viernes, 9 de septiembre de 2011

Quizá la forma más fácil de ahuyentar el miedo, sea una sonrisa.

Mientras eres pequeño siempre puedes optar por no montarte en la montaña rusa más grande del parque, por no entrar solo en el desván de tu casa o por encender la lamparita por las noches para no quedarte a oscuras. También puedes intentar despertarte en medio de las pesadillas antes de que el cuchillo traspase la sábana, apagar la televisión segundos antes de que scream asesine a los habitantes de la casa e incluso no mirar al pasar por delante del cementerio de tu ciudad. Pero cuando creces te das cuenta de que no es tan fácil escapar del hombre del saco.



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