domingo, 23 de noviembre de 2014

La sombra de las agresiones.

La meta no es sobreponer a ninguna persona sobre otra. No hay que mirar las diferencias entre géneros con lupa y juzgarnos por quiénes somos. El enfrentamiento, la lucha, el desprecio, la infravaloración y muchas causas más, solo generan odio y rencor en los corazones de aquellos que conviven con la violencia, el miedo o simplemente el dolor arraigados en su pecho. Pero eso es lo que sucede cuando se olvida el único valor que nos debemos los unos a los otros; el respeto.
Recordemos siempre que, ante todo, seguimos siendo humanos con derechos. A soñar y vivir.

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