jueves, 23 de junio de 2011

¿Cuántas cosas hay en la vida que nos hacen perder la cordura? Si solo pudiera pedir un deseo, sería que todo se arreglara. La vida es demasiado difícil como para entenderla, como para intentar razonar cualquier motivo.La vida se nos escapa de las manos a un tiempo estremecedor. Somos débiles, valientes, cada persona a su manera; cada uno de un modo distinto, con sus problemas y sus alegrías. Pero todos iguales al fin y al cabo, somos personas. Si tuviera el valor suficiente quizá hubiera sabido lo que tendría lo que haber hecho en muchas ocasiones; si tuviera la oportunidad de pedir un deseo, solo uno, sería llorar de felicidad. Esta maldita vida es demasiado corta como para pararte a pensar en cómo funciona; de todo lo que vivimos al final sólo quedan los momentos buenos. Cuando llegamos a la parte que acaba, recordaremos todo lo que un día nos importó, y también todos y cada uno de los motivos por los que lloramos. Recordaremos a las personas que nos ayudaron; y por las que dimos la vida.
Aún recuerdo perfecta mente el dolor, las ganas de morir, cuando sientes que no tienes por qué seguir adelante. Pero en esos momentos no nos damos cuenta de que la vida es caminar poquito a poco, y que todo se limita a un término: Sonreír.
Un día, me gustaría volver a ser pequeña. Cuando eres niño no te preocupas por nada, y sonríes sólo con ver a tu mamá a tu lado. Y será por eso, que querría volver a la infancia, para volver a sonreír sin importar por qué; para volver a sentir esa felicidad inúndandome. Para no volver a llorar, y para no tener problemas. Lo más seguro es que nadie se dé cuenta de lo que sucede, pero esta vida nos viene demasiado grande; pero de eso se trata, de luchar, y vivir del presente. El tiempo me ha enseñado que la vida no se compone de pasarlo bien y de esconderte ante la oscuridad del vacío. Pase lo que pase, lo único que debemos hacer estar ahí, y ser felices. No tienes que vivir como los demás quieran, sólo debes sentirte bien con lo que haces. No vivas en el pasado, y tampoco en el futuro. Vive el presente, sin miedo.
Eso es, quizá una pequeña excepción, la de nuestra vida.


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