viernes, 12 de agosto de 2011

KI-KI-KISS ME


La belleza reside en los primeros impulsos, en la pérdida de control en el primer momento, cuando no existe un autocontrol mínimo que modere tus pensamientos. A veces el riesgo o la necesidad realizan impulsos incoherentes, que están dominados por una fuerza interna que depende del magnetismo que genere la mente. En una milésima de segundo puedes sentir la adrenalina apoderándose de tus músculos, dejando inerte la razón. La falta de cordura permite que sean las sensaciones las que únicamente tomen el control de tu cuerpo, haciéndote despertar. Pero los impulsos son frenéticos, poderosos, y peligrosamente directos; como el peor adictivo de todos.


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