domingo, 30 de diciembre de 2018

Aliento de estrellas. [En honor a 3 Below]


Bajo un manto de oscuridad densa y palpable, el dolor cruzaba las células del príncipe con un silencioso ardor. Las heridas habían cavado abismos de hielo y sangre en las profundidades de su ser, rasgando sus recuerdos y destruyendo la fuerza de sus órganos y de su mente. En medio de una carrera contra el tiempo, el pasadizo hacia la existencia se había tornado un torrente de luces, nieblas y terrores intermitentes. Las balas, lejos de haber perforado solo sus músculos, también amenazaban con cortar la respiración de sus sueños. Sus labios, hermosos y electrizantes portales al cosmos de su corazón, estaban pálidos y fríos, casi carentes de energía.
Un invierno de sombras comenzaba a absorber su aura.
No obstante, un latido interno, más allá de toda ley física, palpitaba dentro de su alma como un delicado aunque férreo hálito de vida. Krel se encontraba exánime, pero de él brotaban la fortaleza y la esperanza.
Rodeado por los brazos de una opacidad mortal, a través de sus venas reales fosforecían la resistencia y la valentía. Tras sus músculos, un resplandor  luchaba por conquistar sus formas; la humana y la original. Porque ambas caras le pertenecían a su piel. Porque ahora su identidad era doble, al igual que su hogar. Y la supervivencia también enseñaba a encontrarse a uno mismo.
Su guardián dobló la rodilla y se agachó junto a él con un gesto de ceremonioso respeto que sobrepasaba los límites políticos de afecto regidos por su planeta. Ya no quedaba nada fuera de aquella habitación. Sin la presencia de aquel joven, el sentido de su camino perdía fulgor. Las batallas libradas, desde la primera a la última, pertenecían al vínculo de amor que le unía a él y a su hermana. Nada guardaba significado si ellos, juntos, después de haber renacido de su pasado, de demostrar ser merecedores del trono por encima de las guerras y las pérdidas, no continuaban liderando el sendero de la victoria y sus respectivos destinos. Él, Varvatos Vex, como protector y guía, debía proveer a aquellos jóvenes de una vida larga y próspera. Su misión era servirles, y su mayor ventura, defenderles.
La criatura movió la cabeza en señal de pesadumbre. En caso de que el príncipe no despertara, su conciencia quedaría manchada hasta las cenizas de la eternidad. Sin embargo, el primer paso era confiar en la resistencia de su pupilo predilecto.
Aja se acercó y colocó una mano sobre la frente de su héroe, de su otra mitad, de su segundo yo. Las experiencias corrían por su memoria con una bandera de compasión y felicidad. Los enemigos les habían arrebatado su reino, su posición y su familia, pero jamás les quitarían lo que habían ganado por el sendero del riesgo y de la soledad: la identidad y el coraje para forjar su futuro. La capacidad de salvarse y barrer sus miedos. La alegría de hallar en los desconocidos la comprensión. Y el alcance galáctico de los lazos invisibles e inmortales de la amistad.
En ese instante, bañados por la melancolía y acogidos por el silencio de la tristeza, los pensamientos de la princesa fluyeron hacia sus dos compañeros, y los tres, debajo de un halo de magia, conectaron sus almas. Sus sentimientos se volvieron uno: cariño. Un nexo de tiempos y espacios que no atendían a márgenes ni fronteras, abrazándolo todo. Un carrusel de vivacidad y fuerza vital. Una cascada de tierna y firme ilusión que descendió por sus cuerpos y fundió de nuevo los senderos del mentor y de los aprendices en la Tierra.
Krel abrió los ojos. Y una sonrisa iluminó su rostro sagaz y cautivadoramente curioso.
El mundo les esperaba.



sábado, 29 de diciembre de 2018

Era del fuego.

  La dama abrió el cofre mientras sus largos y gráciles dedos místicos acariciaban tristemente la madera. Dentro había enrollado un pergamino que desprendía el perfume hostil de siglos antiguos y enfrentamientos sanguinarios con los brujos del otro lado del valle. El aire crepuscular empezó a impregnarse de frías y neblinosas reverberaciones, y la imagen de su padre escribiendo bajo la luz de las velas, en una edad pretérita fundada por las guerras entre razas, se apoderó de su mente. 
   ¿Cuántos secretos de su persona y de  su legado como hechicero se llevó con él?
   Abrió el documento y las letras de tinta blanca brillaron ante el sol durmiente. 

   "Ocurre en ocasiones que los errores son demasiado viles como para desaparecer con la luna nueva. Se convierten en una segunda piel, mutan en frívolos monstruos de escarcha, y agotan la sed de fortuna con un huracán de sombras. Es entonces, cuando las esperanzas tiemblan y el alma se encuentra débil, el momento de alzar la voz del rincón mudo del ser. De cantar la serenata que el corazón nunca pudo expresar. De defender la carne y los huesos. De demostrar más fuerza que el coro de los fantasmas anidado en el jardín de los vivos. 

   Porque si no liberas el ánima, estás perdido. 
   Porque si no danzas bajo el ritmo de tus propios latidos, tu identidad se desvanece. 
   Porque si no domas a tus espectros, otras bestias te comerán. 
                                      N. Jonnes."

   Su descendiente enterró las mejillas en las manos y un llanto silencioso atravesó su aura. ¿Dónde estaba la bondad entre pueblos? ¿Dónde se fueron los que lucharon por ser ellos mismos? 


lunes, 26 de noviembre de 2018

Un pulso con el mañana.

Sin penas, sin glorias. 
El mundo era suyo. 
Su corazón, nunca más. 
Tras haber cruzado la meta, la mujer miró hacia atrás con los pulmones infectados por el fuego. 
El oxígeno entraba en ellos con la fuerza de un titán, pero el aliento ya no le pertenecía. La vida que exhalaba su cuerpo obedecía las órdenes de la suprema decadencia. El sabroso mal despertado en sus entrañas había dedicado suficientes años de madurez a engullir utopías. Ella había intentado creer en la huida, regresar al silencio de la paz interior, escuchar las plegarias de su subconsciente. Mas todo en vano.
Una energía desmesurada arrastraba su persona hacia el volcán de la destrucción. El agujero de la perfidia, donde el ego se alimentaba de los miedos, despedazaba su carne noche y día. El hambre de poder y la carcajada última de la frivolidad llevaban siendo su sustento desde la infancia. La niña que habitaba entre las paredes de su pecho reclamaba los aplausos y el abrazo opaco del público. Y era demasiado tarde para negárselos. Demasiado pronto para abandonar el poder de la envidia. 
La mujer enfocó la vista y dejó que los vítores besaran su figura. 
El trofeo estaba ganado. Y con él, el descenso a los confines propios de la depravación. 



martes, 30 de octubre de 2018

Hechizo de niebla.

   La sombra de la luna acecha desde el cielo con el reflejo de nuestros colmillos durmiendo sobre las tinieblas. 
   Ya es medianoche. El tiempo se ha detenido, la vida se ofrece como trofeo para los seres de la oscuridad. Pero continúo mi camino solo, con los aullidos de los fantasmas danzando a través de los silencios fallecidos que nunca encontraron su segundo celestial.
   No deseo el sabor de la sangre. No quiero matar por placer. No he emergido de los confines de la tierra para absorber cándidos sueños ni condenar las violentas frivolidades de los humanos. Mi único cometido es existir eternamente. Respirar el dulzor amargo de la belleza. Contemplar el despertar de las estaciones. Deleitarme con el latido último de las criaturas. Fundirme con el viento, volar empujado por el aliento de los astros, transformar el vacío en un eco de gloria. Y hacer de la niebla mi piel.
   En esta noche de puertas abiertas al mundo de los no muertos, no seguiré mi deber de secuestrar y transportar ánimas hasta nuestro hogar. Con el paso de los años he aprendido que el inframundo está en cualquier parte. Y dentro de cada uno amanece un fuego venenoso que es el verdadero monstruo de debajo de todas las camas: la voluntad del corazón. 
   Porque arriba o abajo, ante el sol o detrás de este, lo único que nos diferencia a los hijos del más allá de las personas, es el poder para combatir ese rayo, ese destino elegido, esa lucha por la verdad en uno mismo.
   Y yo, no estoy dispuesto a desenterrar otra herida, a abrasar otro pasado. De ese crimen que se encargue quien maneje el volante de su propia historia. Soy un demonio, no un ejecutador de pecados de carne y hueso.
   Doy un salto y abandono el cementerio con las pupilas limpias. 

   A volar hacia el infinito paraíso negro. A sentir quebrantando las normas. A deambular para el resto de los siglos… En paz.


martes, 9 de octubre de 2018

Lluvia de sangre (Homenaje a SOA).

   "El sol siempre brilla. Pero el tiempo y los crímenes tienen más fuerza que la luz. Porque nadie regresa de la muerte, porque todos nacemos con una sombra en el interior.
   Cada paso que dé será recordado. El mundo observa mis actos con los ojos llenos de sangre, y el destino sinuoso, a camino entre mi voluntad y la fragilidad de las circunstancias, me espera con los brazos de la oscuridad abiertos.
   Los amaneceres pesan y las noches son depredadoras de ilusiones que jamás podrán hacerse realidad. He de despedirme de las personas que habitan en mi corazón. De las que continúan vivas y de las que descansan bajo epitafios de amor y amistad roídos por la venganza. ¿Cómo se dice adiós a quien forma parte de ti? No hay palabras para alejarse de alguien que comparte tu aliento. No existen miradas ni caricias suficientes para sanar el caos. Hay hemorragias que duran eternamente, ocultas en un sórdido rincón del alma, desgarrándonos hasta el fin de nuestros días. ¿Es posible medir las pérdidas humanas? ¿Contar los gramos de vida que dejamos ir con ellas?
   Los sueños son ciertos. Y la felicidad. Sin embargo, en ocasiones, solo palpamos las estrellas con los dedos antes de desaparecer en el agujero negro de las malas decisiones, de los lazos rotos y de los cuerpos enterrados.
   Pero si algo he aprendido durante estos años, es que el mundo no perdona. Somos el despegue y el descenso de nuestro propio vuelo. Hemos de mantener el rumbo en todos los ascensos y proteger a nuestros seres queridos. Porque cuando llegue el momento de respirar por última vez, seremos los encargados de liberar nuestros pecados y expiar nuestras culpas.
   Somos el cazador y la presa, el ayer y el hoy, el destello y las tinieblas. Y a cada segundo elegimos en quién queremos convertirnos.
   Y aquí, en el seno de mi hogar, firmo mi historia. Me marcho sin abandonaros, me voy con el silencio de los que años atrás tuvieron voz.
   El sol naciente cuidará de mis hermanos y de mis hijos."



miércoles, 5 de septiembre de 2018

Sentencia final.

   La pareja se miró durante un par de minutos, desnudando el tiempo con la fuerza violenta de los corazones en cuyas sombras duermen más errores que arterias. 
   Era hora de dejar marchar el grito sordo de los silencios. De abandonar la tierra pisada. De respirar dentro de la misma piel, pero a distinto ritmo. Los huesos pedían a gritos un adiós carente de baladas y desfiles musicales. El viento había juzgado su historia en las llamas de la ira, la decepción y la traición. Al final de aquel paseo por el esqueleto de sus miedos, a través del llanto mudo del remordimiento y el interés visceral de la mezquindad, solo quedaba espacio para la distancia de los cuerpos y las almas, de las ambiciones muertas y los sueños malditos.
   Ahora que en sus sienes martilleaban impacientes los latidos de la conciencia, ambos debían ir a enfrentar sus propios caminos, esos que las huellas ensangrentadas dibujaban desde hacía años en el firmamento negro de la vergüenza. Las heridas abiertas, aún permeables a la gelidez del vacío, añoraban el aliento, la compañía, el calor de quienes una vez fueron, de aquello que quisieron y no lograron ser. La oxigenación del espíritu podrido por las promesas del torbellino interior: el hambre insaciable de la malicia.
   El hombre y la mujer se dieron la mano y el contacto provocó un calambre en sus ánimas de papel. En sus músculos únicamente permanecía grabado el sabor del dolor invisible, de las cicatrices que les habían brindado más noches de vida, aunque no menos pesadillas bajo el sol abrasador de la mentira.
   Rasgaron sus pupilas las luces del amanecer, y los dos dejaron que el día fundiera sus temores con el ardor de la rabia.
   Sus demonios personales ya tenían preparado su hogar en la mejor suite del infierno.

jueves, 16 de agosto de 2018

Graduación en los suburbios.

   Salgo de la cama y me atrevo a lanzar una mirada a la figura que se refleja en el espejo. 
   Sin embargo, el alivio no hace acto de presencia. 
   Miles de arrugas invisibles hincan los colmillos en mi alma, y un precipicio asomas a mis cuencas oculares, proyectando sombríos desvelos sobre mi rostro maduro. En él todavía moran los últimos destellos de una juventud doliente y perdida, de una luz consumida por el arte de la desdicha. Pero no reconozco otra sabiduría en mí distinta de las raíces podridas del ghetto. Los días sacuden mis pestañas con la fiereza y el desdén de la gravedad, del peso de unos sentimientos sin más patria ni hogar que el sonido sordo de la nada y el silencio impasible de la soledad entre cientas de personas. Siento que respiro dentro de un tanque de mentiras contagiadas con el virus de la verdad, que todas mis experiencias han sido compradas por la amarga y frívola arrogancia nacida en las calles, y el mundo vibra entre mis oídos mientras sus gritos de auxilio se apagan ante la pérfida y errática jactancia de una rata de alcantarilla. 
   Sigo recorriendo la imagen del hombre cincuentón que me observa con la desgarradora lupa de la conciencia. Bajo mi piel habitan recuerdos extraviados por el sigiloso salto de la vida adulta, con sus frenéticos y extravagantes giros de guión, y dentro de mis células duermen los grandes vicios secretos de la ciudad, la dinamita envenenada por el aliento de la criminalidad y la vil insolencia. ¿Qué puedo alegar? ¿Acaso tuve opciones menos sanguinolentas, caminos más prósperos? La suerte nunca hablará. El destino y yo fuimos los responsables, y nadie revelará quién tiene más sangre en las manos. Los pasos ya fueron dados.
   No obstante, sé que las cartas muestran la cara real del tiempo, la dentellada del pasado. Y de poco servirá negar lo que fui y lo que soy. La elección a ciegas a pesar del hedor a felonía propia y ajena. La ruta de la deshumanización a través de los fondos infames y postergados de la urbanización. Todo martillea mi cabeza con el ímpetu de la displicencia, abrasando mis noches según las llamas de la delincuencia ascienden a la azotea de la conciencia. Y el humo del endiosado aprendizaje de la supervivencia a ras de muerte, me envuelve con sus brazos de sucia y corrupta vanidad.
   No hay miedo, no hay resistencia. Mis poros aúllan la identidad de este cuerpo, y la lánguida tristeza que acompaña a mis memorias permanecerá intacta hasta mi adiós. 

   

lunes, 30 de julio de 2018

Mordisco vital.

   De pie frente al valle carmesí, el sol muerde mi piel. Mientras espero el juicio final, los rayos abrasan las memorias enterradas bajo mis poros.
   Ahora que no crece más que la ira entre mis costillas y que la muerte perfuma el aire, siento mis manos sedientas por el retorno y mi corazón hambriento de silencio en los pechos ajenos. La nada repta hacia mí como una depredadora de viejas y ácidas ilusiones, avanzando con la velocidad asesina de la convicción. Y el tiempo es el testigo único de la barbarie que protagonizaron mis manos, del delito que araña mi destino con zarpas aniquiladoras.
   Lo cierto es que la sombra de los caídos pesa sobre estas tierras. Mis dedos se hayan manchados con la tinta roja de la frialdad, con el calor luciferino del odio, y sé que el sol se pondrá por última vez cuando la mujer que tengo detrás despegue el arma de mi camisa y abra fuego. Entiendo su rabia. Le arrebaté a su familia.
   El viaje planeado vibra en mis entradas. Hoy mis pasos son nómadas en el gran vacío del cañón, y comprendo que las personas deban limpiar la depravación, la desidia y el horror que envenenan el pueblo. Que hijos y padres quieran deshacerse del sabor amargamente humano en el cual consiste la presuntuosa risa del odio. Pero eso solo es posible cruzando los límites de la justicia: convirtiéndose también en un juez que sepa nadar en ríos de sangre. ¿Desearán todos ese camino de insana cordura?
   Afilo mis recuerdos y despierto la voluntad de la bestia interior, de la ejecutora que defiende la ley de la resistencia.
   Mis motivos fueron malinterpretados. Sin embargo, no mis crímenes.

   Inspiro y oigo el canto de la pistola.

lunes, 16 de julio de 2018

La vida de Calabacín (Ma vie de Courgette): Crítica.

   Esta película franco-suiza, nominada a los Óscar como Mejor película animada y Mejor película extranjera, se basa en la novela del mismo nombre de Gilles Paris. 
   Centrada en la técnica de animación stop motion, los estudios Gebeka Films han creado una joya tanto en calidad filmatográfica como artística y narrativa. Empleando un diseño un tanto burtoniano, donde los ojos son los protagonistas de las sensaciones, han conseguido captar el espíritu de los personajes, revelando la vida interna de cada uno y dándoles un aire conmovedor y sensiblemente bello. Además, los detalles están cuidados al máximo y los tonos, la fotografía y la música se adaptan a la perfección a los requerimientos del largometraje. 
   La historia cuenta la vida de Ícaro (quien prefiere el mote de Calabacín por el lazo emocional que lo unía a su madre), un niño de 9 años que se queda huérfano tras un accidente doméstico y se ve obligado a ir a un hogar para menores. Allí, a pesar de la dureza de las circunstancias y del dolor que experimenta ante la pérdida de su familia, conoce a otros niños que, al igual que él, se encuentran en situaciones difíciles y rodeados por los brazos de la soledad y la falta de respuestas a sus cuestiones existenciales, a sus sentimientos y a su futuro incierto. 
   Aunque la trama es sencilla, su mayor logro es no decaer en una atmósfera simple: todos los personajes están dotados de un maravilloso realismo, ajustados a su edad y comportamientos naturales; cada escena está llena de color y significado, y los diálogos brillan gracias a su delicada (y no por ello menos impactante) fidelidad a las reacciones infantiles y adultas del corazón. Los temas tratados sugieren preguntas vitales y construyen un escenario de empatía donde el público puede sentir la dureza, la ternura, el miedo y la tristeza que surgen a partir del desamparo, de la incomprensión del mundo, y también del poder del amor y la amistad. Y todo ello envuelto con una radiante dosis de humor, ética y cariño que sumergen al espectador en un universo de luces y sombras donde la esperanza está al alcance a través del contacto y el apoyo humanos. Las personalidades están perfiladas con gran acierto y el pasado de cada niño refleja la verdad de quienes son hoy. Sin embargo, los hechos que han escrito sus vidas no los limitan, y ellos aprenden poco a poco y a base de esfuerzo que es posible ver brillar el sol pese al invierno que han cruzado, que puede haber bondad en otras almas, y que la fuerza nace del entendimiento, de la aceptación y del valor.

   En mi opinión, esta película del 2016 debería haber merecido un reconocimiento más amplio, pero las productoras y las empresas comerciales suelen ignorar los proyectos independientes y enfocarse en productos que sean económicamente exitosos. De cualquier forma, si quieres adentrarte en la psicología de los niños, experimentar una travesía cargada de emociones y enternecerte con una de las animaciones más bellas y singulares de los últimos años, no te pierdas esta obra única. 


domingo, 8 de julio de 2018

Tumbas de hielo.


La nieve cierra el paso. La ventisca cae sórdidamente sobre el hielo. El aire susurra cantos gélidos frente al amanecer de las sombras. El pueblo apenas se distingue a través de los relámpagos hostiles de la tormenta.
Pero el latido persiste.
Dentro de sus sienes, palpitando como el corazón de un animal encarcelado.
Al fondo de su mente, sembrando la maldición de la duda. Cultivando esa gran devoradora de lo visible e invisible al ojo humano.
La mujer arrastra el cuerpo por las láminas de madera hasta alcanzar la ventana de la cabaña. Busca oxígeno, rastrea espacios sin condenar, y el horizonte solo le devuelve la mirada rígida y vacía del cristal. Su espectro de carne y hueso la vigila.
Allá fuera, en las tierras indias de la liberación espiritual, todavía es palpable el calor de la sangre. Las gotas de la desgracia. El pulso de la intolerancia. Y ella sabe que las almas de los desaparecidos en el agua congelada regresarán noche tras noche para cazar la paz de sus cuerpos inertes.
Tiempo; ya no queda.
Hogar; nunca existió.
La piel seguirá mudando en codicia resistente al averno de los días sin luz y de las madrugadas álgidas.

viernes, 29 de junio de 2018

Crítica de la novela Sobredosis (Ruby Atlas).

Os dejo la crítica de Sobredosis que han publicado en VEGAMEDIAPRESS. Espero que os adentre un poco más en la esencia del libro.

http://vegamediapress.com/not/16416/-ldquo-sobredosis-rdquo-de-maria-iglesias-pantaleon/


Para comprar el libro Sobredosis: 
www.elrincondelalectura.es

sábado, 16 de junio de 2018

Blues de Birmingham.

   El hombre apoya el rostro en las rocas del túnel, comprimiendo las miles de voces sin redención, los espectros habitantes de su mente, en un silencio cínico. Estruja las emociones con la fuerza devastadora de la voluntad herida. Pero el aire susurra que la paz sólo toca las almas cuando han aceptado su camino. Cuando abrazan sus huellas de tinta escarlata, su equilibrio eterno entre los límites de la existencia. 
   Su ojo derecho se posa en las aguas del canal. Desea ahogar cientos de imágenes pretéritas en ellas. Anhela pronunciar plegarias jamás defendidas si con el canto de sus pecados logra traer de vuelta a quienes no volverán. No obstante, sabe que debe pagar su cuota de vida.
   Es demasiado tarde para regresar al comienzo. Es demasiado pronto para decir adiós al ayer que todavía es hoy.
   El tiempo sopla los recuerdos entre latidos desolados. Y el tipo sabe que nada le arrebatará su nombre. La esencia envenenada por la visión de la prosperidad, a costa de cualquier demanda, no fallecerá nunca.
   Las hojas caen, la lluvia de sal continúa corriendo dentro de las costillas. 
   No hay puertas al cielo, no hay salidas al paraíso. Únicamente riquezas en años venideros.. Aunque las victorias seguirán vacías del amor de aquellos caídos.
   La guerra del corazón persiste. La guerra interior, para hombres como él, es inextinguible. Ganar y perder van de la mano. Son el mismo trazo.
   El descanso rehuye siempre la sangre de los malditos, de los destinados a sobrevivir a través de las muertes provocadas y los amores perdidos. Esa es la verdad. Las lágrimas a tragar. Las luchas a rememorar.
   Las calles, las paredes, el viento. Todo está manchado con el carmín y el humo del pasado. Las armas que tocaron sus manos permanecerán ensuciadas por el aliento salvaje del poder. La gloria se halla enterrada junto al odio y a la tristeza. Y lo cierto es que no hay triunfo sin sacrificio. No hay acierto sin error. No hay futuro sin una ruta de decisiones que pesen en la conciencia.
   Los párpados del hombre caen en la semioscuridad de la tarde. Se siente embriagado con el perfume de las fábricas, con el sueño que le prometió un día, mientras las noches aún no estaban plagadas de sangre y vendettas, que podría convertirse en alguien. En una sombra, en un fantasma, en un nombre al que el mundo temiera y amara.
   Espira una bocanada de orgullo y desconsuelo a la par.

   La historia está escrita. Y debe proseguir caminando a la luz de sus muertos. 


martes, 5 de junio de 2018

[Puedo dejarte marchar... Y seguir queriéndote].

   "El cielo posa encima de mi cabeza mil estrellas bañadas en mares de incertidumbre y de cariño exiliado al más allá. 
   Aún oigo tus pasos en la eternidad del atardecer. Me aferro al aliento que arrastra el viento cuando imita tu voz bajo las sombras del vecindario. Oteo el negro horizonte de la medianoche en busca de tu verdad, de la historia que guardabas en tu corazón y que te llevaste en silencio. No obstante, aunque todos los secretos se fueron contigo, sé que ninguno murió en esta realidad. Donde quiera que descanses, ese lugar siempre será iluminado con algún destello de los sentimientos que aquí, en esta pequeña ciudad, te acariciaron con honestidad.
   Meses después de tu partida, el peso de tu adiós cae sobre nuestros espíritus con la fuerza devastadora de un pasado todavía presente, de una herida que continúa sangrando tristeza, ira y dolor. Sin embargo, permaneces viva en cada segundo y en cada esquina del barrio, brillando dentro de nosotros con la luz de la bondad. Recordándonos cómo ser mejores. Enseñándonos a humanizar nuestros actos, a acercarnos a nosotros mismos, y a alejarnos de aquello en lo que deseamos no convertirnos. 
   En cierto modo, el universo latirá indefinidamente con el pulso frío del ayer. El rencor ha invadido muchas almas durante los últimos días y devorado no pocas esperanzas acerca de nuevos comienzos y salvaciones finales. El caos ha sumergido los acontecimientos en aguas densas, y cuerpos y mentes luchan sin descanso por encontrar la paz tras saborear el veneno del miedo y de la tristeza. De cualquier forma, a pesar de que la soledad es un espejo de errores y de rostros despojados de disfraces, el reflejo de lo que fuimos y de esa persona en la que anhelamos transformarnos, nos impulsa a mantenernos en pie. Luchando por ti, por todos aquellos que hubieran merecido otra oportunidad para creer en la felicidad y en la benevolencia de la amistad, el amor y el respeto. Mirando hacia el futuro con sueños de vapor que batallan por materializarse.
   Ya no respiras en este mundo. Pero sigues aquí. Dentro de mí. Dentro de ellos. Existiendo.
   Y quizá, eso sea suficiente para estar a tu lado... Desde la distancia."



[En honor a 13 Reasons Why].

lunes, 21 de mayo de 2018

Armas de papel.

   Supongo que el silencio se transformaba en el eco de su muerte. En la música sin vida que gritaba su ausencia. 
   Y qué voz la del otro lado del fuerte humano. Una gota de hastío acariciando el tiempo. Una nota desprendida de la garganta de una ninfa muda. Un beso fúnebre de despedida prendido en los labios del destino. 
   Pero siempre, siempre, fría. 
   Mis ojos cayeron sobre la fotografía del hombre a hombre a quien los análisis médicos atribuían mi paternidad. Los años le habían arrancado la pasión de vivir en paz y el sabor áspero de la longevidad se pronunciaba en su mirada ingrata. La serenidad buscada y jamás hallada se arrastraba en las arrugas de su rostro como un reptil deshidratado por los fracasos. Todo en él parecía vacío. 
   Guardé la imagen en la cartera y entré en la comisaría con los labios sellados. Quizá los errores de cada uno deban enterrarse junto a sus cuerpos.
   ¿Dónde nos volveremos a ver, viejo escudero?


viernes, 4 de mayo de 2018

La cara oscura.

Me preguntaron si mi luna era llena
Si la alimentaba con sueños de hielo
Y la nutría con tempestades  
Nacidas de la ira del trueno 

'¡Sus cráteres son eternos!'
Grité diez, cien, mil veces 
Pero sus rostros de acero 
Llameaban a la luz del hastío 
Abrazados por siglos de sombras 
En una cárcel de abismos

El interrogatorio se transformó en juicio
Y pronto hallé mi cuerpo entre polvo y huesos
Condenado a la deshumanización De toda materia, voluntad y energía 
   [De aquello cuanto era

No quisieron creer mis palabras. No les culpo de atrocidad menor
¿Quién tomaría por cierto
Que hay satélites con vida
Más allá de la muerte?


lunes, 26 de marzo de 2018

Arco de sombras.

   El color gris del techo penetra en mis pupilas como una masa monstruosa. Las grietas en el cemento revelan el paso del tiempo, de ese impasible justiciero que espera al final de todo camino. 
   Detrás de estas rejas, nada crece. 
   Oigo las cadenas de la celda contigua emitir el armonioso sonido de la extenuación. Aquí, lo único que echa raíces es la algidez de los hechos. La estancia en este hotel de cinco estrellas solo garantiza el sueño interrumpido por las dentelladas del destino. Cruzar al otro lado de las rejas es el espejismo que envenena el cerebro cada vez que el verano posa sus fauces de fuego sobre este suelo luciferino.
   Me tumbo sobre la cama y espero a que la negrura y el silencio caigan dentro de mis párpados.
   ¿Libertad?
   Quizás algún día, en algún cielo inventado.
   ¿Y qué hay del corazón?
   Tal vez los ríos sangrientos de la culpa jamás desaparezcan.



jueves, 15 de marzo de 2018

Sinopsis "Sobredosis".

Increíblemente emocionada de anunciar que mi próxima novela Sobredosis será publicada en abril con Ediciones Ondina.
Comparto la sinopsis acerca de esta historia de género negro.
"A causa de los secretos y las circunstancias, un conjunto de personas ven unidos sus destinos. La muerte de un hombre en Madrid inicia una investigación que el agente García deberá liderar para borrar las huellas de su historial, manchado por la violencia y la mezquindad. El Jaguar, uno de los asesinos y narcotraficantes más peligrosos del país, se encuentra en busca y captura ante la posible conexión con el crimen y la sospecha de dirigir una falsa organización benéfica. Y la vida de Nora, una prostituta cuyo pasado y presente se tambalean en una vorágine de pobreza y deshonra, unida a la de su hijo Julio, se halla hundida en un mar tóxico de sentimientos y mentiras. El mismo océano de traiciones que forzará a todos a valorar si el orgullo y los errores cometidos pueden ser perdonados para seguir adelante... O si el odio pesa tanto como para enterrar las esperanzas".
¡Pronto más información!

sábado, 24 de febrero de 2018

Reseña de La venganza del piromante.

   ¿Amas la fantasía? ¿Te gusta sumergirte en mundos llenos de magia? Si ese es tu caso, esta novela de Carolina Casado es una apuesta acertada. 
   El libro ofrece un enfoque fresco y épico a los relatos de este género, desenvolviéndose con naturalidad en un mar de aguas muy transitadas actualmente, aunque sin por ello carecer de originalidad ni de calidad. La autora nos sitúa en un mundo lejano y diferente, llamado Xeredhia, tejido con influencias medievales y dotado de profundidad en todos sus detalles, y allí, brindándole vida a cada escena con exquisita sencillez y belleza, nos presenta a un grupo de jóvenes muy distintos entre sí, que tienen que dejar a un lado su pasado para construir, a pesar de las distancias personales y sociales que les separan, un futuro próspero y así salvar a sus familias y amigos. Este grupo de chicos y chicas, al mismo tiempo que el resto de adultos que les rodean, van evolucionando y transformando sus pensamientos y sentimientos en emociones más maduras, dirigiendo la trama con soltura y añadiéndole a las acciones un significado especialmente pulido. Además, las descripciones, tanto de los lugares como de los protagonistas, aportan un efecto estético que permite al lector adentrarse en ese universo con gracilidad, formando una atmósfera de misterio, comedia y drama que se combinan muy bien.
   Por lo tanto, no te pierdas esta fábula acerca del poder de la amistad, del amor y de la colaboración que nos enseña que lo más hermoso sucede cuando los seres humanos deciden dejar atrás aquello que les separa para creer en aquello que les une. Fabricada con los mejores sueños y los más dulces deseos.



domingo, 11 de febrero de 2018

Wanderer.

Aparentemente hay dos caminos para todo. Dos vías inalterables que salen al encuentro del destino cada vez que una decisión toma forma en nuestro interior. En ese nacimiento, los aspectos físicos vibran con el fulgor infinito de la luz y con las sombras danzantes de la oscuridad, y la realidad se divide en trazos paralelos, en sendas de vida, muerte y resurrección que nutren las posibilidades de la existencia. Y en ese segundo perdido en la inmensidad del dinamismo perpetuo, las verdades cobran sustancia propia, liberándose de los contornos que las sujetaban a la imaginación y a lo contingente.
Di un paso hacia el frente y dejé que mi cuerpo cayera al otro extremo, levantando una nube de polvo.
Y antes de abrir los ojos, supe que, a pesar de que la gravedad sostenía el mundo con la misma firmeza a la que mis sentidos llevaban acostumbrados desde siempre, en aquel fragmento del universal caleidoscopio humano, la tierra rotaba a un ritmo distinto, latiendo al compás de una sinfonía muda que solo era audible por las criaturas inmortales al tránsito.
El aire soplaba en mil direcciones, trasladando cientos de historias  dentro del eco abstracto de sus caricias otoñales. Enredaba los márgenes de las circunstancias y realizando cabriolas en las holguras de las crónicas, zarandeando con su respiración húmeda y fría los detalles supervivientes a cada periodo; y el resto de los elementos obedientes a las leyes del planeta, se deslizaban en una temperatura uniforme hacia el equilibrio de la creación.
Me arrastré por el suelo hasta salir de la cueva. La claridad grisácea del cielo nubló mis pupilas y tendió una pálida capa de vegetación ante mí, poblando el lugar que ocupaba mi comarca en la actualidad con la quietud pacífica y sabia de los árboles de un ayer casi impalpable desde el hoy.
Pero entonces, los recuerdos extendieron sus brazos sobre mí, aproximando el fantasma de su voz a mi mente y trayéndolo de vuelta a mi corazón con el impulso siniestro de la melancolía. Valiéndose de la fuerza madre de todas las debilidades, de ese nítido lazo que cruza todas las eras y eternidades y escala cualquier brecha en el espacio y en el tiempo, suplicando alivio a través de los gritos del pasado que traspasan los límites de lo común y de lo desconocido. Y el dulce sonido de sus palabras cándidas y angelicales, peinadas por el paso de los años, besadas por el viento del cambio mas inmutables al recorrido álgido de las estaciones y de los ciclos del dolor, retornó a mis oídos en medio de un silencioso concierto de la naturaleza.
Me puse en pie y sentí la ligereza de los secretos flotando sobre la brisa crepuscular, y, a la vez, el peso de las miles de conexiones estelares, de los deseos y las ilusiones tangibles, sembrado bajo la hierba, a millones de kilómetros, en el círculo imparable del universo.
El peligro perseguía toda elección, rastreando los hechos sin piedad, y la rueda del infinito seguía girando mientras mis propias huellas me conducían hacia los imposibles ya escritos décadas atrás. Pero iba a intentarlo. Debía  traerle de vuelta al presente. Porque, si impedía aquella tierna expiración, mi hermano continuaría habitando… esta vida.




miércoles, 24 de enero de 2018

Eternal flame.

   El vampiro se giró, exponiendo su pecho de acero plateado a la tibia luz de la media luna. 
-No habrá nada que esperar al otro lado del mapa. Allí, donde el viento danza sobre la tierra con la gracia de la naturaleza en su estado más puro, el eco de nuestras voces no se oirá. Solo habrá espacio para esa anciana vitalidad que tantos dejan morir tras la línea de lo desconocido, para esa verdad que pocos se atreven a leer en el interior de sí mismos y de los otros mientras sus ríos de sangre siguen su curso desenfrenado. 
   Sus párpados se cerraron y una oleada de frío empapó el aire con el aliento de la oscuridad. 
   Las palabras de la criatura salieron de sus labios dirigidas a la figura menuda que lo acompañaba, cuyo palpitar vital resonaba debajo de su cuello. 
-Sí, quizá este mundo sea únicamente un espejo donde señalarnos antes de emprender el vuelo que nos conduzca a la próxima piel. Y tal vez, hoy más que nunca, esté poblado por monstruos cuyos sentidos plagados de indiferencia no sientan otra cosa que vacío ante la belleza del universo.
   El jovencito le observó desde el fondo de su capa negra, que se camuflaba en la penumbra con una gracia infantil a la vez que maliciosa. 
-Tienes razón. Pero, en ese lugar ajeno a la invisibilidad del ser, se podrá oír el canto de la vida más allá de toda muerte. 
   La extraña pareja se abrazó y sus manos quedaron enlazadas por una gélida promesa de amistad fuera de la ley de ambos mundos.