lunes, 30 de enero de 2012

Hazme prometer que no volveré a decir que esto ha terminado.

Mis palabras estaban rotas. Mi voz yacía muerta en el fondo de mi boca. Los torpes latidos que salían de mi corazón se ralentizaban a una velocidad inconsciente que mi cerebro no podía controlar. El sudor corría por mi frente formando gotas que caían al suelo con un sonido suave, dejando que mis oídos se concentrasen en la única señal auditiva que me susurraba que aún conservaba la capacidad de oír, revelándome que aún podía percibir otra cosa que no fueran los extasiados y cada vez más lentos bombeos de la sangre en mis venas. Mis ojos distorsionaban las luces que atrapaban mi vista, intentando que las lágrimas secas que asomaban a mis pupilas no dejaran de contemplar la luz del día, por si era lo último que lograban retener y describir dentro de mi cabeza. 
Parecía fácil. Mi única tarea era seguir caminando. Conocía de sobra los motivos que me habían llevado hasta este camino, pero el cansancio psicológico era demasiado para mí. ¿Había sido necesario intentar cambiar cuando sabía que todo iba a seguir en las mismas condiciones? Quizá nunca llegara a saberlo a ciencia cierta. 
El túnel proyectaba sombras a lo largo de la oscura calzada que se encaminaba hasta mi hogar. El frío rozaba mis entrañas y se apoderaba de mi ser, pero nadie, absolutamente nadie, iba a venir a sacarme del gran letargo en el que me iba a sumergir. 
<<Sólo tienes que llegar a casa>> pensé.
Y un segundo después mis sentidos vitales dejaron de formar parte de la vida.




sábado, 28 de enero de 2012

corre mientras puedas

Mi corazón latía a la velocidad de la luz. Mi cuerpo bombeaba la sangre que quedaba dentro de mí con una fuerza que nacía en mi subconsciente y terminaba en mi pobre alma desterrada, nunca antes presente en ninguno de mis actos. Mis pies continuaban moviéndose más rápido que mis propias meditaciones, ya que robaba más energía el pensar que podría darme por muerta si me alcanzaban que el continuar intentando que ninguno de mis miembros me fallara en medio de mi exhausta carrera de huida.
Superando los límites del tiempo, seguí corriendo con el aliento empapado en aire helado, observando los árboles que iban quedando atrás conforme avanzaba entre la oscuridad del bosque, que por fortuna tapaba las huellas que podían revelarme. 
Entonces, justo cuando unos pocos metros me separaban de salir ilesa de aquel mar de asesinatos, una hoja de acero paralizó mis músculos atravesando el centro de mi pecho. 
Mi propio intento de salvación me había matado

jueves, 26 de enero de 2012

Podrán romper mis huesos, pero no caeré cuando disparen.

Las palabras son armas de fuego, las miradas son pistolas que sangran, la sociedad es una bala de acero que si te descuidas te mata, pero nadie sabe que algunos estamos hechos a prueba de balas.


miércoles, 18 de enero de 2012

Seth.

Sólo se percibía el ruido del viento, que removía el hermoso cabello rubio del chico en perfectas ondas alrededor de su frente. La sangre seca, que ahora se tornaba de un intenso color rojizo a la luz del sol, formaba surcos en las heridas que cubrían la parte izquierda de su pecho, dibujando manchas por todo su cuerpo como señal de venganza. Las manos, aún sujetas al cuchillo de acero de su cinturón, se mantenían firmes, como si quisieran defenderse del mal que ya había acabado con él; y sus brazos, levemente tensos, se fundían con el polvo del suelo a medida que iban perdiendo fuerza según pasaban los minutos. 
Los amargos minutos de silencio que había dejado la muerte me pesaban en los párpados. El enemigo había terminado el trabajo que yo no me había atrevido a realizar. De algún modo, sentí una leve sensación de gratitud que rápidamente eliminé de mi cabeza. No había venido aquí para compadecerme de nadie, ni siquiera de mí misma.
Me quedé inmóvil, observando las gotas que escurrían por su rostro, con la respiración impasible a pesar de estar contemplando el cadáver que podría haber sido mío de no haber llegado a tiempo. Me agaché para besar por última vez los labios blanquecinos que acababan de brindarme la oportunidad de seguir con vida.
-Adiós, Seth-Susurré con los ojos cerrados-.Buen viaje.
Salí corriendo hacia el interior del bosque antes de que alguien pudiera ver a la gran cazadora lamentando una muerte ajena. Parecer débil ahora que me encontraba completamente sola era un suicidio un tanto inapropiado. Me adentré en la maleza sin volver la mirada atrás.
Él nunca volvería a despertar.


lunes, 16 de enero de 2012

Porque este corazón sincero, murió siendo muñeca de trapo.

Ten por seguro que no te dolerán las quemaduras si el mismo fuego cura las heridas de tu corazón.



Alzas tus brazos al cielo. No sabes por lo que merece la pena luchar. No tienes ni la más remota idea de por qué deberías intentarlo. Pero sin embargo nunca dejarás de perseguir ese sueño, por mucho que te cueste.

Copos de nieve caían a mis pies.

La oscuridad inundaba por completo la habitación. La luna llena se reflejaba en el estanque, iluminando únicamente el jardín. La noche estaba en calma y las luces de la calle se encendían una y otra vez con una hermosa melodía. Dentro de la casa reinaba el silencio, y las sombras adornaban cada esquina de la gran ciudad. Un ambiente cálido y especial envolvía a ésta, como si tratara de transmitir un mensaje. 
Y así era. 
En pleno invierno, los edificios nevados, los regalos y la ilusión no faltaban. Todo se debía a una única razón.
Era navidad.



martes, 10 de enero de 2012

IT´S ANOTHER DAY FOR YOU AND ME IN PARADISE.

Los rayos blanquecinos del anochecer traspasaban los cristales de los coches y se reflejaban en las calles abandonadas a media noche. La débil luz de la luna, que resplandecía con fuerza en el hermoso cielo color carbón, brillaba en las pupilas cansadas de la joven, que una vez más intentaba que sus pies reaccionaran antes de que el cansancio se apoderara del cuerpo dolorido que tiraba de ella. La noche oscura observaba el coraje de sus pasos, inmersos en la debilidad, que se ralentizaban con cada aliento helado que salía de sus finos labios sin color, confundiéndose con el sincero frío de diciembre. Las ampollas de sus dedos se cansaron de andar hace días, los bellos rasgos de su rostro se escondían bajo la gran capa de desesperanza que cubre sus huellas, e incluso las lágrimas secadas por el viento marcaban sus facciones desgarrando su piel cubierta de nieve. 
No podía continuar en pie, sus manos se negaban a responder y su voz ya no encontraba camino entre el dolor, pero algo le decía que realmente existía una recompensa en ese lugar paradisíaco que había conseguido que su corazón nunca hubiera dejado de sostenerla en el cielo de los sueños.




miércoles, 4 de enero de 2012

Sus ojos rebelaron la mentira, sus voces lo pronunciaron.

Pero, ¿quién de todos era el más indicado para juzgar aquella mirada de insólita frialdad, para objetar aquellos ojos que se perdían en su propia enfermedad de ira? Todos éramos capaces de lanzar al silencio conclusiones que anegaban en sórdidos pensamientos erróneos, palabras y adjetivos que quizá, en algún caso extremo de alguna mente demasiada despierta, pudieran acercarse un milímetro a la realidad que nos intimidaba desde el centro de la habitación; pero después de repasar los miles de rostros que intentaban indagar en sus degradantes vidas, con la misma inteligencia y astucia que un recién nacido en brazos de su madre, tiempo después de observar la inutilidad y la ignorancia que se reflejaba en sus pupilas, que se encontraban a una distancia sobrecogedora de la honestidad, acorde con unos labios sellados de cobardía que se rendían a la imposibilidad de entender cualquier tipo de comportamiento que no fuera el de ellos; después de todo eso, los que minutos antes me habían parecido unos ojos que abordaban en la locura, se me antojaron sin ningún tipo de duda los sentidos más cuerdos e inteligentes que se hallaban en la sala.

Despiértame cuando termine Septiembre .

Sus cabellos rubios dibujaban ondas bajo el crepúsculo. La mediana oscuridad comenzaba a envolver los dos corazones mientras los observaba desde la infinidad del espacio. Tumbada en el suelo, con la cabeza sobre su corazón aún caliente por la velocidad de los últimos latidos, podía sentir su aliento protegiéndola, sus ojos contemplando aquel pasado que había prometido durar para siempre, y que ahora descansaría en su memoria para el resto de los días. Lágrimas caían sin cesar de las pupilas de ella, acompañando las gotas que el cielo derramaba sobre el dolor que prometía no desaparecer nunca.
Sus manos frágiles, acariciaban con dulzura los labios que un día afirmaron que el destino no les separaría, esos que las circunstancias habían decidido que jamás volvieran a besar los suyos, condenándola a olvidar lo que era la felicidad. Juntos habían sido la imagen de la superación y de la valentía. Habían sorteado los obstáculos que les impedían estar unidos, burlado los días y los meses sólo con poder entregarse el uno al otro, y todo para que el egoísmo del mundo les arrebatara el amor.
Su cuerpo empapado en sangre suplicaba a gritos que aquello no terminara así, pero ya no quedaba tiempo, ya no existía el miedo. Sólo quedaba su ausencia, sin vuelta atrás. Mirando las estrellas, mientras la lluvia caía silenciosamente sobre su corazón helado, recordaba aquellas tardes a primeros de septiembre, esas que dijeron ser el comienzo de todo, cuando las ilusiones habían llenado sus vidas de esperanza, esos días en que sólo necesitaban el uno del otro para sonreír, y aquellas que habían acabado en un ayer que parecía haber existido sólo en sueños.
El alma de ella había sido sentenciada a una muerte lenta, en la que su única compañía serían los recuerdos. La oscura pesadilla había dividido sus caminos sin avisar. Era increíble como los deseos se habían cumplido para terminar rompiéndose en tan poco tiempo.
A partir de ahora, la memoria sería el único arma para regresar a lo que un día una guerra decidió matar.


NO SÓLO DUELEN LOS GOLPES.

Hasta luego suena mucho mejor.

Never say goodbye, because saying goodbye means going away, and going away means forgetting.



Las heridas que ayer desangraban tu pecho, serán las cicatrices que mañana demostrarán tu valor.

Near, near, near.

A un centímetro de distancia, y sin embargo, más lejos que de cualquier otra persona del mundo .