domingo, 15 de noviembre de 2015

No hay motivos para que unas noticias tengan más repercusión que otras. Da igual la ciudad, el país o el continente en el que se produzcan las muertes. Ninguna vale más por cercanía ni por igualdad de creencias políticas. Y se deben tomar medidas que tengan en cuenta que todos somos humanos, independientemente de la región del mundo en la que vivamos o donde hallamos nacido. 
Ningún fallecimiento merece menos lamentos que los demás. 
No somos nuestro país. 
No somos un único lugar. 
Somos el mundo.

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