jueves, 11 de agosto de 2011

A todos aquellos que me observen con desprecio, los fusilaré.


Como en la mejor película de acción, con la independencia como bandera y una brecha en el alma, avanzas a través de la tormenta con el símbolo del poder tatuado en la cara. El camino se graba en tu memoria, para poder recordar el dolor de los esguinces de las viejas batallas. Los latidos de tu corazón quedaron atrás, los golpes convirtieron en ceniza lo único que te mantenía físicamente vivo. Ahora por tus venas corren restos de hierro dominados por el odio. Tu valor murió hace tiempo, pero prometiste dejar de jugar a la ruleta de la suerte por un tiempo. Sin ningún ‘por qué?’ te olvidaste de todo, el mundo no tenía ganas de mirarte a los ojos, ni tú de presenciar tu propio asesinato. Creíste tenerlo controlado, pensabas que eras el rey de tu propia mierda, decidiste ser la voz de tu mentira con la botella de licor en tu mano, pero juraste solemnemente no volverte a equivocar. Ahora has tomado una decisión. Tu sombra de acero dice que es demasiado tarde para echarse atrás. Seguirás aquí hasta que salgan tus entrañas del interior y tu sangre se vuelva de metal.

HOY EL MIEDO, ES HISTORIA.


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