viernes, 29 de julio de 2016

Identity.

   [Pero esa noche la cara oscura de la luna era todo lo que sus ojos alcanzaban a ver en el firmamento. La oscuridad se asomaba a sus pupilas ávidas de vida absorbiendo las esperanzas que moraban en su alma y que se hallaban ocultas por la inseguridad. Las sombras acunaban los miedos que dormían en su corazón bajo el más ingenuo de los silencios, y en medio de aquel desierto de soledad solamente lograba escuchar su órgano vital palpitando cada vez con menor fuerza.
   Un brillo muy tenue surcó el cielo, y el hombre se creyó a salvo de la justicia del universo al contemplar la estela del minúsculo cometa. Sin embargo, el viento gélido de la madrugada llevó hasta sus oídos una melodía susurrada por el diablo. Una sucesión de notas que volvía locos a los cuerdos y enfermos a los sanos: aquella que hacía regresar las mentes al pasado mientras oían la risa del dios del infierno, del monstruo que observaba sus sueños ahora muertos con una sonrisa embebida en malicia. 
   Entonces, en mitad de la nada, sintiendo cómo los latidos de su corazón golpeaban violentamente su pecho, se dio cuenta de que no había lugar para huir de uno mismo].


sábado, 23 de julio de 2016

Luna llena.

Abro los párpados y la oscuridad de la bóveda celeste me sumerge en una esfera de silencio. Los cielos del color del fondo marino envuelven el valle con la belleza de la quietud y, aunque el viento duerme durante la medianoche, tan solo escucho el eco de mi respiración, serena y cálida como una fuente de equilibrio vital, frente al río que desciende de las montañas.
Aproximo los pies hacia la orilla y el agua me devuelve la imagen que deseo ver desde hace mucho tiempo, más del que ningún guerrero de nuestra legión  pueda recordar. Poso la mirada en esas ondas nocturnas, y unos ojos me observan inmersos en una claridad que nunca ha estado antes en mi rostro. Una luz baña mis pupilas y las enciende con un brillo que sé que procede de las llamas de la sangre, la cual siento que ahora circula dotada de una libertad infinita. Pero reconozco algo diferente moviéndose a través de mis arterias. Una ráfaga de alivio que se desplaza con una fuerza inagotable, una antorcha de paz que late dentro de mi corazón del mismo modo que si la redención me hubiera alcanzado en el interior del más dulce de mis sueños humanos.
Entonces, mientras el reflejo muestra un espíritu que se balancea en las aguas, sonrío y una satisfacción acuna mi alma. Por primera vez en años, noto que la espada pesa demasiado en mi cinturón. Tiro el conjunto a las profundidades del río y lo contemplo desaparecer lentamente entre la negrura.
No necesito armas para defenderme ni para saber quién soy. Un luchador conquista sus temores con la esperanza de superarse a sí mismo, de vencer a los demonios que infunden el miedo al mañana. Alguien que deja que sus ilusiones no mueran sean cuales sean las cicatrices que decoren su piel o el dolor que haya sido maestro en el pasado.
Nadie detendrá los pasos de un espíritu valiente. 


sábado, 16 de julio de 2016

Business.

   El sonido del viento acariciando las hojas de los árboles, balanceando a esos seres que nos abrazan con su oxígeno, continúa al otro lado de las ventanas. El tiempo corre, pero la vida mantiene su nivel de oleaje dentro de su burbuja de negocios, donde el aire exterior es un mero espejismo de la realidad que existe en el mundo. Ya no quedan minutos para respirar pacíficamente y observar la belleza de las cosas, de los momentos, de las sensaciones. Y mucho menos para reflexionar y saber qué nos mueve en mitad de este planeta de agua inmerso en océanos de dinero, egoísmo e indiferencia.
   A día de hoy, las relaciones se han deteriorado hasta convertirse en polvo de negocios, en meros intercambios de intereses y mediciones de acuerdos, dejando atrás el sentido de calidad, de conexión con las personas que en un pasado forjamos. Sin embargo, ahora solo traficamos con los restos de lo que una vez significó humanidad. Vendemos y ofrecemos intenciones, y hemos olvidado el concepto de nuestra naturaleza, de la armonía que existe dentro de cada uno y que podemos alcanzar si nos tendemos la mano en vez de comprar la voluntad de quienes nos rodean.
   Es irónico que no sepamos llenar los pulmones de felicidad, y que, no obstante, la busquemos con desesperación entre los segundos, los billetes, y las ganancias, tanto materiales como emocionales.

   Quizá no seamos solidarios ni con nosotros mismos. Quizá, después de todo, estemos hechos de otra pasta.

martes, 5 de julio de 2016

Depredadores indomables.

   Las cosas acabaron con el sonido sordo de la verdad. Nuestros ojos habían estado ciegos, embebidos por la ambición, y la sed de poder sobre el otro nos había llenado la sangre de un ferviente egoísmo, reduciendo los sentimientos de cada uno a cenizas carbonizadas gracias a la codicia.
   Hoy la sombra de lo que fuimos nos persigue, y los dos rehuimos las calles donde nuestras huellas siguen grabadas para evitar a los espectros de un pasado bañado en violencia. Pero el ayer no se puede borrar, y sé que mañana sobreviviremos como los cazadores que somos, como seres hambrientos de un amor que jamás conseguirán mientras continúen amordazando corazones.
   Ni siquiera ahora, en la distancia, cuando las pisadas de ambos siguen sendas diferentes, queda algo que decir. El tiempo nos arrastrará a través de los errores y las mentiras, empujándonos por los oscuros túneles de la memoria, que permanecerán cubiertos por el odio que nunca sanó nuestras heridas. Y en el transcurso de la vida, envileceremos hasta disipar la última gota de benevolencia que tengamos en las venas.
   Solo puedo asegurar que nos degradaremos según los años superen nuestras adicciones.

   Después de todo, los depredadores no abandonan el espíritu salvaje que les permite lapidar a otros sin remordimientos.