lunes, 13 de agosto de 2012

Estado crítico.

Cuando te preguntan por tus hazañas todo el mundo cree que mientes. Pero la cuestión no es si realmente lo haces o no. Lo que ocurre es que en tu lugar ellos sí lo harían, y por tanto, prefieren pensar que tú no eres igual de débil que sus mentes.

martes, 7 de agosto de 2012

Shout it out for me.

Luchar contra un rival siempre requiere fuerza, ya sea física o mental, y un estudio completo del oponente para conocer tanto sus mejores golpes como sus debilidades. Ahora imagina que el enemigo es alguien que conoces demasiado, una persona imposible de derribar que no tiene ninguna posibilidad de perder. Tu única debilidad, para ser exactos. De ser así, ¿Serías capaz de ganar una batalla contra ti mismo?


lunes, 6 de agosto de 2012

Y no sé por qué no estás aquí.

Empecé a correr bajo la lluvia como si fuera mi última oportunidad para ser libre. El sol se alzaba a los pies del cielo iluminando todo el barrio, tocando la carretera con delicadeza en un intenso crepúsculo de película que superaba cualquier lugar paradisíaco del mundo. El olor a humedad me envolvía, llegando a todos los rincones de mi cuerpo y mente, recordándome lo que significaba la vida. Un poco de calor abrazaba el aire y acariciaba mi piel, mientras las gotas que seguían cayendo desde las nubes me hacían cosquillas sobre los hombros descubiertos. Era lo más hermoso que había visto en toda mi existencia. Un arco iris recorría el cielo por encima de mí, abrigando aquella parte de la ciudad con una increíble ola de colores vivos, puros. Sentí la libertad deslizándose por mis venas, haciendo que mis sentidos despertaran, que todo salvo aquel refugio desapareciera ante mis ojos. Allí estaba a salvo del mundo. Ése era mi hogar, mi pequeño trozo de vida, donde solo había espacio para tocar la felicidad.


viernes, 3 de agosto de 2012

The end.

Yo les quería, más de lo que ellos nunca pudieran imaginar, pero sabía que no podía aguantar más tiempo engañándome no solo a mí, si no a todos. No había solución, ni vuelta atrás, ni un nuevo comienzo. El único espacio que quedaba entre nosotros lo llenaba el odio, los reproches y el rencor. Y si había aprendido algo en los años de mi infancia, cuando nada me preocupaba, cuando había sonrisas adornando la cara de mis padres y palabras amables cada momento del día, era que no se podía cultivar amor donde sólo quedaban ruinas de dolor y sufrimiento. 
Y ése era mi caso. Nuestro caso perdido.
Intenté conciliar el sueño sin éxito. Me revolvía una y otra vez en la cama sin poder descansar. No dejaba de pensar en cómo las cosas habían cambiado. No sabía cuándo empezó todo, pero lo único claro que tenía era que debía marcharme, y cuanto antes mejor. Ninguno era culpable de nada, o quizás todos teníamos de qué arrepentirnos. Sin embargo, nadie iba a dejar el orgullo de lado, porque nadie estaba dispuesto a cambiar.
Traté desesperadamente de olvidarme del mundo por un segundo y dejar que se esfumara fuera de mi cabeza. Me pesaban los ojos y me acunaba la pena, así que decidí dormir con las lágrimas empapando la almohada. Algún día todo sería diferente, pero por ahora solo me quedaba tiempo para soñar con otra vida. Tiempo que se me escurría entre las manos.
Mientras, una voz susurraba en mi cabeza: ''Max, los que se quieren, no se hacen daño.''