miércoles, 4 de enero de 2012

Despiértame cuando termine Septiembre .

Sus cabellos rubios dibujaban ondas bajo el crepúsculo. La mediana oscuridad comenzaba a envolver los dos corazones mientras los observaba desde la infinidad del espacio. Tumbada en el suelo, con la cabeza sobre su corazón aún caliente por la velocidad de los últimos latidos, podía sentir su aliento protegiéndola, sus ojos contemplando aquel pasado que había prometido durar para siempre, y que ahora descansaría en su memoria para el resto de los días. Lágrimas caían sin cesar de las pupilas de ella, acompañando las gotas que el cielo derramaba sobre el dolor que prometía no desaparecer nunca.
Sus manos frágiles, acariciaban con dulzura los labios que un día afirmaron que el destino no les separaría, esos que las circunstancias habían decidido que jamás volvieran a besar los suyos, condenándola a olvidar lo que era la felicidad. Juntos habían sido la imagen de la superación y de la valentía. Habían sorteado los obstáculos que les impedían estar unidos, burlado los días y los meses sólo con poder entregarse el uno al otro, y todo para que el egoísmo del mundo les arrebatara el amor.
Su cuerpo empapado en sangre suplicaba a gritos que aquello no terminara así, pero ya no quedaba tiempo, ya no existía el miedo. Sólo quedaba su ausencia, sin vuelta atrás. Mirando las estrellas, mientras la lluvia caía silenciosamente sobre su corazón helado, recordaba aquellas tardes a primeros de septiembre, esas que dijeron ser el comienzo de todo, cuando las ilusiones habían llenado sus vidas de esperanza, esos días en que sólo necesitaban el uno del otro para sonreír, y aquellas que habían acabado en un ayer que parecía haber existido sólo en sueños.
El alma de ella había sido sentenciada a una muerte lenta, en la que su única compañía serían los recuerdos. La oscura pesadilla había dividido sus caminos sin avisar. Era increíble como los deseos se habían cumplido para terminar rompiéndose en tan poco tiempo.
A partir de ahora, la memoria sería el único arma para regresar a lo que un día una guerra decidió matar.


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