sábado, 8 de julio de 2017

ESPIRAL.

Veo las cadenas caer al suelo
Los latidos del alma resucitan
   [Sumidos aún en una fría oscuridad
   [Donde el tiempo evapora la esperanza
   [Y arranca la voz a los sueños náufragos
   [A las promesas hundidas en el mar de los monstruos
Huyen de las fauces del caníbal
   [Que nos persigue tras la piel
   [Que se nutre con los miedos del crepúsculo de nuestra sangre
Y recuerda la frivolidad del ayer
   [Del maestro de la perfecta imperfección
Antes de volar hacia los confines del mundo
Al incesable cielo infernal del propio rumbo

Mas ha de ser la vicisitud de lo invisible
El eco inmortal y franco del trueno
Quien anuncie en la resurrección de la noche
El amanecer de la justicia eterna
El regreso de la luz bajo las antorchas
   [Esas que el valor enciende a medianoche
   [Cuando los vivos duermen y los fantasmas hablan
Quien sostenga nuestros corazones de plomo
Sobre el nido de sombras y esqueletos
Que trazan los espectros del mañana
Los amables guías que nos acompañarán al desfiladero del alba
   [Al más allá donde vivir o morir no es sino el mismo origen
   [De la infinitud de las ánimas del ser humano.

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