miércoles, 27 de abril de 2016

Reseña de Batman V Superman.

   Ha sido una gran apuesta, y no le faltaba nada para triunfar, pero Batman v Superman no ha superado las expectativas ni de los críticos ni del público. Y lo cierto es que no me extraña, porque podría haber sido una joya entre las nuevas películas de superhéroes, un diamante en bruto, y solo ha sido un trabajo más que ha defraudado al público casi antes de su estreno. Sin embargo, no ha habido una justicia verdadera frente a esta producción, y pese a la opinión general, hay varias cosas que merecen ser salvadas y, como mínimo, recordadas con una ovación.
   Desde el comienzo, BvS carga con escenas demasiado veloces, que no se ajustan al ritmo de otras que, en contraposición, son lentas o no aportan gran relevancia a la trama. Se superposicionan a veces sin mucho sentido, como si fuera necesario conectar y desconectar unas y otras y no hubiera una línealidad, un guión que uniera los hechos de forma minuciosa y con exactitud minimalista. A eso se le une la grabación de las cámaras, que hasta el final (se hace más evidente en la primera mitad de la película, donde las luchas aún no han acaparado el protagonismo) se mueven en cada plano y alejan la imagen de una perfección fotográfica (a pesar de la belleza estética). Ese excesivo movimiento y la falta de una estructura pulida hasta el último detalle, terminan generando confusión en el espectador. Además, cuando menos lo espera, se encuentra inmerso en un duelo que no está lo suficientemente justificado, en una encarnizada que deja abiertos bastantes interrogantes y que suscita muchas ambigüedades.
   No obstante, algunos diálogos son un punto a favor, y, por supuesto, la música de Hans Zimmer vuelve a tener a los pies a los amantes del sonido, porque sus composiciones siempre son un regalo para los oídos. Pero lo que mayor reconocimiento merece, desde mi punto de vista, es el renacer de un Batman muy maduro, un personaje oscuro, quemado, sediento de sangre y dispuesto a pagar cualquier precio por ejercer de justiciero, alguien distinto a todas las versiones creadas años atrás. Y la elección de Ben Affleck como Bruce Wayne ha sido el mejor acierto de Snyder. Si bien fue el actor más infravalorado por la audiencia durante la producción, rechazado desde el primer momento en que su nombre salió como candidato para interpretar al hombre murciélago, ha sabido defenderse bajo los focos y demostrar su valía y su carisma. Así como no han profundizado demasiado en Clark Kent, a quien apenas le han cedido conversaciones en el film y cuya esencia de los cómics se va diluyendo según no se deshace de su ira y de su impotencia, las cualidades que aporta Ben al dueño del Batmóvil son magistrales, y realmente se puede ver en el personaje su dolor, su brutalidad sin limites, su hastío, y el cansancio de cargar con una vida llena de crímenes y soledad.
   También creo que a Wonder Woman, aunque no se aclara su origen ni las motivaciones que la han hecho regresar a la Tierra, han sabido introducirla y moverla con sutileza por la historia. Cada aparición de Gal Gadot frente a las cámaras está encajada con elegancia, y la actriz le confiere una fortaleza y valentía únicas. 
   ¿Y… Jesse Eisenberg? Fue el siguiente actor que el público detestó escuchar como futuro Lex Luthor. Pero para juzgar su interpretación, debemos pensar primero en que la personalidad del ambicioso monstruo de los negocios ha sido modificada, y han creado una versión nueva que se distancia de la supremacía fría, malvada y hostil del cómic original, para desembocar en un carácter histriónico, ingenioso y cruel que continúa amando la manipulación, el poder, y la humillación de los demás. Partiendo de ese cambio, la actuación es impecable de principio a fin. Jesse no solo logra esa transformación, si no que lo consigue envolviendo a Alexander en una codicia que raya en una locura calculada, haciendo de él un diablo que se divierte 
viendo cómo el mundo se destruye ante él gracias a sus estrategias. Sencillamente fabuloso.
   Debo admitir que BvS no ha sido la película del año, aunque quienes nieguen que tiene elementos buenos y llenos de potencial, quizá no hayan sabido encontrar el talento buscado en ella. De cualquier forma, recordemos que el universo no es blanco o negro, y que cada uno es libre de elegir qué le devuelve la ilusión.

  No pocos teníamos puestas las esperanzas en que este estreno brillara lo suficiente como para devolver la luz a Gotham, pero la oscuridad aún no invadido por completo la ciudad gótica ni las tierras de Kansas. Al menos, no este amanecer.



sábado, 23 de abril de 2016

El zafiro.

   Elevé la barbilla hacia el cielo mientras la brisa nocturna me acariciaba la piel con la serenidad de una madrugada virgen. Cientos de estrellas tintineaban desde el otro lado del cosmos, relatando cuentos de ilusiones. Su brillo bañaba la oscuridad que mecía la pequeña ciudad, pero la luz que transmitían se desviaba de las zonas donde reinaban las voces para pasear a través de las calles desiertas y los campos donde habitaban las criaturas más humanas.
   Dejé que el viento jugara con mi melena y entretejiera unos cuantos sueños en el firmamento al soplar sobre lo alto de aquella colina. Allí sentado, lejos de casa, observando los astros y las almas de los espíritus que se hallaban a millones de kilómetros, me encontraba en mi verdadero hogar, en un rincón del planeta donde la tierra hablaba con los hombres y los niños que se atrevían a escuchar sus secretos.
   Cerré los párpados y el sonido de las hojas vibrando en el interior del bosque
me susurró que él estaba esperándome. Cogí la mochila y me encaminé por un laberinto de árboles que proyectaban sombras fantasmales y figuras de espectros en la hierba, y después de varios minutos sin contemplar el queso gigante que gobernaba la bóveda celeste, la luna apareció reflejada en un riachuelo lleno de piedras de colores fosforescentes que se transparentaban bajo el agua. Sumergí la mano en la suave corriente y agarré una añil cuyos rayos no se diferenciaban de los de un zafiro recién pulido. Él siempre ponía el corazón en aquello que tocaban sus diminutos dedos de duende. 
   En ese instante, algo me hizo cosquillas en mis pies desnudos, rozándome con una ternura que no logré transformar en palabras. Al mirar hacia el fondo del río, unos ojos azules envueltos en una nube de timidez, se toparon con los míos, convirtiendo su rubor en una mezcla de entusiamo y jovialidad. 
   Sonreí al ser, que temblaba de emoción a la vez que chapoteaba en el arroyo.
   -A partir de hoy, te nombro el mejor limador de gemas de Rumonhyr. ¡Tu talento es una maravilla! 
   La criatura me enseñó una hilera de dientes increíblemente blancos empleando un gesto conmovedor, casi embebido en el halago, y se le encendieron las mejillas.
   Sujeté la piedra ante la luz de mi linterna y observé la lágrima que daba vueltas en su interior, girando en un octaedro sin salida. Debía bastar con aquel tesoro para ayudar a mi hermano a recuperar la salud y restablecer su equilibrio. Si esa gota salada que navegaba dentro de sus paredes oscuras contenía propiedades curativas y había sido derramada por alguien de voluntad pura, Ash saldría del coma y volvería a casa con nosotros. 
   -Muchas gracias, amigo. Dudo que algún día pueda pagarte esto, pero cuando regrese, traeré dulces para ti y tus vecinos.
   El duendecillo escaló hacia el puño de mi sudadera y froté mi nariz con la suya. No conseguimos reprimir una carcajada, y la armonía de nuestras risa rompió el frío del otoño. Le deposité en la rama de un hayedo y sentí sus pupilas vigilar mis pasos hasta que me perdí entre la negrura de las siluetas arbóreas.
   Años más tarde me daría cuenta de que el acto de mayor nobleza es aquel que alguien lleva a cabo para salvar a otro... Algo que solo concede una amistad tallada con el corazón.

   


domingo, 17 de abril de 2016

Chocolate negro.

   -Sigues siendo bienvenido aquí. No he dejado de quererte ningún día desde que abandonaste la aldea.
   Mis labios sonrieron sin llegar a curvarse, sumidos en una melancolía que se había cruzado en nuestro camino muchas veces.

   -Papá, tú quieres a todo el mundo.
   Aquello no era una apreciación personal, simplemente la verdad. Mi padre tenía los ojos llenos de bondad, y en ellos se asomaba la ilusión de un niño que se negaba a aceptar la crueldad del mundo, la voluntad de un hombre cuya debilidad podía ser su mayor virtud. Si Damian odiaba a alguien, también le amaba. Su corazón no permitía que solo la oscuridad anidara dentro de él. La generosidad de aquel hombre siempre había brillado por encima de los gestos de maldad de conocidos y extraños, y aquel secreto dormiría por siempre en sus pestañas.
   -Solo a quienes me importan.
   Moví la cabeza. Allí estaba de nuevo su gran sentido de la humanidad.
   -No puedo quedarme en el pueblo. Tenéis que empezar una nueva vida sin mí ahora que has encontrado a Hailee. Paul y Ashton necesitan disfrutar de esta etapa a solas. Hace años que desean una figura materna a su lado, y es mejor que disfruten junto a vosotros lo que les queda de infancia.
   -Hijo, las cosas no han cambiado tanto. Continúas teniendo un lugar en la familia aunque tu madre ya no esté.
   -No voy a poneros en peligro. Apenas he pisado el país y ya siento cientos de ojos detrás de mi sombra. Será cuestión de semanas que algún agente repare en una imagen filtrada, un vídeo o cualquier pista que alguien haya vendido a la policía para conseguir dinero-miré fijamente el horizonte, donde la oscuridad reinaba en medio de un silencioso mar de interrogantes-.Si las tropas se enteraran de que nací en esta casa, os arrebatarían todo lo que tenéis.
   Su semblante adquirió una luminosidad casi celestial. La misma que había observado tantas veces en el pasado, cuando aún se permitía a la gente de color vivir ejerciendo el uso de sus derechos y libertades.
   -Piensa que, hagan lo que hagan, no os arrebatarán la dignidad. Pero recuerda, ni tus hermanos ni yo te apreciaremos menos solo porque el estado crea que debéis ser desterrados. Siempre puedes contar con nosotros. No importa en qué lugar del mundo estés.
   Mis pupilas brillaron, húmedas a causa del frescor nocturno, aunque dentro de mi pecho una presión seguía ahogándome las venas, instándome a correr. A huir hasta que las circunstancias fueran otras y la justicia volviera transformarse en una realidad y no en una utopía más que añadir a la lista de sueños caducados.
   -Gracias. Me marcharé al amanecer. Diles a los chicos que nos veremos pronto. Y que nunca dejen que nadie les diga que no pueden lograr algo.
   Mi padre subió los peldaños en dirección al salón. Pese a haber pasado varios años, aún llevaba puesto el perfume dulzón que recordaba a un cóctel de aromas tropicales, ese que le encantaba a mamá.
   -Lo haré. Buen viaje, chico.

   Mientras las estrellas tintineaban en el cielo, cerré los ojos e imaginé despertar en un universo donde la igualdad existiera. 


lunes, 4 de abril de 2016

Bandera blanca.

Amigo náufrago,
Dónde moran tus deseos
Si no es en el corazón,
En ese ardiente mar de sangre
Por el que navegan los sueños,
Por el que emergen los miedos Para rememorar batallas,
Vanidades extintas,
Que empujan la verdad
A través de aguas oscuras. 

Mira hacia atrás, 
Valiente bucanero,
Observa el efímero ayer que te acompaña,
No ignores el valor de la inocencia,
Al niño que persigue la vida
Aun temiendo la muerte.
Recuerda la travesía hacia lo imposible,
Las noches sin luna forjando un destino,
La huida del infierno
Con la esperanza a cuestas,
El viaje hacia uno mismo. 

Salvaje lobo,
No hundas las memorias en el olvido, 
Un día la marea barrerá las huellas, 
Las olas borrarán tu rastro,
Las estrellas callarán secretos,
Pero el pasado gritará quién eres.