jueves, 22 de diciembre de 2011

Dreamed of Para-para-paradise.

Un suave aroma nadaba entre el gran cuadro de colores otoñales que el cielo pintaba sobre los primeros días de noviembre. El campo se asemejaba a un alegre arco iris de tonos amarillentos y castaños que se dejaba ver en todos los atardeceres. 
Me entretuve observando cómo las hojas de tonalidades rojizas se balanceaban en las cuencas de los árboles, con un movimiento dócil, frágil, hasta caer a mis pies. 
-Ojalá existiera un mágico lugar donde pudiéramos tener el privilegio de soñar hasta emborracharnos de felicidad, y no de decepciones, como realmente hacemos aquí.-
Los guantes de lana se me enganchaban en la hierba cada vez que intentaba imitar las figuras que veía en las nubes. Continué hablando, enfrascada en mis pensamientos.-Me gustaría encontrar ese sitio donde gozar de mi libertad. Sería perfecto.-El viejo abrigo de piel que llevaba encima me sirvió de ayuda para esconder los ojos.-A veces tengo la sensación de estar atrapada en este mundo, y necesito encontrar la manera de salir.
Una mano acarició mis mejillas dulcemente. Me acurruqué un poco más cerca de él para no sentir el leve frío que se empezaba a levantar en medio del crepúsculo.
Mi compañero me dedicó una sonrisa cómplice.
-¿No crees que puede que tengamos el paraíso aquí mismo?-Soltó. Fruncí el ceño, con un gesto interrogativo.-Túmbate aquí y observa a tu alrededor.-Dijo mientras acompañaba sus labios hasta mi cuello.-Deja que tus párpados se duerman, que tus sentidos vuelen hacia la inconsciencia, y escucha la vida. ¿Oyes cómo el bullicio de la ciudad se cuela en tus oídos? Eso es porque a tan sólo unos kilómetros de aquí se elevan todas esas calles y fábricas que te han visto crecer día a día. ¿Sientes ese cosquilleo en la piel? Es el sol acariciándote desde la inmensidad del espacio.¿Y ese olor? ¿Eres capaz de distinguir el aroma de las castañas recién hechas? ¿No te recuerdan a esos domingos que pasabas con tu familia bajo las noches frías de invierno? Es inigualable. ¿Y eres capaz de sentir esas suaves vibraciones en el suelo, cuando los animalillos corretean a unos metros de ti? O el mismo viento agitando tu cabello cuando sales de casa, jugando a descolocar tus ideas.-Se tumbó a mi lado mientras sus ojos no perdían de vista a los míos.-La vida me ha enseñado que la magia está en las pequeñas cosas, en cada minuto en el que tu corazón sigue latiendo, en una mirada, en un recuerdo. En simplemente poder elegir, soñar, crear, y sentir cómo el tren de las posibilidades corre en la misma dirección que tú.
Sentí una oleada de pequeña felicidad con todo lo oído. Quizá fuera cierto que la fortuna estuviera a un paso.
-Todos tenemos la manía de fantasear con lo que queremos y de crearnos ilusiones en nuestra imaginación-continuó-, pero yo no veo que a nadie se le ocurra dejar de protestar para aprender a escuchar, a ver la realidad como un sueño del que no hay necesidad que despertar en un momento determinado.-El calor de su cuerpo hacía firme sus palabras, mientras me envolvía con su aliento.-Cuando a alguien se le ocurra aprovechar el tiempo y mirar con subjetividad el camino, ese será el día en que una persona descubra lo que es vivir.
Entonces caí en la cuenta de que el paraíso es ese lugar que todos tenemos al alcance con sólo cerrar los ojos.




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