viernes, 30 de marzo de 2012

''El coche aceleró justo en el momento exacto en el que mis ojos se despidieron de aquel conjunto de edificios que decían ser mi hogar. Las ruedas comenzaron a deslizarse con velocidad sobre las líneas de la carretera y pude ver cómo la hermosa ciudad se alzaba con elegancia y poder bajo el oscuro cielo. Intenté encontrar alguna pista que me llevara a saber por qué no sentía algún tipo de tristeza por abandonarla de nuevo, a lo lejos, mientras la veía desaparecer, y lo único que conseguí averiguar fue que las sombras que proyectaba sobre la tierra eran más maravillosas que ningún otro lugar que hubiera visto jamás. Cerré los ojos con cautela y me dispuse a mirar al frente, hacia esa incertidumbre deliciosa que me deparaba el camino a donde quiera que fuera. Probablemente añoraría el aroma, las calles, los hogares y los atardeceres de verano contemplando el crepúsculo en el tejado, pero nunca a la gente que habitaba allí.''

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