viernes, 22 de julio de 2011

zapatos, perfumes, tacones

-¿Quieres éste traje o el otro?- Natalia sostenía una tela arrugada en la mano mientras buscaba entre las perchas algo de mi talla.-¿Te estará bien, no?
Cogí lo que parecía ser un vestido de talla XXL.
-Voy a buscarme otra cosa.-dije entre risas.-Ve a buscar a nuestra querida amiga y dile que venga de una vez, que se pierde entre las perchas, y luego no hay quien la encuentre.
La chica de pelo rizado que estaba delante de mí se empezó a reír, y salió corriendo en busca de la compañera perdida, dejando un rastro de perfume en el aire.

Después de 45 minutos en la tienda y otros tantos en el centro comercial, después de engañar a las dependientas, de cambios de probadores, de colas interminables, pantalones y chaquetas volando, de besos y abrazos que parecían no acabar, y de miradas cómplices, la pequeñaja que se perdió entre las perchas apareció, y el sonido de tres pares de botas de tacón resonó entre los aparcamientos, contrastando con los gritos y risas que provenían de los mismos, y dejando atrás las marcas y las sintonías de moda.

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