viernes, 9 de septiembre de 2011

Ayúdame a parar el tiempo, ayúdame a salir de este infierno.

Huye del mundo, de todo lo que conoces. No dejes que nadie atrape el alma vacía que llevas escondida en tu interior. Encierra tus sentimientos en un baúl y deja que se hundan en lo más profundo del océano, antes de que nadie los encuentre. La incertidumbre mantiene sin rumbo tus pasos, y la desesperación te tomó la mano hace días. Te arrepientes de la verdad, de la mentira, de aquello en lo que te has convertido, y a pesar de los esfuerzos ni siquiera te encuentras a ti mismo en esa maldita oscuridad que tienes por vida. Millones de mentiras ciegan tu memoria intentando sumirte aún más en la enfermedad que te devora por dentro. Cuando todo tu cuerpo tiembla de horror sólo puedes ahogar tu mente en sangre fría, pero ya has olvidado la diferencia entre vida y muerte. Deberías atrapar el tiempo en tus manos y matarlo, dejar tu vida atrás antes de poder arrepentirte del presente. Olvídate de escuchar palabras muertas y concéntrate en la única verdad que te persigue. La compasión no puede limpiar tus emociones, sólo tienes que guiarte con los ojos cerrados. El egoísmo te consume en cuestión de segundos, pero deja que tus sentidos se pierdan, que los sueños te guíen. Limítate a que tu corazón lata, por mucho que duela.



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