viernes, 19 de junio de 2015

Los dólares de Cupido.

   Otra noche más unos tacones de vértigo traspasan la entrada de la mansión. 
   Sus caderas se mueven con la gracia de un ángel proveniente del infierno. Recuerda a un felino que se menea bajo la luz de la luna silenciosamente.
   <<Tú y yo podemos estallar>>. 
   Mi mente de neurótico se alimenta de la excitación. El carmín de sus labios me prohíbe dejar de mirarla. He soñado miles de veces que el sudor de su piel se funde con el mío cuando estamos unidos en la cama, en el momento en el cual penetro el hogar de sus demonios, su corazón. Y ya no sé si mantengo la cordura fuera de tales fantasías. 
   Esa mujer es la brújula que me guía al abismo.
   Cojo los prismáticos para ver a su amante desabrocharle la camisa.
   Siento que no hay oxígeno en mitad de la ciudad. Tengo el pecho intoxicado de sentimientos. De un romanticismo sucio.
   Sé que el tiempo se vende, pero solo tengo los bolsillos llenos de esperanzas muertas. Nunca tendré suficiente dinero para comprar unos minutos a su lado. 
   Su amor jamás estará a mi alcance.

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