viernes, 13 de junio de 2014

Una pequeña pausa para observar el mundo con los ojos cerrados. Un respiro que no interrumpa el silencio. Un segundo que se pierda en el tiempo y nos coloque en el lugar correcto. Una lágrima que ahogue el sufrimiento eternamente. Una brisa de aire que nos devuelva las ilusiones. Un cielo bajo el que las estrellas guarden nuestros secretos. Una puerta por la que escapar del dolor que duerma dentro de las almas de los mortales. Un deseo que nos impulse a seguir caminando hacia cualquier lugar. Un grito que sea el eco de aquello que jamás fuimos capaces de pronunciar. Una caricia que nos haga abandonar la oscuridad. Una mirada que despierte el sentido de la existencia. Un sentimiento que pinte de color los recuerdos en blanco y negro.
Una sonrisa de sincera alegría.

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