lunes, 16 de enero de 2012

Copos de nieve caían a mis pies.

La oscuridad inundaba por completo la habitación. La luna llena se reflejaba en el estanque, iluminando únicamente el jardín. La noche estaba en calma y las luces de la calle se encendían una y otra vez con una hermosa melodía. Dentro de la casa reinaba el silencio, y las sombras adornaban cada esquina de la gran ciudad. Un ambiente cálido y especial envolvía a ésta, como si tratara de transmitir un mensaje. 
Y así era. 
En pleno invierno, los edificios nevados, los regalos y la ilusión no faltaban. Todo se debía a una única razón.
Era navidad.



No hay comentarios:

Publicar un comentario