jueves, 31 de diciembre de 2015

Escribir es derramarnos en el papel. Es convertirnos en tinta y crear. Sobretodo crear. Dejar que la imaginación y la pureza de la vida que fluye dentro de nuestras venas cobre vida también a través de las narraciones, fuera de nosotros. Pero eso es algo que solo entienden los que sienten más allá de lo superficial, los que leen la profundidad de las experiencias, y los que ven en las palabras mundos por descubrir.
Yo soy de los que creen que merece la pena perderse y encontrarse mil veces entre versos y líneas. Porque somos los sueños que hacemos realidad. 
Feliz año 2016. 
Feliz búsqueda de nuevas esperanzas.


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