lunes, 18 de mayo de 2015

Exangüe.

   Caminando solo bajo la luz de la luna llena se pueden averiguar muchos secretos sobre uno mismo.
   El retumbo de las botas sobre el asfalto mojado se pierde entre la noche y sus sombras. No hay nadie alrededor. Solo el silencio de aquellos cuyas bocas yacen bajo tierra reina en la negrura.
   La oscuridad me abraza. Danza ante mis ojos con el sinuoso aire de un espectro, adoptando siluetas humanas que en un pasado debieron tener algún significado.
   Quizá sean alucinaciones. No recuerdo a ninguna persona en concreto. Nunca retuve los nombres en mi mente. ¿Para qué?
   Conozco la sensación que procede al contacto. El placer de conectar con otro a través de una mirada, de un intercambio de palabras o de un gesto. Es un regalo del cielo. La única forma de salvarnos dentro de la pecera llamada Tierra. La rama donde agarrarnos y evitar que la corriente de la soledad nos ahogue.
   Daría cualquier cosa por saber a qué precio se vende.
   Sigo andando. El calor del verano me calienta los huesos y el alma continúa en su habitual congelador al fondo del pecho.
   Si cada hombre tuviera la capacidad de borrar de su memoria la información que no necesita, sería libre.
   Quizá yo sea un poco menos esclavo del ayer.
   El viento asoma a mis párpados las lágrimas que no logro derramar, pero me las arrebata y las esparce por el camino.
   Demasiadas coincidencias en este infierno.
   La vida es una película proyectada una y otra vez que siempre termina y comienza con la misma banda sonora: la melancolía. No importa si eres el ganador o el perdedor. Echarás de menos aquello que no se hizo para ti.
   Abro la tapa del mechero y prendo un Lucky Strike.
   Sí, soy un tipo solitario. Aunque por encima de todas las cosas amo la verdad.
   Pocos estarían interesados en saber qué sucede cuando un hombre no consigue ver cumplida su necesidad de afiliación. Establecer relaciones es un impulso primitivo tan fuerte como el hambre o el sexo. E igual de peligroso.
   La luna pierde el brillo. Las nubes comienzan a distinguirse a lo lejos.
   ¿Puede la desconexión matar a alguien?

   En este amanecer que se aproxima, tengo miedo de que el vacío de mi corazón me susurre que sí.


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