viernes, 25 de enero de 2013

No más caminos sin rumbo. No más pasos sin dirección. No más sombras en la oscuridad, a punto de desvanecerse. No más días sin luz. No más miedo, no más temores ocultos. No más miradas sinceras, no más mentiras. No más silencios pobres, perdidos en la inhóspita atmósfera del olvido. No más recuerdos. No más palabras grabadas con sangre. No más consecuencias. No más heridas en el alma. No más frío producido por la fuga de las esperanzas. No más calor bajo los suspiros del placer. No más deseos, no más ilusiones. No más ayer. No más mañana.