martes, 27 de septiembre de 2011

Ms. Independence

“Y allí sentado, observando cómo el crepúsculo cerraba sus puertas sobre el cielo, pude contemplar cómo la mayor musa de mis sueños se elevaba sobre el asfalto, increíblemente bella en todas sus facetas.
Era la viva imagen de un espíritu que anhelaba completamente la libertad, de una figura luchadora que prometía no rendirse en la última guerra contra su corazón. Se movía con la seguridad grabada en la piel, con la independencia como bandera y con el orgullo tallado en el alma. Sus ojos desafiaban la vida con fuerza, con infinita curiosidad, deseosos de poseer el poder de alzar la voz por encima del silencio de las calles. En cada uno de sus pasos las sombras besaban sus pies. Su cuerpo dibujaba las más bellas formas en el aire cuando las ruedas del patín se entregaban a sus órdenes, acompañando a su orgullo un escalón más cerca del cielo, creando un millón de precisas e inequívocas acrobacias que sólo la obedecían a ella. No era más que un alma despierta dispuesta a romper las cadenas que le impedían salir a correr en busca de su preciada y única libertad. Aparentemente fría, de ideales lógicos y liberales, sólo buscaba ser ella misma en aquella sociedad que parecía ponerle rejas a sus ganas de vivir, sólo anhelaba encontrar un corazón que protegiera el suyo por encima de su propia vida.
Observé por última vez cómo las sombras se deslizaban bajo su cuerpo en las impredecibles piruetas que realizaba contra el viento. Valiente, hermosa; cual diosa de la elegancia coordinando todos sus perfectos movimientos en el aire, se alzaba en medio del atardecer como la gran guerrera que era, con el suelo a sus pies y el mundo entero a su disposición. ” 




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