos, habitados por una naturaleza salvaje que solo obedece a la llamada de su alma, al instinto del amor por la existencia incluso en sus segundos amargos, veo la necesidad imperiosa de combatir hasta el fin de sus días.
  Acaricio sus cabellos bañados en el néctar de la primavera más rebelde y sincera, y esbozo una sonrisa tímida.
  Al igual que yo, desea descubrir su identidad fuera de esta tumba alimentada con el desdén y la mezquindad de sus moradores. Y así lo haremos. Juntos. 



sábado, 13 de abril de 2019

Suciedad de clase alta.

   Las lágrimas abrasaban sus mejillas en medio de una ventisca de miedo. Rodaban desde sus ojos insomnes e incrédulos con el escozor fogoso del desconcierto, manchando el cuello de su blusa con la sal insípida de la indiferencia. El aire que expulsaban sus pulmones era tan denso como las ruinas de su próximo amanecer. La rabia taponaba sus oídos y sobre su rostro de porcelana, desencajado en pedazos de vesania ofendida, solo se leía la transparencia gris de la humillación. Pero por ningún poro asomaba el arrepentimiento, el signo del ego dispuesto a volar aun carente de las alas de la vanagloria. 
   Desde mi sillón, la escena era ridícula. La jovencita temblaba frente a mí con el orgullo herido y la mirada constreñida por la inmundicia del engreimiento. En sus puños levemente cerrados aún latía la ira putrefacta de la soberbia, enraizada en el sonido metálico que acompañaba su apellido.
   Nada le era negado a la señorita White. Nada era inalcanzable para su reputación de oro, su sonrisa vanidosa y artificial de anuncio,  o su poder de conquista. La dominación del comportamiento de los otros era su pasatiempo preferido, su más fina habilidad entrenada con el arte de la persuasión y el apetito generado por la seducción en sus círculos cercanos. Pese a ello, mis pupilas veían la desintegración de su espíritu innoble, y no me avergoncé de no sentir nada distinto al cansancio.
   Observé la mueca inerte que contraía su boca, tan roja y atractiva como la manzana más tóxica, y solté un suspiro hosco. Incluso después de los numerosos delitos contra sus compañeros del instituto, todos esos aspectos podrían haber caído en un saco roto de sombras capaces de disolverse. La posibilidad habría existido si hubiera sido capaz de transmutar su actitud frívola y abusiva en respeto hacia los demás. No obstante, el intercambio estaba sellado hacía mucho tiempo. Ella actuaba con los ases de un diablo en la tierra, y la mayor parte del mundo aplaudía aquellas caídas dictadas por su voluntad. ¿Y qué se puede hacer ante la maldad, la fría distancia de los corazones ajenos, cuando dentro de algunos individuos gobierna la tiranía negra del deseo?
   Dejé la pluma encima del escritorio y abandoné el despacho.
   Aunque las órdenes del director hubieran atendido gozosamente las prestaciones monetarias del señor White, al menos yo no sería quien limpiara los expedientes de los nuevos asesinos del pueblo. 
   Adiós a la venta de la dignidad.


martes, 9 de abril de 2019

Reseña de la novela Rapsodia para Samael.

   La novelista Nit Galmés Gris pública este año Rapsodia para Samael, una historia de conflictos humanos que indaga en las pasiones y los miedos que viven dentro de las personas. 


   El protagonista es un hombre misterioso de quien la narradora, antigua amante suya quien más adelante desvelará su propio camino, ni siquiera sabe su identidad real. Bajo el nombre de Samael, se nos presenta un personaje hedonista que únicamente encuentra satisfacción en poseer y controlar  aquello que desea, sobre todo a las mujeres. A medida que el lector va entendiendo cómo se desenvuelve en su mundo de violencia, adicciones y muertes, el también apodado 'Maestro' muestra su incompatibilidad con la sencillez de las relaciones. Para él, el compromiso y la conexión emocional con otras parejas es una amenaza. Desde sus primeros pasos aprendió a sobrevivir, a abandonar antes de convertirse en cenizas, en la opción que alguien jamás volvería a escoger, y su temor a que le vean por quien es impera en la obra de principio a fin. Un retrato acerca de la huida y el encuentro de las consecuencias.
   El libro sigue un ritmo bastante rápido, situándose en los detalles de las descripciones y en los lugares madrileños donde ocurren las acciones. En la historia tienen importancia las canciones y la caracterización de los personajes. Además, ahonda en el comportamiento de aquellos principales, indagando en el por qué de sus conducta. Deja escaso espacio de desarrollo para los secundarios, aunque la trama mantiene fluidez.
  Una novela de género negro, editada por Vitruvio en la línea Tattoo, que profundiza en la temática del sexo, las drogas, la prisión (a veces creada en la mente) y los efectos secundarios de las emociones y las sombras del inconsciente.
   Si el crimen es tu preferente, el entretenimiento está en sus páginas. 

jueves, 28 de marzo de 2019

Destellos a medianoche.


   Madrid se ha transformado en un nido de tinieblas. Siento el aliento de la guerra persiguiendo mi sombra a través del espacio y del tiempo, adhiriéndose a mi cuello con el apetito de un neófito. El aire cruza mis oídos convertido en un huracán sin vida, ahogado en un círculo mortífero que silencia la realidad. Y es únicamente el eco gélido del viento quien, sediento de paz, busca alivio en el agua salada que desciende por los rostros de los habitantes, silbando una melodía melancólica al compás.
   Mientras la voz del miedo inunda el sótano, observo los cientos de ojos que, a espera de un milagro, se abren en la oscuridad como pétalos en medio de una tormenta de consternación. Las miradas son océanos de incertidumbre, mares de sinceridad donde el ayer y el mañana se difuminan en una nebulosa de ilusión superviviente al tacto del caos.
   Sin embargo, una llama prende en el desfile de pupilas, una brecha que destruye el dolor y quebranta la ley de la desesperación.
   La fortaleza del calor humano.
   Me acurruco entre las mantas y arropo a mis hermanos, deseando con un incendio en el corazón que nuestras fuerzas sigan manteniéndonos unidos, a salvo del dolor que fuera de la vieja catedral se pasea por las calles contaminadas con el temor a la muerte.
   Cierro los párpados y agarro la esmeralda de mi bolsillo fervientemente.
   Sí, la lluvia de violencia empapa las experiencias de aquellos que nos refugiamos en este castillo de esperanza subterráneo. Pero en él, los sueños de todos continúan latiendo al son del mañana.
   Sonrío en la penumbra. La fortuna que nos proporcionará la piedra será no sólo el alimento de la familia durante los próximos meses, si no también, la salvación de nuestro amor. Nuestra redención.
   Porque el valor que se respira en este refugio, nos protege de los más temibles adversidades del universo.


sábado, 16 de marzo de 2019

Entrevista Marzo 2019. (Ruby Atlas)

Carpe Librum blog:
https://carpelibrumseizethebook.com/2019/03/16/entrevista-maria-iglesias/

Loca academia de documentalistas:
https://academiadocumentalistas.blogspot.com/2019/03/conversando-con-maria-iglesias-pantaleon.html?m=1

jueves, 14 de febrero de 2019

Una chispa del pasado.


Me dejo caer en el vagón con el corazón en un puño. Sé que nuestros caminos se vuelven a cruzar. Siento su presencia como la sutil atracción de una luna reinando sobre la marea nocturna. Eclipsando el tiempo, conquistando la distancia, encriptando el lenguaje de los sentidos.
Miro a través de la ventana mientras el tren avanza rompiendo el amable silencio de la medianoche. Envueltos en una capa de negrura, los árboles se despiden de la primavera y del aroma embriagador de los sueños parisinos. Las calles duermen bajo el encanto de las melodías que seducen la cuna francesa. Los susurros de la vida turística se acallan a medida que nos alejamos de la ciudad y nos internamos en la frialdad solitaria de la naturaleza. Y el espejo de la realidad se tiñe con el color opaco de la belleza. ¿Dónde comienza y termina el viaje hacia los secretos de la identidad, del amor y de la libertad? Ojalá las tierras no estuvieran tan pobladas de interrogantes.
De pronto, la quietud se transforma en un latido. Sé que está cerca. Siento que su pulso se coordina con el mío desde algún rincón de la penumbra. Los recuerdos me bañan la mente, pero no es hora de dudar. Ya no importa si pesa más la traición o la hermandad. A veces el cariño solo adopta la piel necesaria para salvarse a sí mismo. O para procurar justicia en cualquier rincón del mundo.
La cerradura de la puerta sale volando de un golpe seco y su figura aparece tenuemente iluminada por las bombillas del pasillo.
Aunque cinco años nos separan, el ayer y el mañana aún nos unen.
Graham se sienta en frente de mí con un movimiento ligero, haciendo que sus pies acaricien el suelo con una destreza que ha perfeccionado con la edad adulta. Una ráfaga de orgullo me recorre el pecho al observar que no ha perdido la agilidad que le otorgó la medalla al mejor cadete de segundo rango en la academia. Él, que fue mitad mentor, mitad compañero, desapareció de mi vida con los ojos ebrios por la ambición del éxito. Y esas pupilas traviesas ahora me contemplan con la distinguida picardía de un ladrón que adora hacer malabares con su destino y el de otros.
Miro su rostro angular, tostado por el abrazo de cientos de soles mediterráneos y envuelto en una juventud madura y consciente de su carisma, y me pregunto si ha rebasado sus propios límites. Algo hipnótico y tentador dentro de su mirada susurra que su potencial vibra con la fuerza de un alma insaciable. Pero solo él, mi infiel aliado, puede comprender su inusual y refinado apetito por la vida.
Doy un salto y desenfundo mi arma.
No nos hacen falta palabras. No hoy. ¿Lograremos suprimir la voz de nuestros sentimientos? Fuimos iguales y somos diferentes, y no sé si alguna vez las reglas del juego cambiarán.
Una única cosa importa ahora: escapar de los guantes del enemigo. De la persona que tenemos delante.