domingo, 18 de agosto de 2013

'Rehabilitación emocional.'



     No hay nada peor que el dolor. La frustración es una sensación fría, áspera e incluso vacía, pero al igual que la culpa y el miedo, no produce cicatrices tan profundas encima de la piel del alma. La tristeza tampoco, y mucho menos la melancolía, la inseguridad o la pena. Ninguna de ellas desangra a una persona. La hieren, la golpean, la obligan a que pierda el equilibrio, la fe y la calma; la muerden, clavan sus dientes bajo su conciencia... mas aun así, sobrevive. 
     Sin embargo, cuando alguien siente un presión descomunal sobre el pecho que le fuerza a desear arrancarse el corazón de una sola vez, en el momento en que nota un ahogo constante cerca de las vías respiratorias y una falta de oxígeno diaria al intentar que el aire entre y salga de los pulmones con una mínima fuerza; entonces, únicamente entonces, al ver cómo su voluntad se disipa y su energía se evapora tras el tiempo y el pasado, fundiéndose junto a la debilidad de sus músculos y de su completo ser, pierde la vida aunque su cuerpo siga bombeando sangre y realizando funciones vitales.
     ¿Y cuál es la causa? Nadie puede vivir sin esperanza.

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