martes, 10 de enero de 2012

IT´S ANOTHER DAY FOR YOU AND ME IN PARADISE.

Los rayos blanquecinos del anochecer traspasaban los cristales de los coches y se reflejaban en las calles abandonadas a media noche. La débil luz de la luna, que resplandecía con fuerza en el hermoso cielo color carbón, brillaba en las pupilas cansadas de la joven, que una vez más intentaba que sus pies reaccionaran antes de que el cansancio se apoderara del cuerpo dolorido que tiraba de ella. La noche oscura observaba el coraje de sus pasos, inmersos en la debilidad, que se ralentizaban con cada aliento helado que salía de sus finos labios sin color, confundiéndose con el sincero frío de diciembre. Las ampollas de sus dedos se cansaron de andar hace días, los bellos rasgos de su rostro se escondían bajo la gran capa de desesperanza que cubre sus huellas, e incluso las lágrimas secadas por el viento marcaban sus facciones desgarrando su piel cubierta de nieve. 
No podía continuar en pie, sus manos se negaban a responder y su voz ya no encontraba camino entre el dolor, pero algo le decía que realmente existía una recompensa en ese lugar paradisíaco que había conseguido que su corazón nunca hubiera dejado de sostenerla en el cielo de los sueños.




No hay comentarios:

Publicar un comentario