sábado, 31 de diciembre de 2011

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-Querer es poder.-Intenté mantener la voz firme, esperando a que sus ojos incrédulos le dieran una oportunidad a las palabras que se escapaban de mi boca, más inseguras cada vez que el tiempo se abalanzaba sobre mí; pero ni yo misma era capaz de encontrar sentido a lo que decía mi corazón y a lo que pronunciaban mis labios.
-No en todos los casos.-Una mano descolocó mi cabello con simpatía, acercando levemente su rostro hacia el mío-.Aunque es cierto que siempre tienen que existir excepciones para que se cumplan las reglas.






Carta a una madre.

''Ojalá nunca te hubieras ido. Ahora me gusta sentarme en tu cama. Me gusta entrar en tu habitación y que el viento me traiga tu esencia, como si aún siguieras aquí, a mi lado. Aún añoro la sonrisa que me acompañó toda la vida cuando el aire me devuelve tu presencia, congelada en un adiós, sumida en el más frío de los sueños, perdida para siempre en el tiempo antes de que pudiera verla por última vez. Mis lágrimas siguen acariciando mi piel cuando recuerdo las miradas cómplices que se paseaban entre nosotras. La figura dulce y tierna que me había protegido de todos los miedos se había esfumado, para convertirse en un débil recuerdo de tu calidez y dejarme perdida en medio del tiempo y las ilusiones. Pero a pesar de la distancia, tú siempre estás presente en mí, porque nunca te fuiste, mamá.''

jueves, 22 de diciembre de 2011

Dreamed of Para-para-paradise.

Un suave aroma nadaba entre el gran cuadro de colores otoñales que el cielo pintaba sobre los primeros días de noviembre. El campo se asemejaba a un alegre arco iris de tonos amarillentos y castaños que se dejaba ver en todos los atardeceres. 
Me entretuve observando cómo las hojas de tonalidades rojizas se balanceaban en las cuencas de los árboles, con un movimiento dócil, frágil, hasta caer a mis pies. 
-Ojalá existiera un mágico lugar donde pudiéramos tener el privilegio de soñar hasta emborracharnos de felicidad, y no de decepciones, como realmente hacemos aquí.-
Los guantes de lana se me enganchaban en la hierba cada vez que intentaba imitar las figuras que veía en las nubes. Continué hablando, enfrascada en mis pensamientos.-Me gustaría encontrar ese sitio donde gozar de mi libertad. Sería perfecto.-El viejo abrigo de piel que llevaba encima me sirvió de ayuda para esconder los ojos.-A veces tengo la sensación de estar atrapada en este mundo, y necesito encontrar la manera de salir.
Una mano acarició mis mejillas dulcemente. Me acurruqué un poco más cerca de él para no sentir el leve frío que se empezaba a levantar en medio del crepúsculo.
Mi compañero me dedicó una sonrisa cómplice.
-¿No crees que puede que tengamos el paraíso aquí mismo?-Soltó. Fruncí el ceño, con un gesto interrogativo.-Túmbate aquí y observa a tu alrededor.-Dijo mientras acompañaba sus labios hasta mi cuello.-Deja que tus párpados se duerman, que tus sentidos vuelen hacia la inconsciencia, y escucha la vida. ¿Oyes cómo el bullicio de la ciudad se cuela en tus oídos? Eso es porque a tan sólo unos kilómetros de aquí se elevan todas esas calles y fábricas que te han visto crecer día a día. ¿Sientes ese cosquilleo en la piel? Es el sol acariciándote desde la inmensidad del espacio.¿Y ese olor? ¿Eres capaz de distinguir el aroma de las castañas recién hechas? ¿No te recuerdan a esos domingos que pasabas con tu familia bajo las noches frías de invierno? Es inigualable. ¿Y eres capaz de sentir esas suaves vibraciones en el suelo, cuando los animalillos corretean a unos metros de ti? O el mismo viento agitando tu cabello cuando sales de casa, jugando a descolocar tus ideas.-Se tumbó a mi lado mientras sus ojos no perdían de vista a los míos.-La vida me ha enseñado que la magia está en las pequeñas cosas, en cada minuto en el que tu corazón sigue latiendo, en una mirada, en un recuerdo. En simplemente poder elegir, soñar, crear, y sentir cómo el tren de las posibilidades corre en la misma dirección que tú.
Sentí una oleada de pequeña felicidad con todo lo oído. Quizá fuera cierto que la fortuna estuviera a un paso.
-Todos tenemos la manía de fantasear con lo que queremos y de crearnos ilusiones en nuestra imaginación-continuó-, pero yo no veo que a nadie se le ocurra dejar de protestar para aprender a escuchar, a ver la realidad como un sueño del que no hay necesidad que despertar en un momento determinado.-El calor de su cuerpo hacía firme sus palabras, mientras me envolvía con su aliento.-Cuando a alguien se le ocurra aprovechar el tiempo y mirar con subjetividad el camino, ese será el día en que una persona descubra lo que es vivir.
Entonces caí en la cuenta de que el paraíso es ese lugar que todos tenemos al alcance con sólo cerrar los ojos.




domingo, 18 de diciembre de 2011

Mi corazón es como una autopista abierta.

El viento ondeaba los mechones de mi pelo, que incansables, jugaban a escaparse del calor de la tarde a través de la ventana del coche. El horizonte, como aquel hermoso espacio entre el cielo y la tierra, se reflejaba en los retrovisores del automóvil, vigilando la vida desde la distancia. El rock acariciaba mis oídos a medida que los kilómetros iban quedando en la memoria de las carreteras que pisábamos. La sensación de libertad se incrustaba poco a poco en mi espíritu, devolviendo la vida a cada uno de mis sentidos. Las líneas del asfalto desaparecían ante mis ojos, desafiando el tiempo, burlándose de la realidad. Mi corazón latía al compás de la música que sonaba por todos los rincones del auto. Me encantaba disfrutar de cada brisa fresca que acariciaba mi cara. Amaba la manera en que el mundo se despreocupaba de mí en aquellos momentos. Era la forma perfecta de volar, sin alas.



miércoles, 14 de diciembre de 2011

Los que se quieren no se hacen daño.


Cuestión de segundos, el silencio hablaría.
Sus pupilas no creían lo que la verdad sugería.
A veces las palabras se exceden de rebeldía.
Tan sólo pedían quererse como el primer día,
Y acababan de asesinar lo único que querían.
Se miraban a los ojos como dos extraños,
Encerrados en la jaula del mayor de los engaños.
Enemigos del presente, asesinos del pasado.
Eran la muerte resucitada, eran sabor a desengaño.
Eran sólo víctimas de sus propios actos.

Punto y final.

La palabra exacta hubiera sido frío, una ráfaga de intenso y sobrecogedor vacío que arrasó con todos los presentes.

lunes, 5 de diciembre de 2011

DESESPERACIÓN.

Es un estado de semiinconsciencia que sufren algunas personas tras determinadas etapas de dolor o ansiedad. Se trata de una rotura del equilibrio interno de los sentidos. Los síntomas aparecen días después de los sucesos que causan el descontrol emocional del enfermo. Suele caracterizarse por una elevada pérdida de positividad, que va acompañada de una posterior debilidad psíquica que afecta a todas las áreas sociales de la persona, y por la ausencia de seguridad en uno mismo. También puede producir cualquier tipo de desasosiego o sensación de insuficiencia sentimental, dejando al individuo completamente indefenso y desprotegido. Es uno de los problemas más abundantes en los centros de psicología de medio planeta.
Actualmente no existe una cura que consiga eliminar totalmente este insidioso mal que afecta a una gran proporción de gente en el mundo, pero por el momento sólo podemos esperar que pronto se encuentre una manera de eliminar esta puerta hacia el vacío.




Las heridas que ayer desangraban tu pecho, serán las cicatrices que mañana demostrarán tu valor. 



jueves, 1 de diciembre de 2011

Incluso los ángeles tienen sus planes malévolos.

Abría la boca lentamente, disfrutando del aire que entraba y salía de su pecho al compás de su agitada respiración. Sus manos se aferraban a las sábanas con ansiedad, presas de aquella necesidad irracional que manejaba sus movimientos. Su pecho amortiguaba cada golpe. Las cicatrices que decoraban sus muñecas la acercaban al infierno. Sólo percibía el sonido de las uñas arañando su piel cuando sus jadeos dejaban de oírse en la oscuridad, dando paso al silencio que la adentraba otra vez en la nube de pesadillas que atormentaba su mente. Sus pupilas dilatadas recorrían cada esquina de la habitación, con la misma imagen dando vueltas en su cabeza, como un tatuaje grabado en las entrañas de su alma; en busca de una señal que despertara sus instintos. Convulsiones sacudían su pecho de manera involuntaria. Su cuerpo ardía en deseos de revivir el más mínimo recuerdo. Sumergirse en los minuciosos segundos de serenidad que su memoria le prestaba eran la única forma de luchar hasta la extenuación. Maldita la ausencia que seguía golpeando su corazón.



Everybody was thinking : Why? But nobody thought : Why not?



En los sueños encontramos un mundo totalmente nuestro, donde se desvanecen todos nuestros miedos.





No cambian tanto las personas si no las circunstancias.

''Y eran justamente ese conjunto de imperfecciones las que le hacían perfectamente perfecto.''

miércoles, 30 de noviembre de 2011

I've found a reason for me.

Hacerte saber que el único propósito de la vida es encontrar ese segundo, esa milésima de tiempo en el que por primera vez sabes que todo encaja, en el que el mundo se para completamente para oír latir tu corazón. En el que encuentras esa razón. LA RAZÓN por la que tu alma se mantiene en pie cada segundo del día, el motivo por el que cada molécula de oxígeno sigue fluyendo por tus venas.



martes, 22 de noviembre de 2011

Si los kilómetros son obstáculos, yo soy la asesina de cada metro que nos separa .

Gente. Millones de personas que cruzan las calles sin saber quiénes son. Miles de ojos que nadan a la deriva en la oscuridad. Siluetas y miradas que se pierden antes de que el sol las ilumine con su cálido crepúsculo. Voces firmes y respiraciones leves que nunca llegan a ser escuchadas en la intemperie del silencio, que se ocultan en la distancia, con miedo. Sentimientos que se esconden bajo la piel, que ni siquiera sabes que existen, hasta que aparece alguien que enciende las llamas de tu alma, y te hace comprender que tus pasos te llevaron hasta allí porque aún quedan motivos para que tu corazón lata. 
Hoy en día amar es de locos, callarse es de cobardes, incluso equivocarse, es de tontos. Pero de la misma manera que la injusticia y la indecisión dominan una parte de todo, como el odio y la falsedad, quedan unos pocos valientes en el mundo que son capaces de luchar en esta sociedad donde las palabras dejan de oírse para no ser afrontadas. 
En un lugar donde las apariencias marcan tendencia por encima de lo que se siente, existen ese tipo de personas capaces de lograr sus metas, de romper cadenas y de crear caminos donde no los hay. Esos que están dispuestos a volar en tierra, a creer en lo que su corazón siente, nacidos de la fuerza de su propio orgullo. Aquellos que no se contentan con lo que tienen, que se mueren por cumplir sus sueños más allá de todo lo que conocen, y que prefieren morir antes que sentirse atrapados en lo más profundo de la impotencia. Esos corazones sinceros que sólo gritan lo que piensan. Esos pocos que cuando quieren algo, se limitan a buscarlo hasta que se quedan sin aliento, pero no sin antes haberlo intentado.


jueves, 17 de noviembre de 2011

El vencedor no vence sólo por ser el mejor, sino porque sabe que tiene la fuerza suficiente para ganar.



martes, 15 de noviembre de 2011

I'll stop the whole world, from turning into a monster.

A menudo la gente confunde con locura el más mínimo gesto de complejidad de un acto. Es mucho más fácil sacar conclusiones sobre quién es el traidor sin conocer a los acusados que interrogarlos uno por uno. Si ocurre un asesinato, sólo se oyen palabras de espanto referidos al supuesto culpable. Nadie se molesta en encontrar soluciones, en investigar las miles de opciones que manejaba el asesino en su mente en el momento del crimen. No se oye ningún por qué, no se pone en duda quién es la víctima, ni se barajan las posibilidades ni las circunstancias de ambas personas acusadas. Se da por sentado el caso y culpan de enfermo al que empuñaba el cuchillo, sin más. 
A veces la dificultad está en comprender. En intentar entender la situación ajena. La mente humana es el más agudo de los sentidos. El más perfecto nudo de complicaciones y preguntas sin respuestas que jamás he visto. En cuanto se encuentra un caso que elimina la sensatez y la lógica de las consecuencias del mismo, se toma la decisión equivocada de juzgar los hechos sin saber nada de ellos. Y es justo ese defecto el que abre paso al miedo de las personas. El de lo desconocido. El de no ser capaz de asumir y entender. 
Porque es la monstruosa incapacidad que tenemos para controlar los instintos antes de que ellos se apoderen de nosotros, la que nos impide comprender.




viernes, 11 de noviembre de 2011

Que todo lo bueno es malo, y viceversa.

Si las lágrimas corren por tus mejillas, acuérdate de que el dolor es una muestra de que tu corazón no está muerto, y que los latidos del mismo son los únicos que podrán guiarte a través de los laberintos de preguntas que esconden las palabras, por muchos caminos de respuestas incorrectas que intentes tomar. Recuerda que la ilusión se pierde cuando la oscuridad engulle el mundo, pero en ti nunca se apagarán las propias llamas de la locura, de esa enfermedad sin cura que se alimenta de tu fuerza, pero que te hace vivir de la misma manera que te mata, y por eso te mantiene en pie.



domingo, 6 de noviembre de 2011

Cuestión de esperanza.

Quién hubiera imaginado que después de todo fueras tú quien estuviera acompañando mis pasos un segundo antes de desaparecer en el oscuro horizonte…



miércoles, 2 de noviembre de 2011

Hasta que se esfume el último aliento de tu pecho.

La música centraba todo su ardor en la pista de baile. Las luces recorrían todo el recinto enfocando miles de ojos que se entrelazaban por los mismos motivos. La adrenalina bailaba al ritmo de los latidos de los millones de corazones que intentaban desprenderse de su conciencia bajo los focos. Las risas en la oscuridad jugaban con la inocencia de los primeros segundos. En los rincones menos iluminados se escondían miradas ahogadas en el desenfreno. El sabor a bebida se esparcía por los labios que se paseaban en la barra. Los instintos ponían límite a la satisfacción de los que no parecían tener suficiente. Los sentimientos se quemaban en la hoguera de la saciedad que se disponía en la entrada de la discoteca. El amor se dejaba en la puerta. La pérdida de control tomaba el mando.



I Don't Wanna Miss a Thing

Todos los lunes por la mañana los deseos parecen lejanos, y las ilusiones salen volando por la ventana. Los días empiezan a correr delante de tus pasos, y antes de conseguir frenar el tiempo te detienen los recuerdos de esos días de verano.

viernes, 21 de octubre de 2011

Es curiosa la manera en que ofrecemos todo a cambio de nada.

Algunos olvidan cuál es el auténtico motivo de esa capacidad de asimilar todos los movimientos egoístas, de perdonar hasta la más cruel de todas las coartadas a pesar del dolor. Pero a veces los pensamientos son demasiado tentadores como para detener las intenciones. Tenemos una más que misteriosa manía de complicarlo todo en el momento equivocado. La forma en que estamos dispuestos a dar nuestra vida por la de otra persona, de derramar hasta la última gota de nuestra sangre para salvar su alma y enterrar la nuestra en el infierno, es tan sólo el más leve de nuestros deseos. Ese intento de alcanzar la perfección para satisfacer por completo sus expectativas, cuando se te escapa el tiempo entre las sábanas y no sabes ni por dónde agarrarlo; son el mayor castigo cuando sólo tienes el silencio de tu parte. Ofrecer una parte de tu libertad en bandeja a cambio de un segundo de atención, de calor. Regalar tu corazón al diablo con tal de ver la felicidad en su rostro, es únicamente una manera de terminar con los gritos que sacuden tus sueños. Esos días en que sientes que ni con todas las palabras del mundo conseguirías describir la admiración que sientes, esas noches de almohadas repletas de ansiedad. Esa maldita manía de amar que reclama tus fuerzas.



domingo, 16 de octubre de 2011

Una historia de sonrisas rotas.

Reina de la belleza con tan sólo dieciocho,
una chica tímida con un montón de sueños rotos.
Un tipo normal con un corazón empapado,
despierto cada noche por no tenerla a su lado.
Se esperaban en la esquina del camino equivocado,
con palabras en la mente y miradas de soslayo.
Se amaban como nadie, lo único asegurado,
bastó una mirada para tenerlo comprobado.
Los ojos de ella se alzaban de vez en cuando,
podría haber sido bonito de no haber hecho tanto daño.
Poco a poco se fueron distanciando,
las cosas se tuercen, y ella lo dio por sentado.
Los silencios ocuparon el vacío demostrado,
no había nada que hacer en aquella fiesta sin invitados.
El amor es el mayor engaño,
la melancolía es un licor bien caro.



lunes, 10 de octubre de 2011

Oí tu voz a través de una fotografía.

Podría rajar mi garganta y desangrarme por completo, dejar que un cuerpo inerte en medio del desastre hablara por sí solo. Sería capaz de beberme todas las botellas del desván sólo para perder la conciencia. Una pastilla más de la cuenta solucionaría el continuo estrés, no tendría que dar explicaciones de mi repentino desmayo.
Podría apretar el gatillo o quemar mi piel, hasta que ardieran mis sueños. Culpar de mi muerte al azar y celebrar como un accidente el paseo hasta el otro mundo. Con fuerza suficiente conseguiría ahogar mis deseos en el pozo de la desesperanza, sin remordimiento alguno. Quizás incluso tendría valor para hacer resbalar mi fe en el camino de la inseguridad.
Podría echar al mar las cenizas que un día dieron forma a mi cuerpo, o intentar desgarrar con gritos mi voz en medio de la noche, hasta no poder pronunciar palabra. O quizá bastara con un preciso movimiento de muñeca para que todo acabara. Pero no iba a intentar nada de eso, porque no serviría. Las cosas más extrañas no podrían cambiar mi opinión. Por desgracia mi corazón siempre iba a latir por ti.




El mundo se ralentiza, pero mi corazón late deprisa.

Esos minutos que parecen horas, encerrados en un bucle de pensamientos sin fecha de caducidad. Esos momentos en los que necesitas hablar, pero no sabes con quién, a pesar de que la sala está llena. Esas sonrisas que se quedan cortas, cuando se apagan las ilusiones, cuando las palabras sobran. Esas ganas de seguir, de continuar el camino, y de no llegar a ninguna parte. Ese frío que te consume en el fondo de tu ser, y que te aleja de ti misma. Esos pasos fuertes que se vuelven inseguros cuando se acerca la noche. Ese miedo a ser cómplice del mismo, a no tener escapatoria, a huir y no encontrar salida. Ese parte donde sabes que comienza el final.



El todo y el nada son lo mismo dentro de un segundo.

Cuando ya no queda nada y lo único que sientes es pasar tu vida delante de tus ojos a la velocidad del sonido, entonces sonríes, por volver a sentir todo lo que un día te hizo feliz, y lloras en silencio, por perderlo todo en ese último minuto. Pero, sin en vez de ser tú quien respire por última vez, eres la persona que contempla la ausencia de vida a través de lo que un día fue una mirada feliz, entonces no hay solución.




martes, 27 de septiembre de 2011

Ms. Independence

“Y allí sentado, observando cómo el crepúsculo cerraba sus puertas sobre el cielo, pude contemplar cómo la mayor musa de mis sueños se elevaba sobre el asfalto, increíblemente bella en todas sus facetas.
Era la viva imagen de un espíritu que anhelaba completamente la libertad, de una figura luchadora que prometía no rendirse en la última guerra contra su corazón. Se movía con la seguridad grabada en la piel, con la independencia como bandera y con el orgullo tallado en el alma. Sus ojos desafiaban la vida con fuerza, con infinita curiosidad, deseosos de poseer el poder de alzar la voz por encima del silencio de las calles. En cada uno de sus pasos las sombras besaban sus pies. Su cuerpo dibujaba las más bellas formas en el aire cuando las ruedas del patín se entregaban a sus órdenes, acompañando a su orgullo un escalón más cerca del cielo, creando un millón de precisas e inequívocas acrobacias que sólo la obedecían a ella. No era más que un alma despierta dispuesta a romper las cadenas que le impedían salir a correr en busca de su preciada y única libertad. Aparentemente fría, de ideales lógicos y liberales, sólo buscaba ser ella misma en aquella sociedad que parecía ponerle rejas a sus ganas de vivir, sólo anhelaba encontrar un corazón que protegiera el suyo por encima de su propia vida.
Observé por última vez cómo las sombras se deslizaban bajo su cuerpo en las impredecibles piruetas que realizaba contra el viento. Valiente, hermosa; cual diosa de la elegancia coordinando todos sus perfectos movimientos en el aire, se alzaba en medio del atardecer como la gran guerrera que era, con el suelo a sus pies y el mundo entero a su disposición. ” 




jueves, 22 de septiembre de 2011

Buscar calor, encontrar frío.

Sus ojos lo recibieron con una mirada atónita.¿Quién era el que había creado aquel ridículo y asqueroso plan? ¿De quién había sido la idea de proyectar aquel maldito número sobre sus pupilas, repletas de odio? ¿Quién demonios se atrevía a violar su calma, dejándole ver aquel horroroso objeto que amenazaba con destruir su paz, su presente? ¿Por qué no podía dejar de observar aquellas cuatro cifras oscuras que parecían burlarse de él, en medio de la oscuridad que ofrecía su habitación?
Notó cómo la furia se iba apoderando de él hasta el punto de acabar con su paciencia. Agarró el reloj con el que debatía a un duelo de orgullo y lo dejó caer con estruendo sobre las baldosas de mármol que cubrían el suelo.
Apretó los puños con fuerza. Su cuerpo respondía a toda sensación de horror y repulsión. Sólo existían el cansancio y el dolor, abordando su casa, sus pensamientos y su memoria.
Nunca más nadie osaría mostrar esos números ante su presencia.
Nunca más, mientras él pudiera impedirlo. 




lunes, 12 de septiembre de 2011

De cero a cien, escapando .

Actuaba con la cabeza fría. Deseaba desaparecer, recogerme a mí misma del infinito camino en el que me ocultaba. Era consciente del daño que causaban todas y cada una de las palabras que salían de mi boca. Sabía perfectamente que los silencios que utilizaba como respuesta no eran menos crueles que mis pensamientos en aquel momento. Tenía capacidad de compresión suficiente como para saber que aquello no iba a llegar a ninguna parte, que mi membrana de orgullo no podría sostener por más tiempo aquella ridícula situación. Pero necesitaba intentarlo, necesitaba proteger a toda costa mi punto débil, por encima de todo. Todos mis actos fríos y distantes sólo intentaban ahuyentar el miedo, sólo eran una prueba de lealtad al fondo de mi corazón, al secreto que ardía en mi alma. Pero sabía que por aquel escudo de egoísmo no era más fuerte, que terminaría flaqueando. Aun así, tan sólo era capaz de ofrecer resistencia, por temor a que alguien tuviera el poder de juzgar lo que tanto me importaba. Por miedo a quedarme sin opciones, a no tener valor suficiente para enfrentarme a lo que viniera.
Por temor a ser controlada.




WHO?

Automáticamente ninguno de nosotros es perfecto. Creo que por lo menos, hasta ahora no hay nadie capaz de no equivocarse en nada, y de no sufrir. Pero estamos acostumbrados a ver el sufrimiento como una pesadilla que nos incita a dejar la alegría de lado. Y claro, luego morimos de ansiedad. 
Pero,¿quién es capaz de no sentir?

Mi querido lugar, mi pequeño rincón, quizás el más alejado del mundo, quizás el más inapropiado, pero siempre, mío.

Sentí una presión en el pecho nada más cerrar la puerta del coche. Me negaba a aceptar que allí acababa todo. Todo lo que necesitaba en aquel momento se encontraba a tan sólo unos pasos fuera del vehículo. Sólo tenía que bajarme y quedarme en aquel lugar para siempre, pero tenía más posibilidades de mudarme a Rusia que de conseguir instalarme allí de por vida. Sonreí con tristeza. A pesar de los esfuerzos siempre me entraba la melancolía en el último momento. Una ola de voces y gritos de despedida inundó el coche, apartando todas mis dudas de golpe. Un montón de sensaciones se apoderaron de mí. Me asomé por la ventanilla para verlos por última vez. Continué con mi débil alegría hasta la rotonda. Les quería, y eso no iba a cambiar nunca.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Hubo un tiempo en que no creía en los sueños...

Los sueños tienen el mismo valor que las lágrimas. Hay algunos débiles, sensibles, como los llantos de los niños pequeños, que no se quedan en nuestra mente más que unos pocos minutos para luego desaparecer en el tiempo. Otros son tan inseguros como las lágrimas de cocodrilo, que parecen ser ciertos pero acaban en el vertedero de nuestros pensamientos. También están aquellas fieles ilusiones que nos acompañan desde la más temprana edad, como cuando soñamos con ser el mejor actor o actriz de todo el país o el primero en descubrir un nuevo planeta, con los ojos llorosos de alegría al imaginarlo. Además de todos estos, están los que van apareciendo con el tiempo o las circunstancias, que pueden ser más o menos dóciles y cuerdos, y que rondan nuestra cabeza la mayor parte de los días, como esas tardes vacilonas en las que se nos escapan los lloros por cualquier motivo. Pero por encima de todo están esos sueños con voz propia, como ráfagas de incontrolables emociones que viven en nuestro interior, que se instalan de por vida en el cerebro y que mandan por encima de la razón. Esos que dan lugar a lágrimas verdaderas que en contadas ocasiones salen a la luz mostrando la verdad.



viernes, 9 de septiembre de 2011

Ayúdame a parar el tiempo, ayúdame a salir de este infierno.

Huye del mundo, de todo lo que conoces. No dejes que nadie atrape el alma vacía que llevas escondida en tu interior. Encierra tus sentimientos en un baúl y deja que se hundan en lo más profundo del océano, antes de que nadie los encuentre. La incertidumbre mantiene sin rumbo tus pasos, y la desesperación te tomó la mano hace días. Te arrepientes de la verdad, de la mentira, de aquello en lo que te has convertido, y a pesar de los esfuerzos ni siquiera te encuentras a ti mismo en esa maldita oscuridad que tienes por vida. Millones de mentiras ciegan tu memoria intentando sumirte aún más en la enfermedad que te devora por dentro. Cuando todo tu cuerpo tiembla de horror sólo puedes ahogar tu mente en sangre fría, pero ya has olvidado la diferencia entre vida y muerte. Deberías atrapar el tiempo en tus manos y matarlo, dejar tu vida atrás antes de poder arrepentirte del presente. Olvídate de escuchar palabras muertas y concéntrate en la única verdad que te persigue. La compasión no puede limpiar tus emociones, sólo tienes que guiarte con los ojos cerrados. El egoísmo te consume en cuestión de segundos, pero deja que tus sentidos se pierdan, que los sueños te guíen. Limítate a que tu corazón lata, por mucho que duela.



Quizá la forma más fácil de ahuyentar el miedo, sea una sonrisa.

Mientras eres pequeño siempre puedes optar por no montarte en la montaña rusa más grande del parque, por no entrar solo en el desván de tu casa o por encender la lamparita por las noches para no quedarte a oscuras. También puedes intentar despertarte en medio de las pesadillas antes de que el cuchillo traspase la sábana, apagar la televisión segundos antes de que scream asesine a los habitantes de la casa e incluso no mirar al pasar por delante del cementerio de tu ciudad. Pero cuando creces te das cuenta de que no es tan fácil escapar del hombre del saco.



jueves, 8 de septiembre de 2011

Sé que las cadenas limitan, pero no existen obstáculos capaz de arrancarme estas ganas de vida.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

230810

-Mantuviste la boca cerrada durante mucho tiempo. Aprendiste a ocultarlo muy bien, pero eso no lo justifica. Sigues siendo un cobarde.
-Ocultar y callar son cosas muy diferentes. La primera de ellas no 

implica a la segunda. Callarse no es esconderse.



Maldita prisión, ésa a la que llaman CONFUSIÓN.

lunes, 5 de septiembre de 2011

WE ONLY SAID GOOBYE WITH WORDS .

‘‘Avancé con lentitud hasta la gran boca de oscuridad que me esperaba al otro lado del vehículo. Un pequeño círculo de personas envolvía el hoyo perfectamente acabado que minutos después terminaría con todo. Nunca habría imaginado que el último de mis días se consumiera ante mis ojos en menos de un segundo, aunque relativamente no podría esperar mucho más. Esto no sería más que un final que terminaría por empezar de nuevo, uno de tantos en el mundo, una muerte más de las tantas contadas en mi vida. Levanté el rostro sumido en lágrimas secas. Ya no me quedaban más oportunidades. A las personas les gusta pensar que una vida digna no puede acabar en desgracia, pero siempre se les olvida contar con el factor sorpresa del tiempo. Yo era una de esas personas. Mis pies amenazaban con hundirme en la miseria con cada paso que daba. La caja que sostenía en mis manos se balanceaba en silencio. Pude ver cómo se tambaleaba en el ambiente fúnebre, que arrebataba la esperanza a todos los presentes, sumiéndolos aún más en la desesperación, y cantaba al compás del cementerio la sinfonía de la muerte. El tesoro que dormía entre mis brazos me observaba con ojos cargados de culpa, mientras que el silencio seguía matando dulcemente cualquier señal de melancolía. Me paré en seco enfrente del gran agujero negro que se hallaba a mis pies. Suspiré con ansiedad antes de agacharme a depositar la cajita en su nuevo lugar. Quise creer que en el último minuto no habría espacio para el dolor, y así fue. Todos los presentes bajaron la cabeza en un acto de tristeza. Contemplé cómo mi corazón dejaba de latir dentro de la caja que acababa de depositar en mi tumba. Por un momento dejé de sentir. El círculo de personas se esfumaba poco a poco. La muerte siempre infunde respeto a los vivos. Una bocanada de viento me hizo volver la mirada hacia mi lápida antes de desaparecer en la nada. De nuevo, de vuelta al negro.’’



Adrenalina.

Mis pies se balanceaban en lo alto de la barandilla. El verano amenazaba con no acabar nunca. El calor parecía crecer por segundos. Me dediqué a observar las ondas que el agua dibujaba en las profundidades del río. Una caída libre desde aquella altura podría ser todo lo que necesitaba. Con suerte no tardaría más de unos cuantos segundos en tocar el agua y subir a la superficie. Intenté despejar toda clase de dudas de mi mente. Unas cuantas voces a mi lado se peleaban por decidir quién sería el primero en saltar. Conseguí dejar el miedo atrás durante lo que se me antojó un segundo. El viento azotaba con cariño mi cara mientras el sol se posaba en lo alto del puente. Empecé a quemarme las manos por culpa de los tubos verdes que me sostenían. Una primera decisión valdría más que una tarde entera de espera. Caí en la cuenta de que no era el momento de pensar, si no de actuar. 
Cerré los ojos y di un paso hacía el vacío. 
Y me sentí viva.
El riesgo está en saber reconocer quién se encuentra ganando la batalla contra el mundo .

miércoles, 31 de agosto de 2011

Remember all the sadness and frustration, and let it go.

El punto débil de los seres humanos son las emociones. Nuestro cerebro actúa con la capacidad de manipularlas por encima de cualquier pensamiento racional. Todos nuestros actos y palabras no son más que una carrera contra un pasado y un presente que funcionan a favor de las circunstancias. Los sentimientos son el único arma que nos protege y nos mata a la vez. Las sensaciones tienen el poder de controlarnos. Nos movemos según nuestras intenciones, pero siempre limitados por las ansias de conseguir lo que queremos, siendo perseguidos por el rencor y la culpabilidad. La desesperación es el punto de encuentro de todos los miedos. No hay ninguna persona capaz de abstenerse a sentir. Incluso cuando algunos creen estar hundidos en el más profundo vacío, siguen aferrados a la frustración en lo más hondo de su alma, sin poder evitarlo. Somos presos de cada cosa que sentimos, con cada sentimiento encadenándonos más o menos a la vida. Así, deseos y miedos acaban matando la esperanza de las personas, tanto por escasez de bienestar como por exceso de fracasos numerados. No todos somos capaces de aceptar y demostrar lo que verdaderamente nos mantiene vivos. Cobardía, rebeldía, maldad, egoísmo, envidia, bondad, honestidad, soledad, alegría, felicidad… Las emociones se apoderan de nuestra mente a la fuerza todos los días. Por eso, a veces las lágrimas que corren en nuestro interior, no son más que almas culpables de nuestros sentimientos.



Cuando seas capaz de matar a alguien sin necesidad de contacto físico habrás alcanzado la cima de la victoria.



lunes, 29 de agosto de 2011

Diablos, diablos, diablos.

El ruido de la ciudad acariciaba con cuidado tus oídos, adormilándote poco a poco. Tumbada en la cama, con los ojos perdidos en algún lugar de la oscuridad, dejabas que las voces de la calle comenzaran a invadirte por completo. Esa sensación de necesidad se había presentado de nuevo, intentando combatir contra el tiempo. Unos cuantos recuerdos habían bastado para que el insomnio entrara sin llamar en tu cuarto. Te revolviste entre las sábanas, inquieta. La luna llena se colaba entre las ventanas dibujando siluetas de todos los tamaños en las paredes de la habitación.
Una vez más, tú seguías siendo la primera víctima de tus miedos.
El reloj marcaba las tres de la mañana. Casi habías conseguido aprenderte todas las sombras del gotelé de la pared. Cerraste los ojos con fuerza. El sonido de las ruedas sobre el asfalto amenazaba con convertirse en tu próxima nana. Dejaste caer tu cuerpo sobre las sábanas. Nadie te avisó que echar de menos dolería.




La distancia separa CUERPOS, no
ALMAS.
Automáticamente el miedo se apodera de alguien cuando esa persona se niega a salir a delante.


an-siedad

Ojalá el miedo se ausentara un rato más,
En esos días que parecen nunca acabar,
Cuando una parte de ti desea continuar,
Pero tu cuerpo en sí parece no reaccionar.
Quizás el tiempo pudiera terminar
Con todo lo que te hizo ponerte a llorar,
Pero nadie sabe como tú
Que no acabará con esta ansiedad.
Unos minutos después te vuelves a levantar
La misma situación te quiere derrumbar.
Deberías haber mirado antes de cruzar
Las decisiones no se toman al azar,
Con la botella en la mano no lo podrás arreglar.
Pero para qué pensar,
¿Acaso alguien te vendrá a ayudar?
Situaciones peores te acabarán por matar,
Las personas vienen y se van,
Pero durante ese tiempo crees que vas a reventar,
Y por el momento sólo te queda esperar.
Mírame a los ojos y dime la verdad,
Que esta vez el tiempo, no me va a curar.



miércoles, 24 de agosto de 2011

Echar de menos, significa Amar.

Observé el atardecer que se abría paso entre los cientos de árboles que cubrían el camino. El suave oleaje del río traía voces lejanas que se perdían en el aire,  y acunaba risas provenientes de todos lados. Las pequeñas gotas de agua que se escapaban con cada chapuzón se deslizaban suavemente en la piel antes de caer en las toallas. Los rayos de sol se escondían entre las miles de ramas y hojas que envolvían la zona verde del parque, dejando millones de sombras en la hierba de aquel espectáculo lleno de vida. 
Me tumbé en el césped, con los ojos cerrados, disfrutando de todos y cada uno de los recuerdos que me invadían lentamente, mientras una suave brisa de aire acariciaba mi cara.      Miles, millones de sentimientos se presentaban sin permiso con cada respiro, inundándome poco a poco en el aroma veraniego que flotaba en el aire. Recorrí con delicadeza los pequeños surcos de tierra que se disponían alrededor de mis brazos. Las diminutas hierbas que se escapaban entre mis dedos me hacían cosquillas al intentar buscar salidas entre mi cuerpo. Abrí los ojos lentamente.
 El tiempo había pasado demasiado deprisa en los últimos días. Podía recordar perfectamente cada segundo de aquellas tardes en las que me había pasado el tiempo contemplando cómo el sol se escondía entre los bloques de enfrente, mirando fotos antiguas, y dejando que los rayos de luz me acariciaran suavemente en mi ventana, con la esperanza en un puño al compás de mis ilusiones. 
Respiré profundamente. Una nueva brisa de melancolía rondaba en mi interior. En aquel momento lo único que me importaba era mi libertad. Aquel lugar era el único sitio donde se esfumaban mis miedos y donde desaparecían mis temores. Absolutamente todo lo que deseaba se encontraba allí mismo, en aquel camino, en aquel lugar, a la espera de retomar de nuevo los recuerdos que una y otra vez me traían hasta él. 
Podía sentir la misma ilusión, la misma sensación de vida que se apropiaba de mi cuerpo cada vez que tomaba los mismos pasos que unos días atrás había recorrido.
Las primeras sombras empezaban a sumergir mi pequeño paraíso en el crepúsculo, dejando rastros de luz que se perdían en el fondo del río, cuando me incorporé levemente a mirar el horizonte. El calor empezaba a ocultarse tras el frescor del verano que aún envolvía el aire.
 Me levanté con cuidado, apretando suavemente una pulsera enchapada de diminutos hilos carmesí contra mi pecho. Había llegado la hora de apartarme de nuevo de aquel lugar, de aquella parte de mí que pedía a gritos mi regreso, dondequiera que estuviese; y así lo haría. Caminé lentamente hasta el último puente del parque, con un puñado de recuerdos en cada mano. Extendí los brazos sobre el enorme tubo verde que recorría la explanada hasta la otra punta del parque y apoyé el mentón en mis manos. 
Mi pequeño rincón de vida era insustituible. 
Mi piel se estremecía con cada movimiento del aire. Podía oír cómo el agua se deslizaba suavemente a unos cuantos metros debajo de mí. 
Miré el reloj. Era el momento de salir de allí. El tiempo parecía ganarme en una carrera contra mí misma. Eché a correr lo más rápido que pude a través de los callejones que aún quedaban iluminados por los últimos rastros de luz.
Mis pasos hablaban en el silencio de las calles, rompiendo todas las expectativas entre espacio y tiempo. Me detuve unos metros antes de llegar al pequeño parque que daba paso a la entrada. Me dí la vuelta lentamente, con la respiración entrecortada y la pulsera en mi pecho. 

Eché una última mirada a todo lo que iba a dejar atrás. Ni siquiera yo era consciente de cuántos días iba a pasar añorando las mismas caras y recuerdos, ni de cuánto duraría la resaca de los días después de irme. Pero no me importaba. Viviría de mis recuerdos hasta que volviera. No todos los días se aprende a sonreír al recordar los buenos momentos y a dejar la melancolía para los viejos ratos. 
 Quizás el tiempo quisiera jugar con mi vida, reventar mi esperanza o ahorcar mis recuerdos, pero nunca podría matar mi libertad. 
Y eso era algo que por suerte, siempre tendría conmigo en aquel lugar.
Dejé que mis pasos resonaran por la carretera al alejarme entre la oscuridad que empezaba a cubrir el cielo. Se me escapó una sonrisa cuando doblé la última esquina. 

No sabía cuándo volvería. O mejor dicho, no sabía si volvería a pisar aquel lugar. Pero si de algo estaba segura era de que siempre lo echaría de menos. Esperaría con paciencia hasta que aquellas calles guardasen mis secretos de nuevo. 
Volví la mirada en el último segundo antes de desaparecer en medio de la noche, bajo la atenta mirada de aquella ciudad que se había convertido en todos mis recuerdos.



domingo, 21 de agosto de 2011

13:31


Hay un himno llamado ‘Fe y Miseria’
Que afirma que detrás de todo,
Hay un poco de histeria.
Un pequeño llamamiento,
Ante la mismísima guerra,
Que suplica a gritos
Que se acabe la mierda.

Bandera en mano,
Voz sincera,
No son pocos los que perderán la guerra
Solo unos cuantos tomarán las riendas
De este partido
En el que todos juegan.

Los que murieron sin nombre
Saborearán la tragedia,
Alguien cruzará la línea,
Otros mirarán con pena.
Dejad de insultaros,
Bastardos de mierda.
Ha llegado la hora,
La realidad espera.

En la calle: los gritos, la histeria,
Parece que el éxtasis
Ya corre por sus venas.
Trata de encontrar
Las palabras concretas:
Aquí las leyes,
Son consejos, supervivencia.

Yo que tú
No me fiaría de cualquiera.
Aquí la suerte
Es otra rastrera.
El asesino espera
A que te des la vuelta.
Toma asiento
Y verás tu sentencia.

En el juego de la muerte
Todos morimos; cualquiera.
La libertad tiene precio,
No seré yo el que se quede sin ella.