miércoles, 31 de agosto de 2011

Remember all the sadness and frustration, and let it go.

El punto débil de los seres humanos son las emociones. Nuestro cerebro actúa con la capacidad de manipularlas por encima de cualquier pensamiento racional. Todos nuestros actos y palabras no son más que una carrera contra un pasado y un presente que funcionan a favor de las circunstancias. Los sentimientos son el único arma que nos protege y nos mata a la vez. Las sensaciones tienen el poder de controlarnos. Nos movemos según nuestras intenciones, pero siempre limitados por las ansias de conseguir lo que queremos, siendo perseguidos por el rencor y la culpabilidad. La desesperación es el punto de encuentro de todos los miedos. No hay ninguna persona capaz de abstenerse a sentir. Incluso cuando algunos creen estar hundidos en el más profundo vacío, siguen aferrados a la frustración en lo más hondo de su alma, sin poder evitarlo. Somos presos de cada cosa que sentimos, con cada sentimiento encadenándonos más o menos a la vida. Así, deseos y miedos acaban matando la esperanza de las personas, tanto por escasez de bienestar como por exceso de fracasos numerados. No todos somos capaces de aceptar y demostrar lo que verdaderamente nos mantiene vivos. Cobardía, rebeldía, maldad, egoísmo, envidia, bondad, honestidad, soledad, alegría, felicidad… Las emociones se apoderan de nuestra mente a la fuerza todos los días. Por eso, a veces las lágrimas que corren en nuestro interior, no son más que almas culpables de nuestros sentimientos.



Cuando seas capaz de matar a alguien sin necesidad de contacto físico habrás alcanzado la cima de la victoria.



lunes, 29 de agosto de 2011

Diablos, diablos, diablos.

El ruido de la ciudad acariciaba con cuidado tus oídos, adormilándote poco a poco. Tumbada en la cama, con los ojos perdidos en algún lugar de la oscuridad, dejabas que las voces de la calle comenzaran a invadirte por completo. Esa sensación de necesidad se había presentado de nuevo, intentando combatir contra el tiempo. Unos cuantos recuerdos habían bastado para que el insomnio entrara sin llamar en tu cuarto. Te revolviste entre las sábanas, inquieta. La luna llena se colaba entre las ventanas dibujando siluetas de todos los tamaños en las paredes de la habitación.
Una vez más, tú seguías siendo la primera víctima de tus miedos.
El reloj marcaba las tres de la mañana. Casi habías conseguido aprenderte todas las sombras del gotelé de la pared. Cerraste los ojos con fuerza. El sonido de las ruedas sobre el asfalto amenazaba con convertirse en tu próxima nana. Dejaste caer tu cuerpo sobre las sábanas. Nadie te avisó que echar de menos dolería.




La distancia separa CUERPOS, no
ALMAS.
Automáticamente el miedo se apodera de alguien cuando esa persona se niega a salir a delante.


an-siedad

Ojalá el miedo se ausentara un rato más,
En esos días que parecen nunca acabar,
Cuando una parte de ti desea continuar,
Pero tu cuerpo en sí parece no reaccionar.
Quizás el tiempo pudiera terminar
Con todo lo que te hizo ponerte a llorar,
Pero nadie sabe como tú
Que no acabará con esta ansiedad.
Unos minutos después te vuelves a levantar
La misma situación te quiere derrumbar.
Deberías haber mirado antes de cruzar
Las decisiones no se toman al azar,
Con la botella en la mano no lo podrás arreglar.
Pero para qué pensar,
¿Acaso alguien te vendrá a ayudar?
Situaciones peores te acabarán por matar,
Las personas vienen y se van,
Pero durante ese tiempo crees que vas a reventar,
Y por el momento sólo te queda esperar.
Mírame a los ojos y dime la verdad,
Que esta vez el tiempo, no me va a curar.



miércoles, 24 de agosto de 2011

Echar de menos, significa Amar.

Observé el atardecer que se abría paso entre los cientos de árboles que cubrían el camino. El suave oleaje del río traía voces lejanas que se perdían en el aire,  y acunaba risas provenientes de todos lados. Las pequeñas gotas de agua que se escapaban con cada chapuzón se deslizaban suavemente en la piel antes de caer en las toallas. Los rayos de sol se escondían entre las miles de ramas y hojas que envolvían la zona verde del parque, dejando millones de sombras en la hierba de aquel espectáculo lleno de vida. 
Me tumbé en el césped, con los ojos cerrados, disfrutando de todos y cada uno de los recuerdos que me invadían lentamente, mientras una suave brisa de aire acariciaba mi cara.      Miles, millones de sentimientos se presentaban sin permiso con cada respiro, inundándome poco a poco en el aroma veraniego que flotaba en el aire. Recorrí con delicadeza los pequeños surcos de tierra que se disponían alrededor de mis brazos. Las diminutas hierbas que se escapaban entre mis dedos me hacían cosquillas al intentar buscar salidas entre mi cuerpo. Abrí los ojos lentamente.
 El tiempo había pasado demasiado deprisa en los últimos días. Podía recordar perfectamente cada segundo de aquellas tardes en las que me había pasado el tiempo contemplando cómo el sol se escondía entre los bloques de enfrente, mirando fotos antiguas, y dejando que los rayos de luz me acariciaran suavemente en mi ventana, con la esperanza en un puño al compás de mis ilusiones. 
Respiré profundamente. Una nueva brisa de melancolía rondaba en mi interior. En aquel momento lo único que me importaba era mi libertad. Aquel lugar era el único sitio donde se esfumaban mis miedos y donde desaparecían mis temores. Absolutamente todo lo que deseaba se encontraba allí mismo, en aquel camino, en aquel lugar, a la espera de retomar de nuevo los recuerdos que una y otra vez me traían hasta él. 
Podía sentir la misma ilusión, la misma sensación de vida que se apropiaba de mi cuerpo cada vez que tomaba los mismos pasos que unos días atrás había recorrido.
Las primeras sombras empezaban a sumergir mi pequeño paraíso en el crepúsculo, dejando rastros de luz que se perdían en el fondo del río, cuando me incorporé levemente a mirar el horizonte. El calor empezaba a ocultarse tras el frescor del verano que aún envolvía el aire.
 Me levanté con cuidado, apretando suavemente una pulsera enchapada de diminutos hilos carmesí contra mi pecho. Había llegado la hora de apartarme de nuevo de aquel lugar, de aquella parte de mí que pedía a gritos mi regreso, dondequiera que estuviese; y así lo haría. Caminé lentamente hasta el último puente del parque, con un puñado de recuerdos en cada mano. Extendí los brazos sobre el enorme tubo verde que recorría la explanada hasta la otra punta del parque y apoyé el mentón en mis manos. 
Mi pequeño rincón de vida era insustituible. 
Mi piel se estremecía con cada movimiento del aire. Podía oír cómo el agua se deslizaba suavemente a unos cuantos metros debajo de mí. 
Miré el reloj. Era el momento de salir de allí. El tiempo parecía ganarme en una carrera contra mí misma. Eché a correr lo más rápido que pude a través de los callejones que aún quedaban iluminados por los últimos rastros de luz.
Mis pasos hablaban en el silencio de las calles, rompiendo todas las expectativas entre espacio y tiempo. Me detuve unos metros antes de llegar al pequeño parque que daba paso a la entrada. Me dí la vuelta lentamente, con la respiración entrecortada y la pulsera en mi pecho. 

Eché una última mirada a todo lo que iba a dejar atrás. Ni siquiera yo era consciente de cuántos días iba a pasar añorando las mismas caras y recuerdos, ni de cuánto duraría la resaca de los días después de irme. Pero no me importaba. Viviría de mis recuerdos hasta que volviera. No todos los días se aprende a sonreír al recordar los buenos momentos y a dejar la melancolía para los viejos ratos. 
 Quizás el tiempo quisiera jugar con mi vida, reventar mi esperanza o ahorcar mis recuerdos, pero nunca podría matar mi libertad. 
Y eso era algo que por suerte, siempre tendría conmigo en aquel lugar.
Dejé que mis pasos resonaran por la carretera al alejarme entre la oscuridad que empezaba a cubrir el cielo. Se me escapó una sonrisa cuando doblé la última esquina. 

No sabía cuándo volvería. O mejor dicho, no sabía si volvería a pisar aquel lugar. Pero si de algo estaba segura era de que siempre lo echaría de menos. Esperaría con paciencia hasta que aquellas calles guardasen mis secretos de nuevo. 
Volví la mirada en el último segundo antes de desaparecer en medio de la noche, bajo la atenta mirada de aquella ciudad que se había convertido en todos mis recuerdos.



domingo, 21 de agosto de 2011

13:31


Hay un himno llamado ‘Fe y Miseria’
Que afirma que detrás de todo,
Hay un poco de histeria.
Un pequeño llamamiento,
Ante la mismísima guerra,
Que suplica a gritos
Que se acabe la mierda.

Bandera en mano,
Voz sincera,
No son pocos los que perderán la guerra
Solo unos cuantos tomarán las riendas
De este partido
En el que todos juegan.

Los que murieron sin nombre
Saborearán la tragedia,
Alguien cruzará la línea,
Otros mirarán con pena.
Dejad de insultaros,
Bastardos de mierda.
Ha llegado la hora,
La realidad espera.

En la calle: los gritos, la histeria,
Parece que el éxtasis
Ya corre por sus venas.
Trata de encontrar
Las palabras concretas:
Aquí las leyes,
Son consejos, supervivencia.

Yo que tú
No me fiaría de cualquiera.
Aquí la suerte
Es otra rastrera.
El asesino espera
A que te des la vuelta.
Toma asiento
Y verás tu sentencia.

En el juego de la muerte
Todos morimos; cualquiera.
La libertad tiene precio,
No seré yo el que se quede sin ella.


sábado, 20 de agosto de 2011

viernes, 19 de agosto de 2011

LIFE , is beautiful .


Que hasta el más valiente tiene miedo,

''Salí de la cocina con los ojos empapados en lágrimas. ¿Cuándo había empezado todo aquello? ¿A partir de qué momento las cosas se habían torcido? ¿Por qué ahora, por qué en ese preciso instante el mundo que conocía se derribaba delante de mí? 
Miles de preguntas sin respuesta invadían mi cabeza. Mi cuerpo temblaba de miedo, de inestabilidad. Nadie debía verme en aquel estado. Nadie debía saber que mi vida acabaría tan pronto como lograra aplastarme la ansiedad.
¿Qué había sucedido durante todo ese tiempo? ¿Quién tenía la culpa del presente, del maldito momento que amenazaba con romper mi equilibrio? ¿Acaso era una mentira toda mi vida? ¿Acaso nunca tendría la oportunidad de abandonar mis temores para siempre? ¿Eran ciertas todas las palabras de odio y cansancio que acababa de escuchar? ¿Realmente el tiempo era el culpable de la situación, o eran las personas las que con el mismo cambiaban de opinión? ¿Dónde empezaba el presente y dónde terminaba el pasado? ¿Y de qué valían todos los recuerdos felices, cuando el futuro amenazaba con desaparecer?
Una bola de desesperación se había instalado en mi garganta impidiéndome hablar. No podía quitarme de la cabeza la imagen hundida y frágil de mi madre, de la madre alegre y risueña que siempre me había mantenido en pie y que minutos antes sollozaba impotente, preocupada porque su hija tuviera que presenciar aquella escena. No conseguía olvidar su voz débil y sus ojos llorosos, ni la discusión que había dado lugar a las lágrimas de mi padre. 
¿Qué iba a suceder ahora? ¿Quién podía ayudarme, si ni siquiera estaba segura de estar allí, encerrada en aquella pesadilla? ¿Quién podía asegurarme que todo se iba a arreglar, que las cosas cambiarían a mejor?
Me levanté lentamente,  borrando con las manos los surcos que habían dejado las gotas de agua en mis mejillas. Una parte de mi vida comenzaba a desmoronarse y me negaba a quedarme de brazos cruzados. Pero únicamente tenía esa opción.
Volví al interior de la casa. Sólo sentía impotencia y dolor. Sólo me quedaba esperar. 
Respiré con miedo. 
Esperar a que la suerte se pusiera de nuestra parte.''


jueves, 18 de agosto de 2011

Bienvenido al Bulevar de Los Sueños Rotos.


Existe un lugar donde los pasos se convierten en las voces del silencio y las sombras persiguen las esperanzas abandonadas. Donde una puerta a la libertad se esconde entre los miedos y las calles deciden quién continúa en el juego. Un lugar donde las huellas firman la sentencia de los inocentes y el tiempo se sienta a contemplar los fantasmas del pasado. Donde el silencio decide quién es el perdedor y el vacío se convierte en un tren de esperanzas. Donde la valentía es un deber y la cobardía una leyenda. Un lugar donde las almas piden justicia; a través de los sueños.




miércoles, 17 de agosto de 2011

El día en que mates tus sueños acabarás con tu vida.



have I Crossed The Line?


Los últimos meses habían pasado demasiado deprisa, sin apenas dejar rastro en tu memoria. Las sombras empezaban a asomarse en las esquinas cercanas. La luz del atardecer se negaba a dibujar tu silueta en el fondo del lago. Tu reflejo en el agua parecía difuminarse cada vez más, intentando ahogar por completo tu figura en las ondas del agua. El viento movía con fuerza los árboles, arrastrando tus preguntas en el silencio y arañándote la piel. La culpa no te dejaba levantar la mirada. Tú ya no dominabas tus pasos. Todo lo que te estabas callando parecía matarte poco a poco. Vagas imágenes venían a tu cabeza, rememorando recuerdos que se habían perdido en el tiempo. Cada respiro parecía querer recordarte cuánto necesitabas aquel lugar, aquella presencia; pero el aire era tu única compañía. Abrazaste tus piernas en busca de calor, escondiendo tus manos del frío. Nunca pensaste que echar de menos significaría perder la libertad, ni que la añoranza se convertiría en una enfermedad sin cura, pero nadie iba a conseguir callar las voces que gritaban en ti. Un poco de calor afloró en tus mejillas cuando tus ojos enrojecieron. La oscuridad comenzaba a inundar el cielo cuando los últimos rayos de luz desaparecían tras la ciudad. Cerraste los ojos, ahora sin dolor; recordando aquella sorpresa que te mantenía en pie desde el momento en que te abrió los ojos. Te levantaste despacio, observando lentamente como el sol se ocultaba tras las montañas, intentando controlarte de nuevo. Respiraste hondo antes de salir corriendo de allí, antes de desaparecer en la oscuridad. Nunca sería suficiente.


martes, 16 de agosto de 2011


felicidad de unos, muerte de otros

Una vez alguien te dijo que la libertad sólo se obtenía cuando matabas tus miedos.


La libertad es la ausencia del miedo.


Empuñé la pistola con fuerza, enfrente de mí, apuntando levemente a la parte izquierda de mi pecho. La lluvia había empapado hasta el último rincón de mi cuerpo, y las gotas resbalaban en mi piel hasta caer sobre el asfalto. Los mechones oscuros caían sobre mi frente, soltando gotas de agua que acababan nublando mi vista; y golpeando el suelo con fuerza. Mis manos heladas sostenían el arma con miedo, esperando una única orden; mientras mi cuerpo se negaba a seguir en pie, dominado por el frío. Los recuerdos se apelotonaban en mi cerebro, uno a uno, como cuchillos que recibían órdenes de apuñalar sentimientos, cualesquiera que fueran aquellos; pero las pocas fuerzas que había reunido para convertirme en mi asesina tenían que surtir efecto.
Una lágrima se escapó sin permiso en el último segundo. Cerré los ojos. De nada serviría esperar. Ya no había dolor, ni pasado, ni presente. Y nunca más lo habría. Apreté el gatillo.
Los primeros rayos de sol se abrían paso en el horizonte cuando el sonido de un disparo dio comienzo a un nuevo día. 


22,


-¿Has escuchado el nuevo single? Tienes dos versiones.
+Sí, está guay.
-¿Y tú con cuál te quedas? ¿Con la versión triste o la alegre?
+Yo no me quedo con ninguna de las dos. Mentiría si eligiera sólo una de ellas.
-¿Por qué?
+Porque en una sola versión no caben todas las sensaciones que se viven. Y aún no he conocido a una persona que sólo haya llorado o reído en toda su vida.

sábado, 13 de agosto de 2011


Esa coraza de valor no es más que un viejo escudo lleno de mentiras.

La mejor protección contra el miedo eres mismo.

Tus ojos verdes de ciencia ficción .



Sentada en el sofá, bostezas mientras cambias de canal por undécima vez. El reloj de la mesilla marca las once de la noche. Hace rato que perdiste el concepto de entretenimiento. Ayer descubriste que hacer zapping a las tantas de la mañana no era la mejor aficción después de pasarte el día vagando entre las sábanas. Todos tus planes se han esfumado en los últimos meses. Tu móvil se pasa las tardes durmiendo sin batería en la cama, y tú haciéndole compañía con el mando en la mano. El calendario se ha convertido en tu compañero de cuarto desde aquella tarde. Los vecinos hace días que se cansaron de llamarte la atención por utilizar los altavoces a las cinco de la mañana. Últimamente pareces un náufrago en tu propia casa, vagando desde la nevera hasta tu cama. Las copas de Champagne vienen y van cuando se apagan las luces de las habitaciones de enfrente. Has perdido la cuenta de la cantidad de veces que miras al día la misma foto. Tu vida está cabeza bajo. El otro día te pillaste llorando a ti misma con los anuncios de la tele. Te ríes con las sangrientas historias de Elm Street que ayer no querías sacar del mueble. Ya no te importa levantarte a las seis de la mañana para ver amanecer desde la puerta de tu casa. Te acuestas en el tejado en invierno para contemplar las estrellas en plena noche. El por qué tienes una copa de licor en la mano cada vez que escuchas la misma melodía, es un misterio que te quita el sueño todas las noches. Quizá la culpa de todo sea el poder de una canción.

viernes, 12 de agosto de 2011


Libertad es una palabra que requiere valor, acción y consecuencias.

Nadie es dueño de los latidos de su corazón.

KI-KI-KISS ME


La belleza reside en los primeros impulsos, en la pérdida de control en el primer momento, cuando no existe un autocontrol mínimo que modere tus pensamientos. A veces el riesgo o la necesidad realizan impulsos incoherentes, que están dominados por una fuerza interna que depende del magnetismo que genere la mente. En una milésima de segundo puedes sentir la adrenalina apoderándose de tus músculos, dejando inerte la razón. La falta de cordura permite que sean las sensaciones las que únicamente tomen el control de tu cuerpo, haciéndote despertar. Pero los impulsos son frenéticos, poderosos, y peligrosamente directos; como el peor adictivo de todos.


jueves, 11 de agosto de 2011


La diferencia entre perdedor y ganador no está en quién se lleva la medalla, si no en la manera de VENCER.

A todos aquellos que me observen con desprecio, los fusilaré.


Como en la mejor película de acción, con la independencia como bandera y una brecha en el alma, avanzas a través de la tormenta con el símbolo del poder tatuado en la cara. El camino se graba en tu memoria, para poder recordar el dolor de los esguinces de las viejas batallas. Los latidos de tu corazón quedaron atrás, los golpes convirtieron en ceniza lo único que te mantenía físicamente vivo. Ahora por tus venas corren restos de hierro dominados por el odio. Tu valor murió hace tiempo, pero prometiste dejar de jugar a la ruleta de la suerte por un tiempo. Sin ningún ‘por qué?’ te olvidaste de todo, el mundo no tenía ganas de mirarte a los ojos, ni tú de presenciar tu propio asesinato. Creíste tenerlo controlado, pensabas que eras el rey de tu propia mierda, decidiste ser la voz de tu mentira con la botella de licor en tu mano, pero juraste solemnemente no volverte a equivocar. Ahora has tomado una decisión. Tu sombra de acero dice que es demasiado tarde para echarse atrás. Seguirás aquí hasta que salgan tus entrañas del interior y tu sangre se vuelva de metal.

HOY EL MIEDO, ES HISTORIA.



Imaginabas que el mundo te serviría de fortuna, pero olvidaste que los golpes de suerte aparecen sin razón alguna.

diferencias


Vi cómo ambos colores recorrían ágilmente la placa blanquecina, dibujando formas desiguales, trazando recorridos inigualables. El contraste entre ellos recordaba al día y la noche, al frío y al calor. Las dos tonalidades parecían deslizarse sin problema alguno enfrente de mis ojos, encerrándome en su complicada danza perfectamente diseñada. Contemplé cómo los dos protagonistas invadían el escenario, como si tuvieran un guión aprendido que nunca hubieran tenido que estudiar. Era natural, real, hermoso, bello. Era perfecto. Seguían movimientos increíblementes irregulares para terminar en un mismo punto, para acabar fundiéndose en el último giro de su peculiar recorrido. Me quedé quieta, absorta, envidiando la forma en que habían conseguido unirse en apenas segundos. La fusión de los colores desapareció en el agujero del lavabo, prometiendo no volver a separarse nunca. Mis ojos lanzaban miradas atónitas y vacías al fondo negro que se había encargado de hacer desaparecer las témperas, dejando gotas alrededor de la semiesfera del grifo. Cerré mis párpados, pensando en cómo los dos colores habían conseguido formar uno solo, a pesar de ser opuestos. "La diferencia es lo que los ha unido", pensé. Y abrí los ojos a tiempo para ver cómo las últimas gotas resbalaban una a una.
Tratando de olvidar, de dejar todo atrás, las últimas palabras se apagan dentro de ti. Ya no hay fuerza ni valor para empezar a recordar; quizás pórque es demasiado tarde para jugar con un pasado que no te pertenece, quizás porque nunca escaparás de mirar atrás, pero ambas opciones con un sólo determinante: EL DOLOR

jueves, 4 de agosto de 2011

120 SECONDS

88.000 desaparecidos. Más de 40.000 evacuados. 9.000 posibles muertes y 3.000 confirmadas. Familias destrozadas. Hogares flotando a la deriva en todo el área. Explosiones nucleares. Lugares que se han borrado del mapa. Daños irreparables. Ciudades que ya no existen. Un futuro que depende de un presente catastrófico. Cámaras de televisión de todos los países. Gritos de horror de todos los lugares. Vidas enterradas en los escombros para siempre. Donaciones de miles de personas. Imágenes que recuerdan a una película de ciencia ficción. Millones de tweets en Internet a cada minuto. Supervivientes que se aferran a las últimas esperanzas. Reporteros que recorren cada kilómetro en busca de información. Tsunamis que pudieron con todo. Masas de agua que se llevaron recuerdos. Volcanes que entran en erupción una y otra vez. Cuerpos inertes cada pocos metros. Pánico al otro lado del mundo; Y Tú, con una lágrima en los ojos al otro lado del continente.