sábado, 31 de diciembre de 2016

Memorias.

   Espesas arrugas poblaban su rostro, pero el tiempo, aquel viejo compañero de dichas y adversidades, en vez de devorar los segundos de su vida, le había regalado la oportunidad de perseguir destinos de los cuales él era el capitán.
   Apretó la mano de su nieto, cuyos ojos brillaban con heroica devoción, y dejó que su imaginación los llevara lejos de aquel vagón en el que cada kilómetro les embarcaba en una travesía a través de ellos mismos.

   Allá donde fueran, los viajes mantendrían encendida la llama de la esperanza en sus corazones, manteniéndolos unidos alrededor del mundo.

jueves, 8 de diciembre de 2016

TESTIGO OCULAR.

El tipo se echó el cabello hacia atrás con un gesto de extenuación.
Hubiera dado su vida por ella.
Desde el primer segundo en que la mirada impulsiva y sensual de aquella muchacha se había cruzado con la suya, tan solo seis meses antes de que las investigaciones comenzaran, el mundo se había transformado en un resbaladizo laberinto en el que cualquier camino conducía a ese tesoro prohibido. A esa joven de alma sucia y piel cálida que había absorbido las resistencias de su mente con oscuras ambiciones escondidas en los labios y deseos impuros en su espíritu.
El hombre se apoyó en el reposacabezas y posó los ojos en la foto que se hallaba enganchada en el espejo del coche. En la imagen, un rostro femenino de apenas diecisiete años, que poseía la gracia de los ángeles y la lascivia del demonio, sonreía al objetivo sin vergüenza.
Tragó saliva y sintió cómo el corazón bombeaba ferozmente el líquido de sus arterias, empujando los glóbulos rojos con la llama de la desidia. Ese fuego le recordaba un dolor que sobrepasaba cualquier dimensión de su ser, y le hacía precipitarse hacia un pasado dulce, malsano y vacío, forzándole a revivir unas noches intoxicadas por la gracia de una obsesión.
Sin embargo, no había vuelta atrás.
Podía sentir en la nuca el aliento ávido y desesperado de los comisarios del pueblo. Aproximándose a sus huellas cada vez con más fervor y sigilo.
El antiguo soldado contuvo el aire dentro de sus pulmones, ansiando que explotaran y le libraran de un tormento que le perseguiría hasta la tumba. Y depositó todo el odio que fue capaz en su propia persona a la vez que se limpiaba las manos, todavía enrojecidas, en la chaqueta.
Por el bien de ambos, había sido una obligación del destino someter la voluntad de los dos a la fuerza del olvido.
Arrancó el motor del vehículo y, con un sudor frío bañando su columna vertebral, clavó las pupilas una última vez sobre la figura que colgaba de la cuerda sujeta al exterior de la fábrica. El cabello castaño de la adolescente aún permanecía teñido con la sangre que había resbalado de su cuello, y su figura exánime se balanceaba débilmente bajo la luna creciente.

El jefe del FBI presionó el acelerador y desapareció del condado mientras el amor se disolvía en los pasos del ayer.



martes, 29 de noviembre de 2016

El hogar del sol naciente.

   Las imágenes nítidas de una mujer descuartizada en una antigua cabaña palpitaban entre los recuerdos atroces de su memoria.
   El hombre alzó la barbilla y dejó que un amanecer sangriento acariciara sus facciones peligrosamente frías, las cuales estaban perfiladas por la insensibilidad de un dios terrenal y la voluntad de un viejo amo del averno.

   En mitad del cielo, la luz de un sol abrasador volvía a bañar el valle haciendo uso del aliento amenazador del diablo. El aire proveniente del sur era intenso y feroz, engendrado en las llamas invisibles de un infierno próximo, y el calor acariciaba el desierto intentando evaporar cualquier señal de vida, deshaciendo con abyección la más mínima expectativa de libertad.
   El zapato del desconocido se elevó para tomar impulso e impactó de nuevo en la nuca de la figura que yacía encima de la hierba, extendiendo un eco doloroso en la quietud irreal de aquel área fantasmal. La vegetación se mantenía hidratada gracias a un pequeño río rojo, el cual descendía del cuerpo inconsciente hasta llegar al borde del precipicio desde donde se divisaba la zona oeste, y el liquido que supuraba de las heridas del cadáver se adentraba en la tierra como si deseara huir a una oscuridad en la que hallar la paz antes de desintegrarse bajo los rayos calcinadores del despertar del mundo.
   El vaquero colocó los dedos en la punta de su sombrero y, mientras posaba la mirada sobre el pecho del varón, observando su carencia de movimiento con los ojos embriagados en un endemoniado coraje que desprendía sabor a vileza, lo arrastró unos centímetros sobre su cabello rubio cenizo. El gesto fue seguido de un hundimiento de la bota en las costillas de la presa, y ello provocó que su propio contorno se deslizara hasta una posición de elegancia que ofrecía la imagen de una silueta empapada por la temeraria satisfacción que solo la determinación de una conciencia incapaz de sentir humanidad puede experimentar. 
   En ese momento, el aspecto del hombre, vestido con un traje de tela marrón y una chaqueta de tonalidad similar al fondo negro e intoxicado de su alma, se transformó en una sombra, y quedó expuesta ante las pupilas de una divinidad inexistente más allá de la atmósfera.
   El ejecutor apretó los labios y miró al frente con el rostro cargado de una hostilidad cuyas raíces habían nacido de la venganza, en un insondable, embravecido y oscuro carácter que emanaba estremecedoramente de sus huesos, y permitió que la acidez de una infancia rota inundara su boca y le trasladara a tiempos remotos que se encontraban calados de rabia y perturbación.
   Sin embargo, sabía que nadie se atrevería a detenerle. Ni siquiera bajo el reflejo de la luna y el arrope de las estrellas, cuando las tinieblas favorecían las oportunidades de victoria de los débiles, alguien tendría valor para disparar una bala en el centro de su cabeza. Permanecería condenado a ejercer el castigo eterno sobre los culpables, a llevar a la realidad el último propósito que habían cobrado sus días, y no habría escapatoria de su destino, el que los sucesos habían forjado para él una hermosa tarde de verano varias décadas atrás.
   Justo en el instante en que un mar de sangre femenina empezaba a corroer su mente, el viejo cowboy empujó al contrincante hacia el vacío, y según sus miembros se acercaron la trituración dentro del torrente de agua que circulaba en el paso inferior, el asesino se deleitó con la incesante caída, la cual fue acompañada por el sonido sordo del deseo de la muerte.
   Unos segundos después, los párpados del vaquero cayeron encima de sus pestañas inferiores mediante un movimiento sumido en la calma.
   No. Aún no había corrido suficiente sangre a través del cañón como para devolver la dignidad al nombre de su hermana…

   Pero los vivos estaban por morir.



miércoles, 9 de noviembre de 2016

Pasión sombría.

   Jon se apoyó sobre la pared y esperó a que la fila de alumnos se redujera según los minutos corrían. Desde fuera del aula podía divisar la mesa del profesor, y, detrás de ella, escondido bajo unas gafas cuyos cristales eran tan transparentes como maliciosos los ojos que las vestían, se hallaba Brickman, el tutor de segundo grado del viejo internado.
   Se quedó callado y analizó los rostros que desfilaban delante de él. A medida que el resto de jóvenes abandonaba la clase con el resultado del examen de latín grabado en las facciones, la presión subía por su garganta y le helaba la sangre. La hora de comer estaba aproximándose, y, aquel detalle, junto a sus pésimas expectativas de aprobar después de las horas de estudio con Nick, quien pese a sus esfuerzos no había logrado que aprendiera los tiempos verbales, provocó que su estómago le incitara a devolver el desayuno.
   Contuvo el aliento, esperando a que las náuseas se disolvieran, y antes de bajar los párpados y alejarse del mundo, la imagen de Olly Daveson mirándole desde el extremo opuesto del pasillo, con los ojos enrojecidos y empapados por un mar de lágrimas embravecido, le forzó a mantener el oxígeno en el pecho. El semblante de su antiguo compañero revelaba una debilidad y un dolor infantiles, tallados en sus facciones con una crueldad fría, y su figura menuda, a años luz de transmitir la intimidación y la fuerza artificial que durante meses lo había convertido en el menor más temido del Barnes School, ahora solo reflejaba una triste humillación que emanaba a través de sus poros al igual que una esencia tóxica.
   El chico parpadeó y, la ilusión, como si de un espejismo se tratase, desapareció bajo la tenue luz que bañaba la madera, regresando a las sombras que habitaban ese lugar en el que ya no existía la vida.
   Olly ya no dormía con ellos. El hijo del subdirector se había ido para siempre. A partir de esa semana, ni él ni nadie volverían a ser maltratados por aquel pequeño monstruo.
   A pesar de sus apariencias, Olly había terminado siendo vulnerable.
   Jon agitó la cabeza, tratando de recomponerse. El corazón le latía apresuradamente, marcando los segundos de la misma manera que lo haría una bomba de relojería a punto de explotar. ¿Debía pagar algún precio por su muerte, por aquel suceso del que, al menos de un modo indirecto, era responsable? 
   Todos habían oído la descripción del accidente. Y teniendo en cuenta las circunstancias, podía haberse evitado. Pero los hechos hablaban en mitad del silencio, y la ausencia del chico golpeaba las costillas de Jon con la misma dureza que lo habían hecho los puños de Daveson durante trimestres enteros.
   ¿Qué se supone que tenía que hacer?
   En ese instante, alguien posó la mano sobre su hombro. A simple vista no resultaba fácil distinguir la intención que ocultaba el gesto, sin embargo, Jon supo que aquellos dedos acariciaban su piel con una mezcla de posesividad y protección. Con una venenosa apropiación que le retaba a despedirse de su voluntad para unirse fervientemente a la suya.
   -¿No tienes hambre?
   El abdomen de Jon rugió de nuevo y el chico dio un salto casi imperceptible.
   -Primero voy a recoger la nota de latín.
   El chico de tercer curso se dio la vuelta y le observó sumido en una quietud férrea. El carácter amenazador de su rostro, perfilado con una blancura escalofriantemente bella, se fue tornando más oscuro según la determinación asomaba a las pupilas de su compañero de cuarto, y una atracción magnética, tan enérgica y devastadora como el centro de un agujero negro, hizo que la estabilidad de Jon se quebrara.
   -Estás pidiendo comida a gritos. Te oigo-Blake se colocó delante de él y sus ojos se convirtieron en flechas que fueron directas al corazón de su amigo, incendiándolo con aquella singular sensación que prendía fuego en sus venas y le hacía orbitar en una gravedad donde las leyes no existían. Ese calor le empujaba a caer en la caótica pero hermosa perspectiva del mundo del mayor de los dos, y a dejarse llevar por el distante aunque embriagador perfume del peligro, haciendo que se adentrara en una tenebrosa y lúcida cueva de deseos que su mente no acertaba a formular mediante palabras-.Déjalo para luego. No hay prisa. No va a aparecer un cinco en tu expediente por esperar más de la cuenta.
   Jon le dirigió una mirada inquisitiva, intentado averiguar qué se escondía más allá de todos los secretos que ya conocía sobre él.
   Lo cierto es que Blake desprendía un aura enigmática que apremiaba a cualquiera a estar junto a él y a venerar la fiera insensibilidad que le otorgaba su comportamiento solitario y su expresión dura, que era siempre visible en sus ojos gélidos y embebidos en odio. No obstante, la devoción que le instaba a admirar a aquel príncipe de la soledad, fuerte y seguro como ninguna otra persona que hubiera conocido antes, inalcanzable y misterioso, iba ascendiendo. Y, a la vez, el miedo hacia sus acciones violentas, que se habían ido desgranando desde el fin de semana que pasaron en la casa de sus abuelos, volviéndose cristalinas y tiñéndose de la verdadera sangre que empezaba a dejar rastro en todas las situaciones en las que el joven de cabello negro azulado se veía involucrado, también se acrecentaba.
   -¿Qué dices? ¿Me acompañas al comedor o no?
   El chico se pasó la mano por los mechones de color azabache, y mientras el tiempo engullía la resistencia de Jon, el semblante hipnótico de Blake se apoderó del silencio.
   -De acuerdo. Supongo que no habrá problema en regresar después.
   Nada más decir aquello, el menor se arrepintió. Sin embargo, sus sentimientos de culpabilidad se esfumaron en parte cuando notó un brazo posarse alrededor de su cuello con un ademán amigable que, en el fondo, ocultaba una actitud amenazadora.
   La mirada fría de su amigo le devolvió una sonrisa maliciosa, cargada de oscuridad y de una fortaleza engendrada por la rabia y el desprecio, y en ella vio reflejada la belleza del universo bajo una máscara de crueldad que prometía asolar el mundo.
   ¿Averiguaría alguien que la gran tragedia del mes estaba impregnada por la animadversión de Blake? ¿Por la ira de ambos?

   

jueves, 20 de octubre de 2016

Un monstruo viene a verme: Crítica.

   Unos la considerarán una obra de arte, otros simplemente un film más entre tantos. 
   Para mí, esta historia basada en el libro de Patrick Ness significa que el espíritu luchador del niño que llevamos dentro aún continúa vivo, y que cualquier cosa puede hacerse realidad si aceptamos la identidad que portamos en los huesos y en el alma, si somos capaces de comprender que la magia proviene de la creencia en uno mismo, en las circunstancias y en los demás, y que la sinceridad de los deseos puros mantienen libre la esperanza en nuestro interior.
   En esta ocasión, Bayona vuelve a meterse al espectador en el bolsillo gracias al tercer proyecto que dirige. Recreando una narración acerca de la valentía, el honor, el dolor, y la conciencia, logra hacer una película que sumerge a la persona que está en la butaca en una ola de metáforas e imaginación que pone los pelos de punta, construyendo una película detallista que ama los silencios, las miradas, las voces y las emociones implícitas, y que invita a una reflexión no solo sobre las acciones y los pensamientos de la sociedad, sino que también ofrece un viaje introspectivo hacia uno mismo. De este modo, el cineasta nos hace sentirnos en el lugar del personaje principal, Conor, y permite que empaticemos con él y el resto del elenco de una forma maravillosa, dejando así una vía abierta para responder a nuestras propias cuestiones existenciales y descubrir, a la vez que los sucesos avanzan en la pantalla, quiénes somos en realidad.
   La banda sonora se ajusta a la perfección a la vitalidad y al sufrimiento expuestos en el guión. Fernando Velázquez tiene ese don especial para convertir las melodías en historias con presencia que se deslizan de una manera espectacular junto a los vídeos y la fotografía, esta última pulida de un modo más que preciso y sentimental, y generar, sensacionalmente, una huella en el público, obligándolo a no retirar los ojos del proyector y bañándolo en un mar de ilusiones y promesas que dilatan sus pupilas segundo a segundo.
   Además de los aspectos técnicos, el film está compañado por un reparto de lujo formado por artistas de gran calibre como Sigourney Weaver o Felicity Jones, que dan lo mejor de sí en sus papeles. No obstante, pese a sus buenos trabajos, en este ámbito conviene resaltar la fantástica aportación de Liam Neeson en el papel del monstruo, quien aterroriza, enternece, mentoriza y revive la esencia de las antiguas leyendas de los cuentos mediante una magistral voz que transporta a un universo donde las decisiones son caminos labrados por la autodeterminación y la fe.
   Pero el verdadero protagonista de esta historia es Lewis Macdougall. Este chico escocés es el secreto que se esconde dentro de la película, el corazón que bombea el cuento y el héroe que logra fundir su propia sangre con el personaje que interpreta, haciendo de la ficción un mundo tan real y tangible como el que se extiende ante el espectador.
   Y es que, detrás del guión, de la música y de los efectos especiales, que son un regalo para la vista y el oído, el mayor acierto del film ha sido escoger a este joven de catorce años para darle vida a O’Malley. Este reto lo consigue brillando con luz propia en cada escena de la película, transmitiendo los sentimientos de Conor con una transparencia verdaderamente bella, en el sentido más amplio, certero y humano de la palabra, y autorizando con una coordinación minuciosa que el personaje fluya a través de sus gestos y de sus palabras gracias a una sensibilidad sobrenatural, sin apenas sacrificio. El pequeño y grandioso actor muestra un poder magnífico y sencillo, un talento admirable desde cualquier ángulo, estableciendo así una conexión directa con el público al tomar un contacto tan profundo con el hijo de Lizzie, que entrega lo más hondo de su persona cuando los focos están puestos sobre él. Lewis exhibe su alma envuelta en un halo de dulzura y fuerza que se mezclan en un huracán de carisma infinito hasta el final del largometraje, y permanece sólido y vulnerable cada vez que sus ojos hablan por él.
   Este trabajo sublime a manos de alguien que protagoniza por primera vez una cinta es la maravilla oculta que emerge de las luces y las sombras del protagonista, esas que conviven en el interior de todos los humanos y que nos revelan qué perseguimos en la vida y cómo superar los momentos de mayor dureza, y que, mágicamente, transforman al joven, como bien han expresado sus compañeros de reparto, en el tesoro que es dentro y fuera del set de rodaje.
   En conclusión, esta nueva película, que añade un toque diferente a la novela de la que extrae los elementos y el carácter del cuento, considero que es una historia para adultos y niños, una fábula que nos enseña la importancia del coraje y de la búsqueda de la redención. Una relato que nos abre las puertas de un mundo en el que el bien y el mal, esos blancos y negros que siempre hemos temido y ansiado encontrar, no están definidos, y en el que los grises, en mayor o menor medida, habitan en el corazón de todas las personas.
   Lo siento J, pero esta vez, vuestro proyecto no merece un premio. Merece tantos como sueños ha despertado en el público.
   Enhorabuena.


lunes, 17 de octubre de 2016

Humanizando las mentes.

   ¿Qué podemos alegar frente a la crudeza que se presenta ante nuestros ojos? Lo cierto es que solemos ignorar que las personas no están determinadas por sus circunstancias. Que la identidad de cualquier habitante del mundo no representa la suerte que ha forjado su destino. Que nadie debe ser discriminado por su color de piel, su lugar de nacimiento, o sus ideales. 
   ¿Por qué? La respuesta es simple: es el coraje de cada ser humano y su capacidad de mantener viva la esperanza y de luchar por una existencia digna lo que realmente dicta a gritos cuán de grande es el corazón de ese luchador. Y cuando se trata de la supervivencia, de lo que motiva a la gente para arriesgarlo todo con el fin de apostar por un futuro que devuelva el esfuerzo y cese de dilatar el dolor de los recuerdos, no importa de qué país proceda alguien, qué aspecto que tenga, o en qué religión crea. 
   El derecho a la vida es la primera ley de este planeta, o al menos, la que debería fomentarse en cualquier rincón del mismo. Pero en estas sociedades estamos preocupados por las dificultades más próximas que nos afectan de forma individual, por aquello que amenaza nuestra comodidad cotidiana o que tiene repercusión directa en nuestro entorno y en las relaciones de mayor cercanía que mantenemos. Sin embargo, no vemos más allá de la línea que separa a los desconocidos de nosotros. No miramos al resto de la población y a los problemas globales con la comprensión necesaria, sino que apagamos la televisión para no ver las desgracias ajenas y no digerir la miseria que asola la Tierra en los lugares pobres y en los de mediana riqueza o alto capitalismo. 
   Porque sí, la oscuridad va transformando las cosas con el paso del tiempo, y a estas alturas, hay caos en unos y otros sitios. En los primeros mencionados, los de menor riqueza, debido a la falta de recursos, las guerras, y los conflictos sociales. Y en los segundos, porque gran parte de los gobiernos están denegando las ayudas, prohibiendo la entrada a las personas que huyen de la muerte, y convirtiendo a niños y adultos en números que solo ocupan terreno, despojándolos así de su elemento personal y humano, reduciendo la realidad a las cenizas de un pasado repleto de batallas del que nada se ha aprendido excepto el desarrollo tecnológico y armamentístico.
   A día de hoy, llos ciudadanos no nos ponemos en el cuerpo ni la mente de ningún inmigrante para no obligarnos a sentir la tristeza, la vergüenza y la aflicción que conllevaría aceptar nuestros actos e ideas insensibilizadas fuera de la teoría. No obstante, frente a esta situación, todavía queda una pizca de ilusión gracias a hombres y mujeres que hacen posible la evolución humana y que, en el más real de los sentidos, nos demuestran que aún no es tarde para promover el entendimiento y la solidaridad. Porque extender una mano amiga a otro no significa ser mejor que él, no impica estar por encima de esa persona, sino que nos informa de la igualdad, del mismo esqueleto que nos une y el mismo alma que compartimos. 

   En conclusión, solo nos queda recordar algo. El secreto que subyace al universo está dentro de nosotros, en la realidad que nos rodea. Y es que todos somos habitantes del mundo. Todos somos todos. Y ayudar a los demás significa volver a la esencia de nuestra especie y derrocar la empatía que se perdió en los mares del egoísmo y la ambición. Los que ahogaron las raíces de la bondad y el amor que quizá aún podamos recuperar y sembrar...
   Astral: Gracias por esta dosis de realidad, de verdad y de humanidad. 


miércoles, 21 de septiembre de 2016

A. T.


    El reloj marcaba las doce cuando salimos del piso. La noche estaba demasiado oscura y no se podía ver más allá de las sombras. Conversamos sin mirarnos a la cara hasta alcanzar las luces de las calles centrales de la ciudad.
   Me llevé las manos al cuello. Tenía tanta presión acumulada en los tendones que me dolían hasta las pestañas. Estaba cansado de no disponer de ningún viernes para mí. Componer las letras y buscar a los artistas adecuados requería mucho tiempo. Un tiempo que en la mayoría de las ocasiones ni siquiera tenía. Y anque amaba la música, quería dejar por unos días la mente en blanco. El cuerpo me lo pedía a gritos.
   - …Sería buena idea. Además, así no habría problemas con la antigua banda. Quieren renovarse en el próximo disco. Dijeron que necesitaban un nuevo estilo-comentó Sarah.
   Dan se rió sin vergüenza alguna, frotándose la barba.
   -Todos sabemos que si no cambian al guitarrista, ese grupo caerá en picado.
   -Tío, pero los Jersey Rivers quizá tengan éxito. Están poniendo mucho empeño en los últimos conciertos. Tal vez un pequeño empujón a finales de año, antes de empezar la gira, sea suficiente para convertirlos en una fuente de ingresos establ-Chris movió la cabeza con un gesto airado-¡Qué narices! El esfuerzo de estos tipos merece recompensa. Yo confío en ellos.
   Asentí, aunque mis pensamientos se hallaban muy lejos de aquel lugar.
   -Marcus, quizá encuentres a alguien dentro de unos meses-la mano de Bob se posó sobre mi hombro, intentando tranquilizarme. A lo mejor haberme terminado dos cigarros en menos de cinco minutos estaba generando el nivel extremo de nerviosismo que empezaba a apoderarse de mi musculatura-.No lo pienses tanto. Ya darás con él.
   Habría ignorado el comentario si cualquier otra persona hubiera tratado de restarle importancia al tema, pero Bob era un tipo afable y sensato que sabía lo que decía. Un hombre que llevaba las riendas de su vida y en quien podía permitirme el lujo de confiar.
   Me quedé en silencio, recordando el perfume de otros tiempos. 
Cuántos días quedaban atrás. Habían pasado ya cinco años desde que ingresamos en la discográfica. Llevaba años dedicándome a contratar a distintos emprendedores y a evaluar su talento, a responder a esa atracción que sentía por las diferencias, por esa esencia que hace a alguien único. Y ese propósito de aprender a abstraer la magia de cada artista que aparecía en nuestro camino había ido cumpliéndose poco a poco. Detrás de la curiosidad siempre había algo más, un deseo que superaba cualquier razonamiento. Y el mío, mucho antes de colaborar con aquellos compañeros, ya ardía en mis venas, por lo que aquel trabajo era la culminación de mi labor en la vida.
   Pero necesitaba toparme con el artista perfecto. Tropezarme con una persona que realmente fuera una piedra preciosa esperando a ser descubierta, a un tipo que tuviera tatuada en el alma la devoción por la música. ¿El problema? Aún estaba esperando a que la esperanza y la pasión no me abandonaran. No estaba dispuesto a dejar atrás las ganas de tutelar a alguien que diera sentido a mi carrera profesional, a mi concepto del arte, a las ansias de crear, de cambiar, de sentir… A la existencia en sí. ¿Cómo podían comprender los demás la profundidad de aquel desasosiego?
   -Eh, ¿por qué no vamos a tomar unas copas al Jekyll’s? Suelen cerrar el local muy tarde.
   La proposición de Sarah pareció captar la atención de todos.
   -¿Te apuntas?-las pupilas de Bob insistían en silencio-.Así te despejarás durante un rato.
   Solo por respirar un poco y sacar la cabeza de la pecera, acepté.
   Tras cruzar la esquina, bajamos las escaleras del pub. Una luz rojiza, intensa al igual que el color de la sangre, nos cubrió nada más entrar. La iluminación contrastaba con los tonos metálicos de las paredes, de la barra del bar y de los asientos, y con las fotografías de leyendas del rock que colgaban al lado del escenario vacío, el cual nos devolvía una mirada de expectación, ansioso por que la gente subiera a él. 
   La calma del ambiente nos reveló que las actuaciones habían terminado hacía varios minutos. Pedí una cerveza y me entretuve mirando el canal de noticias que habían puesto en una televisión mientras Chris y el resto hablaban de los conciertos que prepararían en Boston para los grupos que acababan de cazar este mes.
   Dios. ¿En qué hora el mundo musical se había convertido en una estrategia económica y comercial? La gente no recordaba el significado del talento.
   De pronto, las luces enfocaron el escenario sumiéndonos en una negrura llena de misterio. Las personas que estaban tomando algo dirigieron la vista hacia el centro del local, mas solo unos cuantos se acercaron al nuevo espectáculo que iba a comenzar. La ignorancia siguió su curso.
   -Como número de despedida, demos la bienvenida a nuestra banda habitual. ¡Un fuerte aplauso!
   El ruido de los altavoces permitió que algunos curiosos prestaran atención, pero demasiados gastaban su tiempo en conversar y observar el fondo de sus copas sin entusiasmo.
   Entonces, el sonido de una guitarra eléctrica invadió la sala. Una melodía fuerte arrancó al silencio su monotonía, y una voz profunda y enigmática envolvió el local, sumergiéndolo en un mar de olas bravas y peligrosamente seductoras.
   Me di la vuelta y, por un segundo, creí estar soñando. Llevé la vista al escenario, donde cuatro figuras se movían, y un magnetismo divino me hiz clavar la mirada en él. En aquel joven.
   La canción subía y bajaba con mucha delicadeza, manteniéndose en un tono grave, sensual y oscuro. Cada latido del ritmo, acompañado por las palabras, se convertía en un susurro sensual, en una pulsación arraigada en las notas con una fuerza titánica. La música se adentraba en los oídos de una manera suave, abriendo el apetito de los presentes y saciando a la vez el hambre de sus deseos, y mientras un aroma dulzón embriagaba los sentidos de aquel grupo de humanos.
   Cuando terminaron la actuación, el cantante se quitó las gafas tintadas y dejó caer sus ojos negros sobre el público con una elegancia soberbiosa, profundamente seguros de sí mismo, como si el mundo hiciera una reverencia ante la profesionalidad que habían desprendido sus cuerdas vocales.

   Vi las iniciales A. T. grabadas en su camisa blanca y, en ese instante, supe que mi búsqueda había llegado a su fin.

lunes, 5 de septiembre de 2016

Hijos de las estrellas.


   Mientras los espíritus galopan en el pasado, un sol rojizo proyecta sombras sobre las calles del imperio medieval, trazando siluetas del más allá que danzan al ritmo de los latidos que la naturaleza susurra al oído de las almas que lucharon por las tierras ibéricas. El ocaso lame los caminos que atesoran las batallas de un ayer que aún respira latente entre las paredes, oculto por la majestuosidad del silencio, y el anochecer besa las fortalezas de piedra con un suspiro embebido en la magia de los cielos, aguardando la llegada de los corazones que prometieron regresar de la muerte.






domingo, 21 de agosto de 2016

Somnolencia.

   El chico presionó de nuevo sus oídos con un nerviosismo que traspasaba los límites de la cordura infantil, escurriéndose entre las imágenes que danzaban en su cabeza como marionetas al servicio de un diablillo. Segundos después, levantó la vista y la duda se reflejó en sus facciones aniñadas, aún hermosas pese al terror que había tomado el control de su espíritu. Mostrando un gesto de alivio esporádico, se acurrucó en una esquina de la casa con la mirada perdida en el ayer, intentando rescatar recuerdos y seres humanos que solo él había conocido y de los que nunca podría hablar a nadie, porque al mundo no le interesaba el pasado de los demás. Era inútil nombrar a los muertos cuando los adultos solo creían en las propias experiencias. La mayoría de las veces, el silencio era quien escuchaba la verdad que se ocultaba detrás de toda historia. Y la suya moraría para siempre dentro de aquella mansión.
   A pesar de las sombras que engullían la habitación, una estela de luz traspasó la persiana del cuarto y alcanzó a posarse sobre el pequeño rostro de Cristian, iluminando su ojo izquierdo, cuyo color azul luchaba por sobrevivir a la histeria rojiza que casi impedía su visión. Alrededor de sus pupilas, las venas estaban monstruosamente hinchadas, y los párpados parecían teñidos de oscuridad, alimentados por un pánico que batallaba contra el tiempo en una encarnizada guerra por vencer la fatiga. Durante esas noches de verano, las altas temperaturas no impedían que el frío se incrustara en sus costillas, en la armadura que rodeaba su preciada bomba de vida, y las fuerzas para continuar alerta empezaban a escasear. Mantenerse despierto implicaba concentración, pero el sueño era tan intenso aquel día que las extremidades le temblaban y le costaba moverse sin que los mareos le encadenaran al suelo con cuerdas invisibles forjadas por el miedo. Respiró profundamente y se tumbó sobre la alfombra, estallando en estornudos debido al polvo que cubría los muebles. Su voz se estaba apagando, y el líquido de sus arterias pronto se detendría en el interior de sus órganos. Entonces quizá abriera los ojos en un lugar al que Ellos no lograran viajar, y tal vez pudiera reencontrarse con su familia allí donde las manos espectrales no tuvieran permitido penetrar.
   El niño sintió un escalofrío y dejó que su pulso descendiera hasta quedarse prácticamente inmóvil. La palidez que destacaba sus rasgos delgados se pronunciaba al aproximarse a sus labios, y tendido sobre aquellas tierras malditas, en el segundo hogar de unos persecutores de ánimas, la muerte le arrastraba de un modo lento y silencioso hacia sus fauces mientras la esencia de su alma expiraba de su pecho. Sin embargo, la remota posibilidad de despertar en un reino en el que esas gélidas garras fantasmales no le arrancaran el corazón, hizo que se hundiera en un profundo letargo con un suspiro de redención.

   Dulces sueños, soldado de acero.



viernes, 12 de agosto de 2016

Crítica de Escuadrón suicida.

   Cuando escuché que la próxima película de DC estaría a cargo del directo de Fury, pensé que un nuevo campo de fortuna se abría para el universo de Gotham. Pero la ciudad gótica, lejos de ser contemplada en todo el esplendor de su oscuridad, se reduce en este film a una simple sombra, a un segundo plano que no conecta con su verdadera misión: elevar la crueldad y las competencias de los criminales mientras mantiene el tono lóbrego digno del hogar del caballero de la noche.
   ¿Y por qué sucede esto? Comenzando por el guión, el desarrollo de la historia se realiza a golpes, sobretodo al principio, de una forma un tanto precipitada dado que la duración real de la película era mucho mayor. No obstante, David Ayer decide recortar partes distintas para darle cabida al proyecto en una cinta comercial de dos horas que se venda a un público más enfocado en la adaptación artística que en cómo transcurren y finalizan los acontecimientos. 
   Relacionándolo con esto es importante resaltar, a mi modo de ver, que se ha intentado renovar la perspectiva del cine de superhéroes, mezclando la tenebrosidad y seriedad del mundo de Bruce Wayne junto con la mordacidad, el humor y el sarcasmo que suele aparecer en la presentación de otros personajes más cercanos a Marvel (aunque también encontramos de este estilo en la propia cadena). Pero la combinación, que en cierta medida es acertada, se ve distorsionada por varias escenas que se han conservado pese a su banalidad, y que son un contrapeso para la dureza del murciélago. Y es que, su bien es cierto que Batman no aparece demasiado, seguimos hablando del lugar en el que los villanos reinan y la muerte persigue a las personas, por lo que esa esencia debería haberse respetado mejor en varios aspectos. 
    La introducción de los personajes, además de ser desequilibrada, no permite que los conozcamos como se merecen. Obviamente no se pueden incluir grabaciones de todos en la misma proporción, mas me ha faltado que muchos de ellos sean explotados con esplendor. De unos solo se llega a mencionar el nombre, de otros podrían haberse exprimido sus historias mejor, y a unos últimos se les ha dado protagonismo en la película, como a Encantadora, cuando su destino no habría sido ese de haber montado un proyecto minucioso. De cualquier manera, es delicioso que algunos actores hayan sido seleccionados con precisión y esmero, ajustándose de verdad a sus habilidades dramáticas y realizando interpretaciones sublimes:
   Diablo es espectacular. La llama que enciende el horror que está presente en el espíritu de humanos y meta-humanos, el fuego que prende esas esperanzas reducidas casi a cenizas porque el dolor no proviene del exterior, si no del alma, del resentimiento y el rencor hacia su persona. Esa tenebrosidad, ese abismo en el interior de uno mismo que tanto caracteriza a DC se logra ver en él. Hasta que no alcance la propia redención, el mundo seguirá juzgándole con ojos sombríos, recordándole sus errores, y Jay Hernández le aporta determinación, carisma y fuerza suficientes, haciendo de este hombre una bestia letal con un gran corazón. Lástima que le asignarán un final tan pobre.
   Harley es la campeona del año. Desde su primera escena, Margot Robbie ya consigue inundar la pantalla y captar la atención del espectador. Es extremadamente divertida y mortífera, y lidera a las personas con elegancia porque sabe leer sus apetencias. Cuando está dentro del escuadrón, su mente enferma brilla con luz propia. A pesar de ser letal, debajo de su espectacular belleza y de sus habilidades circenses se esconde una joven muy humana que analiza el universo desde una perspectiva llena de cordura, astucia e inteligencia. Esa locura tan característica, que proviene de la pasión que siente hacia ese gángster psicótico y sensual conocido como el príncipe del caos, es consecuencia de lo único que no ha conseguido en su vida, que ha sido la capacidad de controlar su corazón y sus sentimientos. Y esa es su mayor fortaleza. Es decir, sus dudas y sus miedos, el amor que domina su alma, lejos de transformar a la doctora Quinzel en un personaje débil, la convierte en Harley Quinn, una mujer resistente que sabe sortear las adversidades y defender a sus compañeros de cualquier monstruosidad del mundo. De ese mundo que le ha enseñado la cara oscura de la vida que los observa a todos con recelo, devolviéndoles su reflejo y recalcándoles que, en la sociedad, la misericordia solo está al alcance de aquellos cuyo espíritu no es la sombra del mal. Pero incluso tras creer haber perdido a J y regresar a la cárcel, su sentido del humor y su fuerza innata no desaparecen, si no que le hacen comprender y aceptar la verdad de su historia. Volviéndola una heroína que puede salvarse a sí misma y a sus amigos de la crueldad de los verdaderos villanos. Y esa esencia indomable que la mantiene con los pies en la tierra convierten a esta acróbata mordaz en alguien que será leyenda.
   Amanda Waller es uno de los puntos extra. Viola Davis se mete en la piel de una mujer sin escrúpulos, dispuesta a pagar cualquier precio para saciar su ambición y gobernar la voluntad de los demás a su antojo. Se mimetiza con el personaje a la perfección, y su actuación es increíblemente buena, como ya nos tiene acostumbrados.
   Deadshot. El sicario que solo falla un disparo si el amor o la amistad se interponen entre el arma y el objetivo. Will Smith le transmite todo lo que necesita el personaje: sentido de la justicia, valentía, honor y mucho sentimiento, y a la vez una gran dosis de humor, socarronería y arrogancia. Dos estilos en los que este grandioso actor se desenvuelve a la maravilla y que encajan creando una mezcla muy acertada.
   El coronel Rick Flag también es un símbolo del valor y la fuerza moral. Está bien perfilado y sus escenas están logradas. No obstante, aunque él sí muestra sus sentimientos, aunque deja entrever al público la necesidad de proteger a la chica de la que está enamorado, por el contrario, Cara Delevigne, que interpreta a la Encantadora, no le añade absolutamente nada a June, convirtiendo los momentos de ambos en algo vacío e insípido.
   ¿Y… El Joker? 
   Después de todas las escalofriantes y célebres interpretaciones que se han hecho de este espeluznante hombre, era una exigencia que Jared supiera enseñarnos las atrocidades más oscuras de Mister J y que honrara la memoria de Ledger y de sus antecesores. Y así ha sido. Leto, pese a sus escasas escenas, se transforma en un personaje muy diferente a sus anteriores papeles y consigue sacar de él una faceta sobrecogedoramente enferma y despiadada, que invade sin permiso la pantalla del cine, sumiendo a quienes le observan en un estupor fantasmal, violento, e incluso obsesivamente atrayente. Esta vez nos hallamos frente a un payaso que sabe cómo manejar Gotham con un solo truco, con un único chasquido de dedos, con un mafioso de las tinieblas. Es un tipo calculador, agresivo y ambicioso, tan sanguinario como controlador. Y su carácter paranoide e insano está perfectamente reproducido en sus ojos, que son un huracán de locura y lascivia. Sin embargo, su increíble potencial se ve reducido a unos minutos, a flashbacks que deberían incorporarse a un film aparte o a un corto extendido, porque han revelado en el set que hay mucho material grabado y que han utilizado lo mínimo para la película. De modo que la relación entre él y Harley está explorada de una forma superficial e intermitente, con saltos bruscos y apenas contenido, y sus escenas indíviduales están contadas. Así que solo queda esperar que se emplee lo que ya está filmado en otra producción. 
   En resumen, el film se ha centrado en la manera en que el escuadrón se forma y en cómo alcanzan los villanos su final abriéndose paso entre unas batallas que, se mire desde donde se mire, no aportan un caos real a la historia, una motivación a la altura de las circunstancias. No obstante, a pesar del giro que han optado por tomar los productores, hay elementos y personas más que salvables en esta cinta debido a aspectos artísticos, fotográficos, musicales e interpretativos. No voy a negar que me hubiera emocionado oír a Jared en la banda sonora, pero varias canciones han sido elecciones buenas y generosas tanto por el material como por los artistas, aunque otras se han desligado bastante del aire oscuro, o al menos satírico, de la idea original.
   Como opinión general, Escuadrón suicida es entretenida y veloz. Un aperitivo sabroso del enorme proyecto que se esperaba por muchos y que se ha quedado en una cinta divertida, con sorpresas magníficas que agradarán a unos y disgustarán a otros fanáticos, y una ventana hacia nuevos y viejos personajes que marcarán un antes y un después gracias a los actores que les dan vida.

   Sea de la forma que sea, a veces los héroes que conquistan nuestro corazón son los descendientes del mal. Y quizá en el infierno de nuestras mentes, siempre haya hueco para el amor incondicional por los monstruos humanos.


miércoles, 10 de agosto de 2016

Alma y piel.

  Busco las llaves en la habitación de Sara, cansada de registrar cada metro cuadrado de la casa y no encontrar nada. 
   De pronto, un pequeño cuadro en la mesita de noche provoca que mis ojos se enrojezcan y regresen a una melancolía embebida en recuerdos alegres. Me quedo contemplando la imagen, en la que mis hermanos, mamá, y yo rodeamos con los brazos a mi padre mientras el mar nos empapa, deslizando las aguas sobre los turistas que pasean en la costa mediterránea. Y noto cómo mi pecho arde en llamas prendidas por la nostalgia. 
   Poso el dedo en la fotografía y acaricio el rostro inmóvil de nuestro héroe paterno, que continúa congelado en un segundo de ternura, días antes de la llamada a filas y de la gran explosión. En ese momento cuando aún todo era posible, incluso la felicidad eterna.
   Una lágrima rueda por mi mejilla, y me encuentro sonriendo al verme reflejada en el espejo que hay colgado en la pared. Han pasado tres años desde el último viaje que hicimos juntos, pero resulta humanamente increíble cómo soy capaz de sentir el calor de su corazón siempre que observo las estrellas al anochecer. Sé que él sigue a nuestro lado, guiándonos hacia los sueños que nos convertirán en mujeres y hombres felices. Y solo soy capaz de darle las gracias al mirar en dirección al espacio, desde donde camina con nosotros.
   Envuelvo el marco con mis brazos y vuelvo a mi cuarto con el ayer balanceándose en mis párpados.

   Quienes están unidos hasta el final, lo sienten en cada latido.

viernes, 29 de julio de 2016

Identity.

   [Pero esa noche la cara oscura de la luna era todo lo que sus ojos alcanzaban a ver en el firmamento. La oscuridad se asomaba a sus pupilas ávidas de vida absorbiendo las esperanzas que moraban en su alma y que se hallaban ocultas por la inseguridad. Las sombras acunaban los miedos que dormían en su corazón bajo el más ingenuo de los silencios, y en medio de aquel desierto de soledad solamente lograba escuchar su órgano vital palpitando cada vez con menor fuerza.
   Un brillo muy tenue surcó el cielo, y el hombre se creyó a salvo de la justicia del universo al contemplar la estela del minúsculo cometa. Sin embargo, el viento gélido de la madrugada llevó hasta sus oídos una melodía susurrada por el diablo. Una sucesión de notas que volvía locos a los cuerdos y enfermos a los sanos: aquella que hacía regresar las mentes al pasado mientras oían la risa del dios del infierno, del monstruo que observaba sus sueños ahora muertos con una sonrisa embebida en malicia. 
   Entonces, en mitad de la nada, sintiendo cómo los latidos de su corazón golpeaban violentamente su pecho, se dio cuenta de que no había lugar para huir de uno mismo].


sábado, 23 de julio de 2016

Luna llena.

Abro los párpados y la oscuridad de la bóveda celeste me sumerge en una esfera de silencio. Los cielos del color del fondo marino envuelven el valle con la belleza de la quietud y, aunque el viento duerme durante la medianoche, tan solo escucho el eco de mi respiración, serena y cálida como una fuente de equilibrio vital, frente al río que desciende de las montañas.
Aproximo los pies hacia la orilla y el agua me devuelve la imagen que deseo ver desde hace mucho tiempo, más del que ningún guerrero de nuestra legión  pueda recordar. Poso la mirada en esas ondas nocturnas, y unos ojos me observan inmersos en una claridad que nunca ha estado antes en mi rostro. Una luz baña mis pupilas y las enciende con un brillo que sé que procede de las llamas de la sangre, la cual siento que ahora circula dotada de una libertad infinita. Pero reconozco algo diferente moviéndose a través de mis arterias. Una ráfaga de alivio que se desplaza con una fuerza inagotable, una antorcha de paz que late dentro de mi corazón del mismo modo que si la redención me hubiera alcanzado en el interior del más dulce de mis sueños humanos.
Entonces, mientras el reflejo muestra un espíritu que se balancea en las aguas, sonrío y una satisfacción acuna mi alma. Por primera vez en años, noto que la espada pesa demasiado en mi cinturón. Tiro el conjunto a las profundidades del río y lo contemplo desaparecer lentamente entre la negrura.
No necesito armas para defenderme ni para saber quién soy. Un luchador conquista sus temores con la esperanza de superarse a sí mismo, de vencer a los demonios que infunden el miedo al mañana. Alguien que deja que sus ilusiones no mueran sean cuales sean las cicatrices que decoren su piel o el dolor que haya sido maestro en el pasado.
Nadie detendrá los pasos de un espíritu valiente. 


sábado, 16 de julio de 2016

Business.

   El sonido del viento acariciando las hojas de los árboles, balanceando a esos seres que nos abrazan con su oxígeno, continúa al otro lado de las ventanas. El tiempo corre, pero la vida mantiene su nivel de oleaje dentro de su burbuja de negocios, donde el aire exterior es un mero espejismo de la realidad que existe en el mundo. Ya no quedan minutos para respirar pacíficamente y observar la belleza de las cosas, de los momentos, de las sensaciones. Y mucho menos para reflexionar y saber qué nos mueve en mitad de este planeta de agua inmerso en océanos de dinero, egoísmo e indiferencia.
   A día de hoy, las relaciones se han deteriorado hasta convertirse en polvo de negocios, en meros intercambios de intereses y mediciones de acuerdos, dejando atrás el sentido de calidad, de conexión con las personas que en un pasado forjamos. Sin embargo, ahora solo traficamos con los restos de lo que una vez significó humanidad. Vendemos y ofrecemos intenciones, y hemos olvidado el concepto de nuestra naturaleza, de la armonía que existe dentro de cada uno y que podemos alcanzar si nos tendemos la mano en vez de comprar la voluntad de quienes nos rodean.
   Es irónico que no sepamos llenar los pulmones de felicidad, y que, no obstante, la busquemos con desesperación entre los segundos, los billetes, y las ganancias, tanto materiales como emocionales.

   Quizá no seamos solidarios ni con nosotros mismos. Quizá, después de todo, estemos hechos de otra pasta.

martes, 5 de julio de 2016

Depredadores indomables.

   Las cosas acabaron con el sonido sordo de la verdad. Nuestros ojos habían estado ciegos, embebidos por la ambición, y la sed de poder sobre el otro nos había llenado la sangre de un ferviente egoísmo, reduciendo los sentimientos de cada uno a cenizas carbonizadas gracias a la codicia.
   Hoy la sombra de lo que fuimos nos persigue, y los dos rehuimos las calles donde nuestras huellas siguen grabadas para evitar a los espectros de un pasado bañado en violencia. Pero el ayer no se puede borrar, y sé que mañana sobreviviremos como los cazadores que somos, como seres hambrientos de un amor que jamás conseguirán mientras continúen amordazando corazones.
   Ni siquiera ahora, en la distancia, cuando las pisadas de ambos siguen sendas diferentes, queda algo que decir. El tiempo nos arrastrará a través de los errores y las mentiras, empujándonos por los oscuros túneles de la memoria, que permanecerán cubiertos por el odio que nunca sanó nuestras heridas. Y en el transcurso de la vida, envileceremos hasta disipar la última gota de benevolencia que tengamos en las venas.
   Solo puedo asegurar que nos degradaremos según los años superen nuestras adicciones.

   Después de todo, los depredadores no abandonan el espíritu salvaje que les permite lapidar a otros sin remordimientos.


domingo, 19 de junio de 2016

La cumbre escarlata (1.1): Sir Thomas Sharpe.

Edith contempló la figura del apuesto hombre que se reflejaba en el espejo. Desde la entrada de la habitación se apreciaba una silueta esbelta que quedaba atrapada por la oscuridad de la mansión y, gracias al baño de luz invernal que traspasaba las ventanas del torreón, solo era visible su rostro, cuyas facciones resultaban tan perversamente arrebatadoras como el más hermoso de los pecados del demonio.
El joven dio un paso al frente y su sombra acompañó el movimiento con una majestuosidad sublime, conduciendo el gesto con una magnificencia física que excedía las limitaciones de la raza humana y concediéndole una esencia excelsa en el reino de los mortales. Sus labios finos permanecían sellados, inmóviles delante del vidrio que le devolvía la mirada de consternación de ella, y su piel pálida, que parecía guardar el secreto virgen de un príncipe espectral, contrastaba con sus cabellos brunos, brillantes como hilos del color del zafiro que embellecían sus facciones delgadas.  
De las pestañas de la dama resbaló una lágrima y, mientras le observaba, no pudo evitar recordar la primera vez en que sus manos acariciaron las suyas, cuando en el mundo aún había fuego suficiente como para encender una llama en el pecho de dos seres humanos y prender las tinieblas sin temer a la fuerza del pasado. Pero, en ese instante, se hallaban lejos del calor de la música y del romanticismo del vals de aquella noche. La verdad ardía en los profundos ojos oceánicos del caballero, donde desde hacía décadas moraban la tenebrosidad y el horror de los crímenes, ocultos bajo unas pupilas que camuflaban el dolor y la compunción con la ayuda de un semblante maravillosamente pulido por una elegancia gótica que eclipsaba los sentidos y una firmeza tatuada en el alma con la sangre de personas inocentes.
Edith bajó la mirada, perdida en los pasos de un baile que no se repetiría nunca en las dimensiones de aquel universo, y se retiró a la entrada de la casa en busca de una bocanada de oxígeno que limpiara sus órganos de un amor misterioso al que no le quedaban segundos de vida. El camino que permitía salvar las ilusiones ya no era viable, y la realidad le oprimía los huesos, reduciendo los sentimientos a la simple melancolía de la nostalgia.
Según la damisela abandonó el cuarto, los párpados del hombre se movieron, siguiendo el recorrido de sus pasos a través de las zonas de penumbra que las maderas del techo dibujaban en el hogar. Y, entonces, una voz suave y triste, envuelta en un acento de perfectas raíces inglesas, emanó de la garganta del aristócrata y silenció los silbidos del viento, convirtiendo las palabras en susurros que la oscuridad veneraba.
—Lo siento.




lunes, 13 de junio de 2016

Entrevista para El Diario de La Rioja acerca de La voz de las sombras y la escritura.
Por Sergio Jiménez.

http://blogs.larioja.com/entre-paginas/2016/06/13/maria-iglesias-pantaleon-la-obra-de-cada-artista-nace-de-sus-entranas-y-guarda-una-parte-de-su-vivacidad/

lunes, 6 de junio de 2016

Rastro invisible.

   La imagen desoladora de un distrito abandonado aparece ante mí pese a la ínfima claridad que el cielo cede al cementerio de automóviles. El agua lame mis botas en medio de un vacío sonoro mientras camino a través de la espesa humedad que flota en el aire, que me envuelve en un perfume de corrupción. Quiero ubicarme, mas la niebla es demasiado densa al final del túnel, y no consigo distinguir quién o qué se esconde al otro lado, donde cientos de neumáticos y kilos de chatarra moran en ese sucio rincón del Estado.
   Apoyo la cabeza encima de la pared y agudizo el oído. Apenas deben separarnos unos pasos. Casi puedo oler el miedo de ese criminal.
   Tras un segundo, su respiración entrecortada derroca el silencio y unos pasos resuenan sobre las montañas de piezas metálicas. En ese instante, mi corazón se acelera y salgo corriendo hacia el exterior. La nube helada aún envuelve el lugar, y sólo alcanzo a ver a lo lejos una sombra que escala una pila de coches.
   Cargo la pistola y aprieto el gatillo en su dirección, absorto en mi propia rabia. Un momento después, el viento me devuelve un chillido ahogado y oigo el cuerpo caer desde lo alto de la colina. Me aproximo rápidamente y, cuando mis ojos observan la figura que yace en el suelo, suelto un grito de horror que me desgarra las cuerdas vocales y conquista mi voz con un alarido de desesperación. 
   En un intento por atrapar a aquel delincuente, había disparado a la persona que debía proteger de él, a quien solo estaba huyendo de las fauces del mal.
   Recorro con la mirada la herida que abre su pecho hasta alcanzar su semblante. El pequeño Thomas acaba de expirar el último aliento, y la sangre todavía conserva el calor bajo ese rostro dulce, decorado con pecas de chocolate que convierten su cara en el semblante de un ángel caído.
   Las lágrimas brotan de mis pestañas y me inclino encima de él para decirle adiós, sintiendo un peso en el alma que vivirá conmigo hasta el fin de mis días. Beso su frente y abandono el distrito mientras la oscuridad comienza a cernirse sobre la ciudad.

   Según la luz desaparece, me prometo algo a mí mismo: Tarde o temprano enterraré los huesos de ese fugitivo. La muerte de un inocente no será invisible a la justicia. Será el precio a pagar durante los años en los que la placa de policía continúe bordada en mi uniforme.



lunes, 30 de mayo de 2016

Crítica de mi novela La voz de las sombras en El Diario de La Rioja por Sergio Jiménez.
http://blogs.larioja.com/entre-paginas/2016/05/27/la-voz-de-las-sombras-el-sueno-adolescente/

viernes, 27 de mayo de 2016

Estrellas fugaces.


   "Una vez que sabes que vas a morir, todo cambia.
   El tiempo corre y lo persigues como si se pudiera atrapar. Sientes que tu cuerpo continúa luchando por despertar día tras día, pero te quedas atrás mirando la vida desde un espejo que te separa del mundo, uno que muestra las imágenes de quienes te rodean cuando ya no estés. El universo pierde sentido y el silencio se convierte en el único que responde a las millones de preguntas que te arrebatan las ganas de dormir.
   Aunque las leyes de la naturaleza tengan un final preparado para ciertas personas, quiero añadir que es posible decir adiós con los ojos rojos y el corazón lleno de una cálida melancolía. A pesar de irnos, tenemos la fortuna de llevarnos instantes y rostros inolvidables con nosotros.
   Os contaré cómo me despedí de Aaron. Recuerdo esa noche nítidamente.
   El móvil de mi madre sonó en mitad de la cena y huyó al salón para que no oyéramos la conversación. Salí al jardín y escuché al padre de mi compañero llorar al otro lado de la línea, y entonces me di cuenta de que era mi última oportunidad para desearle un buen viaje. Llevaba una semana ingresado y los médicos no habían logrado solucionar nada.
   Regresar a la clínica fue extraño. Siempre resulta raro volver a observar los colores pálidos de las habitaciones, escuchar los pasos sigilosos de las enfermeras en los pasillos, e incluso reconocer el olor a guantes nuevos y a productos de limpieza. Algo que nunca se te borra de la memoria después de haber pasado varios meses en un hospital es el dolor que se respira en el aire. La quietud que habla de quienes no alcanzaron la libertad aquí y se fueron a un lugar donde cumplir sus sueños lejos del sufrimiento.
   Me acerqué a Aaron, que estaba tumbado sobre la cama, y le agarré la mano. Su tacto helado hizo que las lágrimas descendieran por mis mejillas. El coma ya le había forzado a comenzar la travesía hacia la tierra prometida que los doctores siempre mencionan a los niños, esa en la que la magia existe si uno cree en ella.
   Le di un beso en la cara y le susurré al oído que jamás dejaríamos de ser amigos, estuviéramos donde estuviéramos. Abandoné el cuarto con una tristeza invadiéndome los huesos y una sonrisa en los labios mientras sollozaba.
   Nos habíamos conocido y habíamos disfrutado juntos. Eso era lo que importaba.
   Ahora, ocho semanas más tarde, la muerte está llamando a mi puerta. Pese a que sabemos que la cuenta atrás terminará en menos de dos meses, voy a ser feliz hasta que llegue la hora de abrir los ojos en un sitio diferente. Durante estos doce años he aprendido a valorar aquello que merece la pena. El mejor regalo no viene envuelto: lo más hermoso es haber experimentado al máximo cada momento, porque en esta vida el tiempo no se puede comprar. Y yo he permitido que mis deseos vuelen a mayor altura que los miedos.
   Este anochecer sé que las estrellas nunca se apagarán en nuestro cielo.


Tommy Robinson"


domingo, 22 de mayo de 2016

El sábado 28 estaré firmando en la Feria del libro del Retiro en Madrid.
No os perdáis una mañana en la que disfrutar de la magia de las palabras.

miércoles, 4 de mayo de 2016

Vídeo de La voz de las sombras.

Un pequeño tráiler con frases e imágenes sobre la novela. ¡Espero que encontréis en él la esencia del libro! 





miércoles, 27 de abril de 2016

Reseña de Batman V Superman.

   Ha sido una gran apuesta, y no le faltaba nada para triunfar, pero Batman v Superman no ha superado las expectativas ni de los críticos ni del público. Y lo cierto es que no me extraña, porque podría haber sido una joya entre las nuevas películas de superhéroes, un diamante en bruto, y solo ha sido un trabajo más que ha defraudado al público casi antes de su estreno. Sin embargo, no ha habido una justicia verdadera frente a esta producción, y pese a la opinión general, hay varias cosas que merecen ser salvadas y, como mínimo, recordadas con una ovación.
   Desde el comienzo, BvS carga con escenas demasiado veloces, que no se ajustan al ritmo de otras que, en contraposición, son lentas o no aportan gran relevancia a la trama. Se superposicionan a veces sin mucho sentido, como si fuera necesario conectar y desconectar unas y otras y no hubiera una línealidad, un guión que uniera los hechos de forma minuciosa y con exactitud minimalista. A eso se le une la grabación de las cámaras, que hasta el final (se hace más evidente en la primera mitad de la película, donde las luchas aún no han acaparado el protagonismo) se mueven en cada plano y alejan la imagen de una perfección fotográfica (a pesar de la belleza estética). Ese excesivo movimiento y la falta de una estructura pulida hasta el último detalle, terminan generando confusión en el espectador. Además, cuando menos lo espera, se encuentra inmerso en un duelo que no está lo suficientemente justificado, en una encarnizada que deja abiertos bastantes interrogantes y que suscita muchas ambigüedades.
   No obstante, algunos diálogos son un punto a favor, y, por supuesto, la música de Hans Zimmer vuelve a tener a los pies a los amantes del sonido, porque sus composiciones siempre son un regalo para los oídos. Pero lo que mayor reconocimiento merece, desde mi punto de vista, es el renacer de un Batman muy maduro, un personaje oscuro, quemado, sediento de sangre y dispuesto a pagar cualquier precio por ejercer de justiciero, alguien distinto a todas las versiones creadas años atrás. Y la elección de Ben Affleck como Bruce Wayne ha sido el mejor acierto de Snyder. Si bien fue el actor más infravalorado por la audiencia durante la producción, rechazado desde el primer momento en que su nombre salió como candidato para interpretar al hombre murciélago, ha sabido defenderse bajo los focos y demostrar su valía y su carisma. Así como no han profundizado demasiado en Clark Kent, a quien apenas le han cedido conversaciones en el film y cuya esencia de los cómics se va diluyendo según no se deshace de su ira y de su impotencia, las cualidades que aporta Ben al dueño del Batmóvil son magistrales, y realmente se puede ver en el personaje su dolor, su brutalidad sin limites, su hastío, y el cansancio de cargar con una vida llena de crímenes y soledad.
   También creo que a Wonder Woman, aunque no se aclara su origen ni las motivaciones que la han hecho regresar a la Tierra, han sabido introducirla y moverla con sutileza por la historia. Cada aparición de Gal Gadot frente a las cámaras está encajada con elegancia, y la actriz le confiere una fortaleza y valentía únicas. 
   ¿Y… Jesse Eisenberg? Fue el siguiente actor que el público detestó escuchar como futuro Lex Luthor. Pero para juzgar su interpretación, debemos pensar primero en que la personalidad del ambicioso monstruo de los negocios ha sido modificada, y han creado una versión nueva que se distancia de la supremacía fría, malvada y hostil del cómic original, para desembocar en un carácter histriónico, ingenioso y cruel que continúa amando la manipulación, el poder, y la humillación de los demás. Partiendo de ese cambio, la actuación es impecable de principio a fin. Jesse no solo logra esa transformación, si no que lo consigue envolviendo a Alexander en una codicia que raya en una locura calculada, haciendo de él un diablo que se divierte 
viendo cómo el mundo se destruye ante él gracias a sus estrategias. Sencillamente fabuloso.
   Debo admitir que BvS no ha sido la película del año, aunque quienes nieguen que tiene elementos buenos y llenos de potencial, quizá no hayan sabido encontrar el talento buscado en ella. De cualquier forma, recordemos que el universo no es blanco o negro, y que cada uno es libre de elegir qué le devuelve la ilusión.

  No pocos teníamos puestas las esperanzas en que este estreno brillara lo suficiente como para devolver la luz a Gotham, pero la oscuridad aún no invadido por completo la ciudad gótica ni las tierras de Kansas. Al menos, no este amanecer.



sábado, 23 de abril de 2016

El zafiro.

   Elevé la barbilla hacia el cielo mientras la brisa nocturna me acariciaba la piel con la serenidad de una madrugada virgen. Cientos de estrellas tintineaban desde el otro lado del cosmos, relatando cuentos de ilusiones. Su brillo bañaba la oscuridad que mecía la pequeña ciudad, pero la luz que transmitían se desviaba de las zonas donde reinaban las voces para pasear a través de las calles desiertas y los campos donde habitaban las criaturas más humanas.
   Dejé que el viento jugara con mi melena y entretejiera unos cuantos sueños en el firmamento al soplar sobre lo alto de aquella colina. Allí sentado, lejos de casa, observando los astros y las almas de los espíritus que se hallaban a millones de kilómetros, me encontraba en mi verdadero hogar, en un rincón del planeta donde la tierra hablaba con los hombres y los niños que se atrevían a escuchar sus secretos.
   Cerré los párpados y el sonido de las hojas vibrando en el interior del bosque
me susurró que él estaba esperándome. Cogí la mochila y me encaminé por un laberinto de árboles que proyectaban sombras fantasmales y figuras de espectros en la hierba, y después de varios minutos sin contemplar el queso gigante que gobernaba la bóveda celeste, la luna apareció reflejada en un riachuelo lleno de piedras de colores fosforescentes que se transparentaban bajo el agua. Sumergí la mano en la suave corriente y agarré una añil cuyos rayos no se diferenciaban de los de un zafiro recién pulido. Él siempre ponía el corazón en aquello que tocaban sus diminutos dedos de duende. 
   En ese instante, algo me hizo cosquillas en mis pies desnudos, rozándome con una ternura que no logré transformar en palabras. Al mirar hacia el fondo del río, unos ojos azules envueltos en una nube de timidez, se toparon con los míos, convirtiendo su rubor en una mezcla de entusiamo y jovialidad. 
   Sonreí al ser, que temblaba de emoción a la vez que chapoteaba en el arroyo.
   -A partir de hoy, te nombro el mejor limador de gemas de Rumonhyr. ¡Tu talento es una maravilla! 
   La criatura me enseñó una hilera de dientes increíblemente blancos empleando un gesto conmovedor, casi embebido en el halago, y se le encendieron las mejillas.
   Sujeté la piedra ante la luz de mi linterna y observé la lágrima que daba vueltas en su interior, girando en un octaedro sin salida. Debía bastar con aquel tesoro para ayudar a mi hermano a recuperar la salud y restablecer su equilibrio. Si esa gota salada que navegaba dentro de sus paredes oscuras contenía propiedades curativas y había sido derramada por alguien de voluntad pura, Ash saldría del coma y volvería a casa con nosotros. 
   -Muchas gracias, amigo. Dudo que algún día pueda pagarte esto, pero cuando regrese, traeré dulces para ti y tus vecinos.
   El duendecillo escaló hacia el puño de mi sudadera y froté mi nariz con la suya. No conseguimos reprimir una carcajada, y la armonía de nuestras risa rompió el frío del otoño. Le deposité en la rama de un hayedo y sentí sus pupilas vigilar mis pasos hasta que me perdí entre la negrura de las siluetas arbóreas.
   Años más tarde me daría cuenta de que el acto de mayor nobleza es aquel que alguien lleva a cabo para salvar a otro... Algo que solo concede una amistad tallada con el corazón.

   


domingo, 17 de abril de 2016

Chocolate negro.

   -Sigues siendo bienvenido aquí. No he dejado de quererte ningún día desde que abandonaste la aldea.
   Mis labios sonrieron sin llegar a curvarse, sumidos en una melancolía que se había cruzado en nuestro camino muchas veces.

   -Papá, tú quieres a todo el mundo.
   Aquello no era una apreciación personal, simplemente la verdad. Mi padre tenía los ojos llenos de bondad, y en ellos se asomaba la ilusión de un niño que se negaba a aceptar la crueldad del mundo, la voluntad de un hombre cuya debilidad podía ser su mayor virtud. Si Damian odiaba a alguien, también le amaba. Su corazón no permitía que solo la oscuridad anidara dentro de él. La generosidad de aquel hombre siempre había brillado por encima de los gestos de maldad de conocidos y extraños, y aquel secreto dormiría por siempre en sus pestañas.
   -Solo a quienes me importan.
   Moví la cabeza. Allí estaba de nuevo su gran sentido de la humanidad.
   -No puedo quedarme en el pueblo. Tenéis que empezar una nueva vida sin mí ahora que has encontrado a Hailee. Paul y Ashton necesitan disfrutar de esta etapa a solas. Hace años que desean una figura materna a su lado, y es mejor que disfruten junto a vosotros lo que les queda de infancia.
   -Hijo, las cosas no han cambiado tanto. Continúas teniendo un lugar en la familia aunque tu madre ya no esté.
   -No voy a poneros en peligro. Apenas he pisado el país y ya siento cientos de ojos detrás de mi sombra. Será cuestión de semanas que algún agente repare en una imagen filtrada, un vídeo o cualquier pista que alguien haya vendido a la policía para conseguir dinero-miré fijamente el horizonte, donde la oscuridad reinaba en medio de un silencioso mar de interrogantes-.Si las tropas se enteraran de que nací en esta casa, os arrebatarían todo lo que tenéis.
   Su semblante adquirió una luminosidad casi celestial. La misma que había observado tantas veces en el pasado, cuando aún se permitía a la gente de color vivir ejerciendo el uso de sus derechos y libertades.
   -Piensa que, hagan lo que hagan, no os arrebatarán la dignidad. Pero recuerda, ni tus hermanos ni yo te apreciaremos menos solo porque el estado crea que debéis ser desterrados. Siempre puedes contar con nosotros. No importa en qué lugar del mundo estés.
   Mis pupilas brillaron, húmedas a causa del frescor nocturno, aunque dentro de mi pecho una presión seguía ahogándome las venas, instándome a correr. A huir hasta que las circunstancias fueran otras y la justicia volviera transformarse en una realidad y no en una utopía más que añadir a la lista de sueños caducados.
   -Gracias. Me marcharé al amanecer. Diles a los chicos que nos veremos pronto. Y que nunca dejen que nadie les diga que no pueden lograr algo.
   Mi padre subió los peldaños en dirección al salón. Pese a haber pasado varios años, aún llevaba puesto el perfume dulzón que recordaba a un cóctel de aromas tropicales, ese que le encantaba a mamá.
   -Lo haré. Buen viaje, chico.

   Mientras las estrellas tintineaban en el cielo, cerré los ojos e imaginé despertar en un universo donde la igualdad existiera.