sábado, 13 de abril de 2019

Suciedad de clase alta.

   Las lágrimas abrasaban sus mejillas en medio de una ventisca de miedo. Rodaban desde sus ojos insomnes e incrédulos con el escozor fogoso del desconcierto, manchando el cuello de su blusa con la sal insípida de la indiferencia. El aire que expulsaban sus pulmones era tan denso como las ruinas de su próximo amanecer. La rabia taponaba sus oídos y sobre su rostro de porcelana, desencajado en pedazos de vesania ofendida, solo se leía la transparencia gris de la humillación. Pero por ningún poro asomaba el arrepentimiento, el signo del ego dispuesto a volar aun carente de las alas de la vanagloria. 
   Desde mi sillón, la escena era ridícula. La jovencita temblaba frente a mí con el orgullo herido y la mirada constreñida por la inmundicia del engreimiento. En sus puños levemente cerrados aún latía la ira putrefacta de la soberbia, enraizada en el sonido metálico que acompañaba su apellido.
   Nada le era negado a la señorita White. Nada era inalcanzable para su reputación de oro, su sonrisa vanidosa y artificial de anuncio,  o su poder de conquista. La dominación del comportamiento de los otros era su pasatiempo preferido, su más fina habilidad entrenada con el arte de la persuasión y el apetito generado por la seducción en sus círculos cercanos. Pese a ello, mis pupilas veían la desintegración de su espíritu innoble, y no me avergoncé de no sentir nada distinto al cansancio.
   Observé la mueca inerte que contraía su boca, tan roja y atractiva como la manzana más tóxica, y solté un suspiro hosco. Incluso después de los numerosos delitos contra sus compañeros del instituto, todos esos aspectos podrían haber caído en un saco roto de sombras capaces de disolverse. La posibilidad habría existido si hubiera sido capaz de transmutar su actitud frívola y abusiva en respeto hacia los demás. No obstante, el intercambio estaba sellado hacía mucho tiempo. Ella actuaba con los ases de un diablo en la tierra, y la mayor parte del mundo aplaudía aquellas caídas dictadas por su voluntad. ¿Y qué se puede hacer ante la maldad, la fría distancia de los corazones ajenos, cuando dentro de algunos individuos gobierna la tiranía negra del deseo?
   Dejé la pluma encima del escritorio y abandoné el despacho.
   Aunque las órdenes del director hubieran atendido gozosamente las prestaciones monetarias del señor White, al menos yo no sería quien limpiara los expedientes de los nuevos asesinos del pueblo. 
   Adiós a la venta de la dignidad.


martes, 9 de abril de 2019

Reseña de la novela Rapsodia para Samael.

   La novelista Nit Galmés Gris pública este año Rapsodia para Samael, una historia de conflictos humanos que indaga en las pasiones y los miedos que viven dentro de las personas. 


   El protagonista es un hombre misterioso de quien la narradora, antigua amante suya quien más adelante desvelará su propio camino, ni siquiera sabe su identidad real. Bajo el nombre de Samael, se nos presenta un personaje hedonista que únicamente encuentra satisfacción en poseer y controlar  aquello que desea, sobre todo a las mujeres. A medida que el lector va entendiendo cómo se desenvuelve en su mundo de violencia, adicciones y muertes, el también apodado 'Maestro' muestra su incompatibilidad con la sencillez de las relaciones. Para él, el compromiso y la conexión emocional con otras parejas es una amenaza. Desde sus primeros pasos aprendió a sobrevivir, a abandonar antes de convertirse en cenizas, en la opción que alguien jamás volvería a escoger, y su temor a que le vean por quien es impera en la obra de principio a fin. Un retrato acerca de la huida y el encuentro de las consecuencias.
   El libro sigue un ritmo bastante rápido, situándose en los detalles de las descripciones y en los lugares madrileños donde ocurren las acciones. En la historia tienen importancia las canciones y la caracterización de los personajes. Además, ahonda en el comportamiento de aquellos principales, indagando en el por qué de sus conducta. Deja escaso espacio de desarrollo para los secundarios, aunque la trama mantiene fluidez.
  Una novela de género negro, editada por Vitruvio en la línea Tattoo, que profundiza en la temática del sexo, las drogas, la prisión (a veces creada en la mente) y los efectos secundarios de las emociones y las sombras del inconsciente.
   Si el crimen es tu preferente, el entretenimiento está en sus páginas.