miércoles, 28 de agosto de 2013

IF I HAD A HEART...



     No necesitaba nada. Era casi un fantasma. Tan transparente y débil como la más débil capa de luz moviéndose disimuladamente entre la penumbra de la ciudad, atravesando los obstáculos del camino de un modo grácil, sórdido y frío. Aquel semblante pálido no revelaba ningún sentimiento. Todas las sensaciones que aún experimentaba estaban encerradas bajo la coraza de su mente, presas, retenidas de manera deliberada; ausentes y muertas. En el fondo de esos ojos se hallaba una calma extraña, de alguna forma inhumana, que se asemejaba a un control extremo de la parte espiritual de su ser y que, con destreza, luchaba contra los temores que golpeaban aquella memoria rota y desconsolada oculta tras las negras pupilas cargadas de desdén. Las ojeras escondían miles de secretos alrededor del rostro y, la mirada perdida y consternada, aunque firme, estaba preparada para continuar la ruta de la incertidumbre. 
     Intentaba hallar la paz a través de un lecho de sueños repletos de pesadillas ilógicas y monstruosas.



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